Domingo 22/10/2017. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Política

Iba a celebrarse este sábado y era la última oportunidad para un acuerdo

El desplante de Junqueras a Montoro bloqueó la cumbre de Puigdemont con cuatro ministros

Soraya, Méndez de Vigo, De la Serna y Dolors Montserrat confirmaron que viajaban a Girona y Moncloa lo canceló cuando la Generalitat rechazó enviar sus cuentas

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

El desplante de Oriol Junqueras a Cristóbal Montoro ha sido decisivo. Su negativa a someter las cuentas de la Generalitat al control de Hacienda hizo saltar por los aires los preparativos de la cumbre prevista entre Puigdemont y cuatro ministros el pasado sábado, en Girona. El desafío ha roto definitivamente los puentes entre ambas partes.



Carles Puigdemont, con Soraya Sáenz de Santamaría y Rafael Catalá. Carles Puigdemont, con Soraya Sáenz de Santamaría y Rafael Catalá.

Tal y como reveló ECD hace dos semanas, cuatro representantes del Gobierno tenían previsto encontrarse con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y su vicepresidente, Oriol Junqueras, aprovechando un almuerzo privado en tierras catalanas en vísperas del referéndum. Se trata de una reunión empresarial promovida por Luis Conde, a celebrar en Fonteta (Girona), que se aprovecharía para mantener ese encuentro en la cumbre.

Cuatro ministros con Puigdemont y Junqueras

Los nombres de los ministros que iban a acudir al encuentro se habían llevado con la máxima discreción por las dos partes.

En ámbitos próximos a la logística del evento revelan a El Confidencial Digital que la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y los ministros de Educación, Íñigo Méndez de Vigo; de Fomento, Íñigo de la Serna, y de Sanidad, Dolors Montserrat, habían confirmado a comienzos de la semana pasada la asistencia a la cita de Girona.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, fue uno de los invitados al principio, pero resultó sustituido en la lista por De la Serna.

Desde hace dos meses, la organización se encontraba a la espera de que sus gabinetes confirmasen definitivamente su presencia.

Por otro lado, Puigdemont y Junqueras también habían mostrado su disposición a acudir a la reunión en Fonteta, según ha podido confirmar ECD.

Algunos de los asistentes explican que las invitaciones empezaron a cursarse en el mes de julio. Comenzaron a enviarse una vez que se conoció que el PP iba a celebrar su Escuela de Verano en Cataluña ese fin de semana, circunstancia que facilitaba la presencia de altos cargos del Gobierno en el encuentro de Girona.

En cualquier caso, todo dependía de las instrucciones de última hora que los ministros debían recibir desde Moncloa, donde se tiene claro que estos días no hay que dejar espacio a la improvisación en lo que se refiere al conflicto catalán.

El golpe de Junqueras dinamitó la cumbre

Según las fuentes consultadas, los preparativos saltaron por los aires el jueves pasado. Oriol Junqueras anunció entonces que la Generalitat iba a dejar de remitir a Hacienda el justificante semanal de gastos, que impuso el Ministerio en el mes de julio para detectar partidas destinadas a financiar el referéndum del 1 de octubre.

Ese desplante colmó la paciencia del Gobierno. Moncloa decidió entonces que no iba a enviar a ningún representante a Girona, y por tanto no habría encuentro en la cumbre con Puigdemont y Junqueras. Los ministros fueron contactados inmediatamente para que cancelaran su presencia. Se consideró que el Govern había “traspasado una línea roja”.

En paralelo, Puigdemont fue informado de que el Ejecutivo central se negaba a este encuentro tras el choque entre el vicepresidente catalán y Cristóbal Montoro. En ese momento, los asesores del president le aconsejaron que tampoco acudiera a la cita empresarial.

El Gobierno rebajó el nivel de la delegación

Las fuentes a las que ha tenido acceso ECD revelan que, a las pocas horas, Moncloa quiso rebajar la tensión y accedió a enviar un representante a la reunión empresarial, con el objetivo de lanzar un mensaje a la Generalitat: “Estaremos, pero no enviaremos más que a un secretario de Estado”. Julio Gómez-Pomar, número dos de Fomento, acudió en nombre del Ejecutivo.

Por parte de la Generalitat, asistieron los consellers de Presidència, Jordi Turull, de Territori i Sotenibilitat, Josep Rull, de Salut, Antoni Comin, de Cultura, Santi Vila, y de Justícia, Carles Mundó, así como el delegado del Govern en Madrid, Ferrán Mascarell.

También acudieron la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas; el primer secretario del PSC, Miquel Iceta; la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal; y el presidente del PP catalán, Xavier García Albiol. No pasó desapercibida la presencia de los ex presidentes de la Generalitat, Artur Mas y José Montilla.

Una “última invitación al diálogo in extremis”

El almuerzo perseguía aprovechar la ocasión para provocar un aparte informal, pero sobre todo muy reservado, entre los miembros del Gobierno central y de la Generalitat. Esta cumbre era considerada por la selecta clase empresarial catalana que la conocía como una “última invitación, ‘in extremis’, al diálogo para evitar el choque de trenes”.

Para facilitar un clima de confianza y reserva, los organizadores apostaron por que el encuentro no tuviera lugar en un local más o menos público, sino en el domicilio particular de alguno de los altos ejecutivos catalanes asistentes.

Luis Conde se había erigido como anfitrión. Tenía previsto que la cumbre se celebrase en su masía del municipio gerundense de Fonteta. En ese enclave ha venido celebrando otros encuentros políticos y empresariales de calado en los últimos años.

La otra alternativa era organizarlo en la sede de una gran empresa con sede en Barcelona, donde se pudiera desarrollar también con la máxima discreción. Pero esa opción fue descartada días antes para que “ninguna de las compañías pudiera quedar señalada”.

El presidente de la empresa de cazatalentos ‘Seeliger y Conde’ se ha caracterizado en los últimos años por la búsqueda de esa tercera vía, entre “el inmovilismo” del Gobierno de Rajoy y el desafío independentista de Puigdemont. En un movimiento a la desesperada, Luis Conde fracasó esta vez como mediador entre ambas partes.

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·