Martes 21/11/2017. Actualizado 13:57h

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Política

Zapatero no da importancia, de momento, a las revelaciones de Wikileaks sobre él ni a las calificaciones de “izquierdista trasnochado y romántico”

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, resta importancia a las revelaciones que Wikileaks ha hecho sobre él. Está permanente informado de las novedades que van apareciendo sobre una de las mayores filtraciones de la historia, pero no tiene previsto, de momento, tomar ninguna medida.

Fuentes cercanas al presidente, a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, explican que Zapatero está “absolutamente tranquilo”, tras conocer las revelaciones que ha hecho públicas Wikileaks en las últimas horas en relación a España.

Las mismas fuentes comentan que el jefe del Ejecutivo, que se encuentra de viaje oficial a Libia, no va a tomar ninguna medida, por el momento, sobre este asunto. Según añaden las mismas fuentes, Zapatero considera que este caso afecta directamente a la diplomacia y Administración americana, y, por tanto, tendrá que ser EEUU, quien dé una respuesta a este tema.

Personas del entorno del presidente del Gobierno consultadas por ECD explican que Zapatero va a esperar a las informaciones que se vayan sucediendo en los próximos días para tomar una decisión definitiva al respecto: no descarta emprender medidas si el alcance de las descalificaciones va en aumento, según otras fuentes.

Las filtraciones revelan que la diplomacia estadounidense y España discrepan sobre Cuba y Venezuela. El Departamento de Estado también considera que la política española hacia países a los que Washington acusa de apoyar al terrorismo (presumiblemente Irán) es excesivamente favorable.

La entrada de Rodríguez Zapatero en La Moncloa, que los diplomáticos atribuyen a la mala gestión de los atentados del 11-M por parte del Gobierno de José María Aznar, generó una oleada de cables secretos y confidenciales destinados a informar a sus jefes sobre quién era el líder socialista y cuáles sus pretensiones, que los diplomáticos consideraban propios de una izquierda "trasnochada y romántica".

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