Martes 12/12/2017. Actualizado 13:33h

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Política

El debate a cuatro en Atresmedia no cambiará la intención de voto

Soraya resiste, Sánchez sale casi ileso, Rivera e Iglesias no aprovechan la oportunidad

Extrañó el nerviosismo del líder de Ciudadanos frente a la tranquilidad de su rival de Podemos. La ausencia de Rajoy no marcó el encuentro y la vicepresidenta estuvo suelta

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El debate a cuatro celebrado anoche en Atresmedia no provocará grandes repercusiones electorales. Cada participante afrontó la disputa con un objetivo diferente, y solo dos lo consiguieron. Soraya Sáenz de Santamaría se defendió con soltura de los ataques de sus contrincantes y Pedro Sánchez, muy discutido en las últimas semanas, no acabó quemado. Rivera e Iglesias no lograron los titulares esperados.

Sánchez, Iglesias, Rivera y Sáenz de Santamaría, con los presentadores del debate. Sánchez, Iglesias, Rivera y Sáenz de Santamaría, con los presentadores del debate.

Tanto el líder del PSOE como el de Ciudadanos vestían con chaqueta y corbata, mientras Pablo Iglesias acudió en mangas de camisa. Sáenz de Santamaría eligió tonos grises  y oscuros, con pantalones y zapatos de tacón.

El secretario general de los socialistas sabía que se jugaba mucho en este debate y, desde el primer momento, pasó al ataque contra todos. Ya en su primera intervención, descartó a Podemos en la carrera a La Moncloa, y situó a su partido como única alternativa al PP porque “Ciudadanos le apoyará”. Una idea que repitió en su discurso final.

Le siguieron en ese primer turno de intervención Rivera, que descartó votar a favor de la investidura de Rajoy o de Sánchez; Iglesias, que reivindicó los triunfos electorales de las marcas de Podemos en Madrid y Barcelona; y Sáenz de Santamaría, que justificó la ausencia de Rajoy afirmando que el PP es un equipo, sin “proyectos unipersonales”, y por eso “cualquiera puede defender el proyecto”. Y en otro momento sugirió que su partido también manda mujeres a los debates.

Soraya resiste los ataques por los recortes y la corrupción

Hechas las presentaciones, empezó el debate propiamente dicho, con un bloque dedicado a la “Economía y al estado de bienestar”. La vicepresidenta, que recordó la herencia recibida (“cuando llegamos, se destruían más de 1.400 empleos al día”), aludió al crecimiento económico del último año: “Ahora, cada día se crean 1500 empleos, y un total de 600.000 en 2015”.

Soraya Sáenz de Santamaría, que fue fuertemente atacada por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en este bloque, salió beneficiada de los reproches que el líder de Podemos y Albert Rivera vertieron también contra el PSOE.

En este toma y daca, Sánchez contraatacó recordando a Pablo Iglesias que “Varoufakis también ha hecho una amnistía fiscal”. El líder del PSOE restó credibilidad a la rebaja de impuestos anunciada por Sáenz de Santamaría y Albert Rivera: “No lo pueden hacer porque Bruselas no nos deja”.  

La vicepresidenta tuvo que emplearse a fondo para defender la postura del Gobierno respecto a la corrupción. Pedro Sánchez volvió a rescatar los mensajes de Rajoy a Bárcenas, y Pablo Iglesias el registro de 20 horas por parte de la Policía Nacional en la sede de Génova. Rivera, alegando a una “mayor elegancia”, no hizo sangre con los casos de corrupción del PP.

Sáenz de Santamaría se defendió reivindicando la Ley de Transparencia aprobado por el Ejecutivo y reprochando a Sánchez no haberse sumado al pacto anti-corrupción. Además, respondió al “Sé fuerte, Luis”, recordado por Iglesias, con un “Paga, señor Monedero, paga”.

El líder de Podemos quiso aprovechar este bloque para atacar también a Ciudadanos y al PSOE. A Rivera le afeó haber pactado con el PP en Madrid y con los socialistas en Andalucía, mientras que a Sánchez, que le había acusado de llevar imputados en sus listas, le reprochó su falta de poder: “La corrupción se tapa por las puertas giratorias […]. Sé que no quieres puertas giratorias, pero no mandas lo suficiente en tu partido para evitarlas”.

Iglesias se desmarca sobre Cataluña y el pacto anti-yihadista

Mayor consenso hubo al tratar el desafío soberanista de Cataluña y el pacto anti-yihadista. Aunque, en ambos casos, la nota discordante la puso Pablo Iglesias.

Sobre el desafío soberanista de Mas, tanto Soraya Sáenz de Santamaría como Pedro Sánchez y Albert Rivera defendieron sin fisuras la permanencia de Cataluña en España. El líder del PSOE, no obstante, reivindicó su reforma constitucional y la creación de un Estado federal con nuevas competencias para las autonomías.

Iglesias, por su parte, apostó por la celebración de un referéndum sobre la continuidad de Cataluña en España, y comparó la actual situación en la región con la votación sobre el Estatuto de Autonomía de Andalucía en 1977. Un paralelismo que ninguno de los presentes entendió.

En cuanto al pacto anti-yihadista, el líder de Podemos descartó una intervención militar en Siria, mientras que el resto de los participantes estuvieron de acuerdo en que esa intervención solo sería realizable después de una petición formal de Francia y de un consenso por parte de la comunidad internacional. Pablo Iglesias recibió el reproche de estar en las reuniones del pacto pero sin haberlo firmado.

Rivera e Iglesias perdieron su última oportunidad

Si Sáenz de Santamaría y Pedro Sánchez cumplieron sus objetivos y apenas sufrieron desgaste, Albert Rivera y Pablo Iglesias no lograron colocar titulares durante el debate, el último en el que intervienen hasta las elecciones.

El líder de Ciudadanos intentó repartir ataques entre PP y PSOE, pero en más de una ocasión salió en defensa de las tesis de Sáenz de Santamaría, algo que no pasó desapercibido para Sánchez e Iglesias, que se lo reprocharon.

Iglesias, por su parte, no se posicionó nunca como alternativa real de Gobierno, centrándose más en reprochar la gestión de Rajoy, y en su día la del PSOE, que en lanzar nuevas propuestas propias.

Estos últimos aprovecharon mejor su última intervención, con un discurso en el que buscaron emocionar a sus votantes y convencer a los indecisos. Rivera apeló a aquellos que ya no votan con ilusión, mientras que Iglesias reivindicó el 15-M y animó a dejar atrás los recortes y los escándalos de corrupción.

Muy pocas propuestas

Los candidatos intentaron colocar promesas electorales, aunque ninguno de ellos lo hizo con demasiado éxito. En ese sentido, las propuestas fueron escasas durante el debate y poco desarrolladas:

--Sáenz de Santamaría únicamente anunció que no habría más recortes y recordó la exención de 500 euros a los nuevos contratos indefinidos. Además, prometió una nueva rebaja del IRPF.

--Pedro Sánchez insistió en la creación de un Estado federal, en el traslado del Senado a Barcelona, y en multiplicar los medios de la Justicia para luchar contra la corrupción. Además, anunció la derogación de la reforma laboral y la creación de tres tipos de contratos: uno fijo, otro temporal, y otro de formación.

--Albert Rivera apostó por convertir el Senado en una instancia donde queden representados los 17 gobiernos autonómicos, por la creación de un contrato único y de un complemento salarial para la gente sin trabajo fijo, y por la exención del IRPF a los autónomos sin beneficios.

--Pablo Iglesias planteó un impuesto progresivo para las rentas más altas, de entre los 60.000 y los 300.000 euros. Además, anunció que, si gobierna, bajará el IVA, salvo a los productos de lujo, e impondrá una tasa a las operaciones financieras de bancos y grandes empresas. Además, propuso una reforma de la Constitución en la que quede fijada la prohibición de las puertas giratorias.



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