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Política

La debacle del PSOE el 20-N puede ser peor que la sufrida con Joaquín Almunia en 2000, según reconocen dirigentes socialistas: no descartan un ‘hundimiento electoral’

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El pesimismo se ha instalado en estos momentos en las filas del socialismo, de cara a las elecciones generales del 20 de noviembre. Dirigentes nacionales admiten que el resultado podría ser peor que la derrota sufrida por Joaquín Almunia. Se habla incluso de ‘hundimiento electoral’.

El punto de comparación son las elecciones del año 2000, en las que José María Aznar logró mayoría absoluta y los socialistas su peor resultado hasta entonces. El PP consiguió 183 diputados, mientras que el PSOE perdió 16 escaños y se quedó en 125. A la vista de esos números, Joaquín Almunia renunció a la secretaría general, y, tras un congreso del partido, fue sustituido por José Luis Rodríguez Zapatero.

No obstante el ambiente derrotista, el equipo del candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba, no tira la toalla, también con el argumento de que todavía faltan dos meses y medio para la convocatoria de noviembre, y eso es mucho tiempo.

Los votos más a la izquierda

Fuentes cercanas a Rubalcaba reconocen que el episodio de la reforma de la Constitución, para introducir el límite de gasto, se ha convertido en un gravísimo problema para el candidato y sus aspiraciones.

Sostienen que esa reforma “no nos costará votos en nuestro electorado”. Es decir, confían en que el votante socialista se mantenga firme y vaya a votar. Pero, añaden, “nos cierra la puerta a captar votos en los otros ámbitos de la izquierda”. Por ejemplo respecto al electorado de Izquierda Unida, e incluso de Esquerra.

Otra crisis en noviembre

Alfredo Pérez Rubalcaba se resistió a la decisión de Zapatero de proponer ya la inclusión del límite de gasto en la Constitución, pero finalmente, como él mismo declaró al día siguiente, el presidente “le convenció”.

Uno de los argumentos más poderosos para convencerle fue la explicación que España estuvo al borde del abismo en el mes de agosto, con una prima de riesgo desbocada y por tanto a punto de ser intervenidos. Y que, si no se hacía cuanto antes un gesto tan llamativo como el propuesto por el presidente del Gobierno, el problema era que en octubre el país podría entrar de nuevo en situación de máximo riesgo, y un problema así, en plena campaña electoral…

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