Lunes 11/12/2017. Actualizado 09:14h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Política

El operativo de los ‘blackwater’ españoles en aguas de Somalia es un caos: a puñetazo limpio en los barcos, cuchillos de ‘todo a cien’, deserciones en masa, muchos no han cobrado

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

El 14 de noviembre, 52 vigilantes de seguridad partieron de Alicante rumbo a las Seychelles para garantizar la seguridad en los atuneros españoles que faenan en el Índico. Dos meses después, la situación empieza a ser caótica. No pocos de estos profesionales se han cansado, tienen quejas sobre el equipo y, sobre todo, se están produciendo altercados violentos entre ellos.

Aunque el balance global de la presencia de vigilantes en los atuneros es positivo porque desde que se puso el marcha el operativo no se han producido ni abordajes ni secuestros, y los pocos ataques sufridos piratas han sido repelidos satisfactoriamente, sin embargo la presencia de este más de medio centenar de ‘blackwater’ en los barcos está provocando indeseados efectos colaterales.

Fuentes directas y conocedoras de la situación en aguas somalíes, consultadas por El Confidencial Digital, cuentan que se están produciendo deserciones en masa de vigilantes, que deciden abandonar ya la misión, que en principio, tenía cuatro meses de plazo hasta marzo. Hace unos días, se informó en estas páginas del regreso a España de seis profesionales aprovechando la baja médica de un compañero –ver noticia-.

Las bajas, según las fuentes a las que ha tenido acceso ECD, van a más y la empresa encargada de garantizar la seguridad en los atuneros, Segur Ibérica, ha tenido que buscar de forma urgente vigilantes que quieran efectuar un relevo que no estaba previsto durante este mes de enero. “Muchos se han cansado de tanta agua”, aseguran desde Somalia.

Pero los regresos imprevistos no son el único problema a bordo de los atuneros españoles. Estos son algunas de las situaciones que sufren los vigilantes privados que están trabajando en aguas del Índico:

-- En algunas embarcaciones, los guardianes (cuatro por atunero) han tenido problemas de convivencia, tanto entre ellos mismos como con la tripulación del pesquero. Incluso, se han llegado a producir peleas, a puñetazo limpio, entre miembros del mismo equipo de seguridad.

-- Una parte del personal embarcado ha decidido regresar a España porque no cobra lo que les prometieron en España. La causa es que, cuando un barco se retira a puerto por reparaciones y está varios días sin salir a faenar, los vigilantes no perciben ningún dinero.

Las fuentes consultadas ponen el ejemplo de un vigilante que ha regresado porque sólo ha cobrado 600 de los más de 5.000 euros brutos que acordó con la compañía. En este caso, Segur Ibérica responde que, cuando el barco esté operativo volverán a contratar sus servicios. “Por supuesto, ninguno de los que se ha marchado piensa regresar a Somalia”, añaden las mismas fuentes.

-- Los vigilantes también se quejan de que los armadores no les mantienen informados. No hay compenetración, y no se acaba de definir bien quién manda en el barco (según la ley del mar, el capitán). “Cada equipo realiza su trabajo según le viene en gana”, denuncian. Esa situación está colmando la paciencia de algunos armadores, que no desean navegar con vigilantes que les crean problemas a bordo.

-- Los uniformes con que les han dotado no son los más adecuados: el traje de campaña que emplean, de color azul oscuro, “da mucho calor”. Se están “asando vivos”, relatan desde aguas del Índico.

-- Las armas tácticas de que disponen dejan también mucho que desear, según fuentes de los equipos de seguridad: no cuentan con chalecos tácticos; los puñales son de muy mala calidad, “del todo a cien”, y solamente hay uno por barco; y los cargadores de armas (G-36) “los tenemos que llevar en fundas que se cuelgan del cinturón”.

-- Durante las pasadas Navidades, algunos vigilantes cuyos barcos estaban atracados en puerto han tenido que pagarse el avión a España de su propio bolsillo, para pasar las fiestas junto a sus familiares. Segur Ibérica ni se lo planteó, lo cual ha aumentado el malestar.

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··