Sábado 16/12/2017. Actualizado 11:45h

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Política

También ha provocado una crisis en el gobierno belga

Puigdemont activa a los independentistas de Francia

Ha soliviantado a corsos, bretones y ‘occitanos’. Macron traslada a los eurodiputados franceses su indignación por las maniobras del ex president

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Carles Puigdemont logró esta martes tener en vilo a periodistas de toda Europa por su rueda de prensa en Bruselas. Un triunfo para la propaganda independentista que no solo deja al Gobierno de Rajoy en una situación incómoda. La campaña del ex president también ha afectado al primer ministro belga, y ha provocado que corsos y bretones se levanten en Francia.

Carles Puigdemont en su comparecencia en Bruselas. Carles Puigdemont en su comparecencia en Bruselas.

Así lo han expuesto eurodiputados franceses, próximos a Emmanuel Macron, a representantes de la delegación española en Bruselas. Estos parlamentarios, según ha podido confirmar El Confidencial Digital, han transmitido la indignación del presidente de la República francesa al verse afectado por el desafío soberanista en Cataluña.

Los independentistas de Córcega, activados

En ese sentido, la escala de Puigdemont en Marsella, para coger un vuelo que le llevara a Bruselas, ha supuesto “la puntilla” a una semana que, con la declaración unilateral de independencia aprobada en el Parlament de Cataluña, ha “levantado” a sectores independentistas existentes en Francia.

En primer lugar, explican las fuentes consultadas por ECD, a Macron le preocupa enormemente el auge de los independentistas corsos, que han puesto a Cataluña de referente a menos de dos meses de las elecciones en Córcega. Unos comicios de los que saldrá una nueva Asamblea legislativa que, como el Parlament, amenaza con aprobar leyes de desconexión si ganan los separatistas.

Además, se da la circunstancia de que el actual presidente regional, Gilles Simeoni, de corte autonomista, se está apoyando en los independentistas que presiden actualmente la Asamblea, para aumentar sus reivindicaciones a Paris y lograr más autogobierno. Una alianza, previa a las elecciones, que recuerda a la de Convergència y ERC para formar Junts pel Sí.

Efecto contagio en los bretones y occitanos

El auge del independentismo corso es la principal amenaza territorial que está afrontando el gobierno francés, pero no la única.

Tanto el presidente Emmanuel Macron como el primer ministro Édouard Philippe están también preocupados por el efecto contagio que está teniendo en otros movimientos nacionalistas franceses lo que está pasando en Cataluña y en Córcega.

Los separatistas de la Bretaña Francesa y los llamados “occitanos” de la frontera norte con Cataluña están siguiendo con extrema atención las decisiones que está tomando Puigdemont. Representantes de estos movimientos han llegado a asegurar, incluso, que si la declaración de independencia del Parlament llega a buen puerto, ellos “seguirán su ejemplo”.

Marejada también en el gobierno belga

Si la escala de Puigdemont en Marsella ha revolucionado a los independentistas de Francia, la llegada del ex president a Bruselas ha provocado un terremoto en el gobierno belga, que está atravesando una importante crisis interna.

El primer ministro belga, Charles Michel, se ha enfrentado al ministro de Inmigración, el nacionalista flamenco Theo Francken, después de que éste asegurara que el país podía dar asilo político a Puigdemont. Tras la llegada del ex president, el partido de Francken, el NVA, se ha visto obligado a desmentir que el catalán esté en la capital belga por invitación suya.

Esas declaraciones, y el hecho de que el gobierno de Bélgica no cediera a Puigdemont el Centro Internacional de Prensa –se le ha pedido 1.000 euros por el alquiler de una sala y el ex president descartó pagarlos- no han impedido, sin embargo, que los partidos de la oposición -socialistas y verdes- se hayan movilizado para pedir explicaciones a Michel por la “visita” del catalán.

El primer ministro, pese a estas presiones externas, tiene que seguir haciendo equilibrios para contentar a sus socios nacionalistas. Por eso, en el comunicado emitido este martes, en el que aseguraba que “Puigdemont será tratado como cualquier ciudadano europeo”, también hacía un “llamamiento al diálogo” y a “la resolución del conflicto”, pero sin mencionar a la Constitución como han hecho el resto de países europeos.


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