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Política

Los controladores de baja psicológica que la Inspección de Trabajo está dando de alta no están subiendo a las torres de control: la fuerte medicación les impide dirigir el tráfico aéreo

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El pulso entre el ministerio de Fomento y los controladores parece no tener fin. La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) está esperando que sea el departamento que dirige José Blanco el que cambie su posición y acepte continuar la negociación. De no ser así, amenazan con convocar paros de una o dos jornadas a partir del próximo 22 de agosto.

Tal y como adelantó El Confidencial Digital, las bajas de los controladores aéreos dieron un paso más hace unas semanas. Las discrepancias entre inspectores del Instituto Catalán de Salud y los médicos de cabecera habían provocado dudas en éstos últimos, que estaban comenzando a poner los partes de baja en manos de los especialistas –véalo aquí-.

El portavoz de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), Daniel Zamit, ha asegurado a ECD que las bajas psicológicas de los controladores se están encontrando ahora con otro obstáculo. Zamit ha explicado que muchas de las altas médicas que está aprobando la Inspección de Trabajo corresponden a personas que “no están capacitadas para volver a su puesto de control”.

Según añade el portavoz del sindicato, el Centro de Investigación Médica Aeronáutica, encargado en última instancia de examinar los partes de bajas, está observando pacientes con síntomas que les “impiden poder regular el tráfico aéreo con normalidad”.

Los cuadros de ansiedad y depresión que alguno de estos controladores presentan, unidos a la fuerte medicación que ingieren para su recuperación, está llevando al Centro de Investigación Médica Aeronáutica a encomendarles tareas en otros departamentos distintos al del centro de control de pantallas de los aeropuertos.

Daniel Zamit, portavoz de USCA, ha confirmado a este confidencial la disposición del colectivo a retomar las negociaciones. No obstante, ha advertido que si el ministro de Fomento, José Blanco, no da la orden a AENA para que se siente a negociar se verán obligados a tomar la última medida prevista: la huelga. Los paros podrían alargarse durante una o dos jornadas a partir del próximo 22 de agosto.

Estas son otras de las reivindicaciones que exigen los controladores aéreos:

-- El colectivo esta dispuesto “a firmar un convenio colectivo similar al alemán, francés o portugués”.

-- Los controladores aéreos acusan a AENA de falta de previsión. “No conocen a estas alturas las necesidades de horas de trabajo para el año que viene. Por ello, no se atreven a rebajar las 1.750 horas marcadas por la ley”, critican.

-- El sindicato afirma que ha propuesto hasta un 60% del nuevo convenio colectivo, pero ha sido rechazado por Fomento.

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