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Política

A Rodríguez Zapatero le “aterra” que le puedan increpar en público cuando asiste a actos oficiales poco controlados

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Uno de los motivos por los que el presidente del Gobierno se mostraba remiso a acudir, el 1 de septiembre, al funeral en Madrid por las víctimas del accidente de Barajas, escudándose en su asistencia a un acto en Bruselas, es que la “aterra” que puedan gritarle e increparle en público.

Personas con acceso a su círculo más próximo reconocen que Rodríguez Zapatero encaja muy mal este tipo de altercados, que suelen producirse en eventos muy masivos donde no está garantizado que todos los asistentes permanezcan controlados. Y le preocupa aún más que esos momentos se vean después en la televisión.

El último episodio, bastante menor pero que le desencajó otra vez, se produjo durante la visita a los heridos del accidente aéreo de Spanair ingresados en La Paz, cuando el padre de una de las víctimas, subinspector de Policía, se dirigió a él después de mostrar en alto su placa.

Existe, además, el antecedente del mal rato que pasó José María Aznar, siendo presidente del Gobierno, durante el funeral en La Almudena por las víctimas del 11-M. En medio del silencio del templo, una voz de hombre, muy potente, gritó: “Aznar, te hago responsable de la muerte de mi hijo”. El ex presidente ha reconocido alguna vez que fue uno de los peores momentos de los ochos años que pasó en La Moncloa.

Rodríguez Zapatero también ha padecido incidentes semejantes. El pasado mes de junio, cuando asistía en el acuartelamiento de la Brigada Paracaidista al funeral por los seis soldados muertos en el Líbano, fue increpado por la madre de un cabo y sufrió algunos abucheos desde la tribuna de familiares.

Algo semejante ocurre también cada año cuando asiste al desfile del Día de la Hispanidad, en la Plaza de Colón. Tanto a la llegada como cuando se va, desde amplios sectores de público le lanzan gritos y pitidos. De hecho, más de una vez, abandona la plaza por una salida lateral y no por la principal.

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