Viernes 20/10/2017. Actualizado 14:06h

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Política

A pesar de la sintonía en público

Rajoy no se fía ahora de Albert Rivera

El presidente en funciones frenó el visto bueno a las seis condiciones de C's y retrasó el anuncio de la investidura por tres “humillaciones” al PP en la última semana

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Rajoy ha valorado positivamente el paso dado por Ciudadanos, abierto a modificar su posición hacia el “sí” a su investidura. Pero una semana después de pedir tiempo para consultar a su ejecutiva nacional, el líder del PP se limitó a decir que le habían dado vía libre para negociar. ¿Qué pasó en los últimos siete días para este cambio? Tres desplantes.

Mariano Rajoy y Albert Rivera. Mariano Rajoy y Albert Rivera.

Rajoy y Rivera se reunieron este jueves en el Congreso. El encuentro se produjo después de que en la rueda de prensa del día anterior, el presidente en funciones confirmara que las seis condiciones de Ciudadanos no habían sido tratadas en el Comité Ejecutivo del PP.

Un día más tarde, sí hubo acuerdo para que la fecha de investidura se diera a conocer de forma inminente. Por la tarde Ana Pastor anunció que quedaba convocada para el próximo 30 de agosto. Además, el candidato del PP confirmó que aceptaba las exigencias de Rivera.

“Cuando me comprometo a algo lo cumplo”, zanjó Rajoy, como fórmula para evitar otra vez verbalizar expresamente que apoyará la “comisión Bárcenas” o apartará a los imputados, algunos de los requisitos de Ciudadanos más indigestos para el PP.

Tres fisuras en su relación con Rivera

Pero el presidente ya no se fía del todo de Albert Rivera. Según revelan a El Confidencial Digital miembros de su equipo de máxima confianza, Mariano Rajoy sospecha del presidente de C's: “No lo ve un socio de fiar y ha dejado claro que no pensemos en un posible pacto de legislatura con Ciudadanos, porque él no trabaja en ese escenario”.

¿Por qué esta desconfianza? El candidato del PP no ha pasado por alto tres gestos recientes que no le han gustado nada en esta relación abierta en las últimas semanas con Rivera. Estos sucesos le han llevado a ponerse en alerta.

Ha “mosqueado” el tono de las condiciones

Uno de los primeros desaires que detectó Rajoy durante el último puente en Sanxenxo fue el “modo prepotente” –así lo califica textualmente- con el que tres significados portavoces de Ciudadanos advirtieron al PP sobre el paquete anti-corrupción impuesto por Rivera.

Citan el ejemplo más flagrante del secretario de Comunicación del partido, Fernando de Páramo. Afirmó que el PP no podía mover “ni una coma” del documento que había presentado el líder de Ciudadanos con las exigencias para abrir una negociación que conduzca a votar “sí” a la investidura.

Después, el número dos, José Manuel Villegas, y el secretario general del grupo parlamentario, Miguel Gutiérrez, ahondaron en esta tesis: Rajoy tenía que “comprometerse a esas seis condiciones” y solo existían dos opciones “firmarlas o no firmarlas”. El equipo del presidente habla de “tono humillante”.

El continuo “martilleo” con la corrupción

El malestar en Moncloa con la estrategia de Ciudadanos tiene un segundo pilar. Critican su “empecinamiento con las medidas anti-corrupción, que parece que no les dejan ver más allá”.

“Se ha convertido en el mono-tema, no hablan de otra cosa. Han dejado prácticamente de lado los asuntos urgentes que afectan al día a día de los españoles: Presupuestos, techo de gasto...”, lamentan.

Pero el ataque que mayor indignación ha provocado al presidente es la acusación reiterada de “partido corrupto” en la última semana.

Reprochan a C's que esté utilizando “un mantra y un continuo martilleo”. Que obvia por completo que Génova haya expulsado a todos aquellos miembros salpicados por la corrupción o que el PP haya sacado adelante con su mayoría absoluta en la pasada legislatura, y con el voto en contra de la oposición en bloque, el mayor paquete anti-corrupción jamás aprobado en democracia.

El mensaje de Rivera a Sánchez en “El País”

El tercer gesto que colmó la paciencia del presidente fue la tribuna que decidió publicar Albert Rivera en El País el pasado 14 de agosto.

El artículo, titulado A mis compatriotas socialistas, hacía un llamamiento a la responsabilidad y al sentido de Estado de Pedro Sánchez para que facilite con su abstención un Gobierno de Rajoy. Hasta ahí, todo bien. Pero dejaba caer al final que el lugar de Ciudadanos tras la investidura estaría junto a los socialistas en la oposición.

La lectura de ese pasaje levantó aún más las suspicacias del presidente. Albert Rivera venía a comunicarle a Sánchez, además a través de la prensa, el siguiente mensaje: invistamos a Rajoy y luego, cuando comience a gobernar, estaremos con el PSOE en la oposición y el presidente nos tendrá a ambos enfrente.

Esto explica la nueva actitud de Rajoy

Desde Moncloa aluden a estos tres desaires para explicar por qué, contrariamente a lo que se dijo, la ejecutiva nacional no trató las condiciones de Ciudadanos. Rajoy ha querido dar un toque de atención a Rivera. También retrasando 24 horas el anuncio de la fecha de investidura que habían acordado.

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