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Política

El presidente ha vivido los peores días desde que llegó a La Moncloa

Rajoy no va a destituir a Ana Mato

Considera que la gestión técnica de la ministra de Sanidad en la crisis del ébola ha sido correcta. El Gobierno temió un nuevo caso Prestige, Yak-42 y 11-M

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Mariano Rajoy está pasando los peores días desde que llegó a La Moncloa. El motivo: la crisis del ébola. Así lo ha confesado estos días el presidente a su equipo de colaboradores. Sin embargo, el jefe del Ejecutivo ha decidido que no destituirá a Ana Mato.

Mariano Rajoy y Ana Mato Mariano Rajoy y Ana Mato

La crisis del ébola y la reacción social suscitada en torno al estado de salud de la auxiliar de enfermería Teresa Romero han provocado que en Presidencia del Gobierno se hayan vivido escenas de gran tensión en los últimos días.

Fuentes del entorno de Mariano Rajoy, a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, definen la situación con una palabra “miedo”. “Sí, hubo muchos temores”, admiten.

En Moncloa, de hecho, se prepararon para lo peor. Temían que se volviera a repetir un nuevo caso de “crisis mal resuelta” que perjudicara gravemente la imagen del Gobierno y del Partido Popular.

Desde el equipo del presidente se citan los tres precedentes a los que se aludió: el Prestige, el Yak-42 y el atentado del 11-M. Equiparan lo que se vivió entonces, con la presión ciudadana que ha sufrido el Ejecutivo desde mediados de la semana pasada hasta este viernes, día en el que se decidió dar un giro definitivo a la cuestión y Soraya Sáenz de Santamaría asumió la dirección del comité especial para la gestión de la alerta sanitaria.

En Moncloa habían constatado ya que las acusaciones contra el Gobierno se incrementaban día tras día. No había forma de detener la pérdida de confianza. Se estaba perdiendo por goleada la batalla de la opinión pública. A medida que empeoraba el estado de salud de Teresa Romero, arreciaban las críticas.

El momento más crítico

Un momento especialmente crítico para Mariano Rajoy, explican las mismas fuentes, fue el pasado miércoles, cuando el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, acusó a la enferma de ébola de estar mintiendo.

Moncloa detectó un auténtico “terremoto” por estas declaraciones y el presidente, aseguran, se asustó ante el cariz que estaban tomando las cosas

Temían que se volviera a repetir un nuevo caso de “crisis mal resuelta” que perjudicara gravemente la imagen del Gobierno

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Rajoy manifestó su pavor a que la situación precipitara, que alguien intentara manipular a los ciudadanos y se produjera una marea ciudadana como las que sufrieron los gobiernos de los que él formó parte en los tres casos críticos mencionados.

Por eso ordenó la creación del comité especial y situó al frente a la vicepresidenta. Se trataba de cortar de raíz y calmar la situación en la calle. La satisfacción fue enorme este fin de semana cuando se constató que la medida empezaba a dar sus frutos.

Rajoy no va a destituir a Ana Mato

Pese a todo lo ocurrido, el presidente del Gobierno ha asegurado a personas de su entorno que tiene absoluta confianza en Ana Mato y no va a destituirla como ministra de Sanidad.

Rajoy considera que la “gestión técnica” de la crisis que ha liderado la ministra junto a su equipo más cercano, ha sido la apropiada y correcta. Según la información que le han hecho llegar sus colaboradores, los protocolos se han cumplido. Ana Mato hizo bien su trabajo.

Rajoy admite que ha habido fallos

Otra cuestión bien distinta es la acción política. Es, en este punto, donde el presidente ha sido más tajante en la autocrítica. Considera que el Gobierno no ha hecho los deberes y se ha equivocado.

Rajoy ha comentado en privado que, desde el punto de vista político, ha existido “descontrol” y no se ha seguido una línea de actuación adecuada en el manejo de la crisis del ébola.

El presidente también ha reconocido que el Gobierno ha cometido importantes “fallos de comunicación”.

Una persona de su entorno más cercano asegura que durante la semana pasada “no se ha transmitido bien”, de ahí que se produjeran algunas escenas de pánico en momentos concretos.

Los españoles llegaron a pensar –admiten desde Moncloa- que era factible una epidemia de ébola en Madrid como la que se ha cobrado la vida de 4.000 personas en África. Rajoy entiende que la culpa fue del Gobierno.

La solución: Soraya Sáenz de Santamaría

La decisión de colocar a Soraya Sáenz de Santamaría al frente del comité especial para la gestión de la crisis del ébola fue del presidente. Había que frenar el desgaste político que estaba sufriendo el Ejecutivo.

Rajoy quiso colocar a una persona “con gran peso en el Gobierno”. El presidente había concluido ya que Ana Mato no podía manejar el frente político y encomendó esta tarea a Sáenz de Santamaría. “No se fiaba de Mato”, añaden.

La primera decisión de Soraya fue contundente. Habría un portavoz único y ese puesto tenía nombre y apellidos: Fernando Simón. El director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad será, a partir de ahora, la única voz autorizada del Comité Especial.

Por su perfil técnico, el experto cumple los requisitos y exigencias de la comunicación en situaciones de emergencia que el presidente del Gobierno encargó a la vicepresidenta: “Hay que encontrar un nuevo Badiola”, le transmitió.

Aludía al director del Consejo General de Colegios de Veterinaria, Juan José Badiola, quien organizó el trabajo, coordinó los análisis y aconsejó las medidas a tomar en la crisis de las vacas locas durante el Gobierno de José María Aznar en 2002. Su prestigio científico y autoridad resultaron decisivos en el control del pánico entre la población.

Rajoy, informado al minuto

Mientras tanto, Mariano Rajoy ha exigido que se le mantenga ahora informado en todo momento. Quiere estar al tanto de todas las novedades. Quiere conocer al minuto el estado de salud de Teresa Romero: si presenta alguna mejoría, por leve que sea; si se producen nuevos ingresos de posibles infectados en hospitales…

Para ello, un miembro del gabinete del presidente del Gobierno está participando en todas las reuniones del comité especial, que se reúne a diario. Se trata de Rosario Cayuela, que trabaja con Rajoy desde su etapa en Génova. Antes fue jefa de gabinete del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Con anterioridad, ejerció su carrera profesional en Pontevedra.

Según ha sabido ECD, esta asesora, responsable del área de Sanidad en el gabinete de Rajoy, eleva cualquier información, positiva o negativa, que se vaya produciendo.  Tiene hilo directo sobre esta cuestión con el presidente del Gobierno.

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