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Política

No quieren a acabar en la cárcel

El independentismo se resetea: abandona la vía del 1-O y recupera la del 9-N

PDeCAT y ERC evitarán el choque frontal con el Estado que plantearon con el referéndum y apuestan por las movilizaciones ciudadanas

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“Volvemos a vivir los últimos días de la República catalana. El plan de Moncloa triunfa”. Estos mensajes, escritos por Puigdemont a Toni Comín, son un anticipo de la nueva estrategia que van a desarrollar el PDeCAT y ERC. Ambos partidos, que tienen a sus principales dirigentes pendientes de juicio, han asumido que la ruptura unilateral no es viable y que hay que cambiar los procedimientos.


Manifestación independentista del 9-N de 2014. Manifestación independentista del 9-N de 2014.

Según revelan a El Confidencial Digital dirigentes de las dos formaciones independentistas, el balance de lo ocurrido en los últimos meses, y también las confesiones de Puigdemont hechas públicas el jueves, suponen, de facto, la “constatación” de que el futuro Govern de la Generalitat debe adaptarse a una nueva realidad.

Adiós a la vía unilateral

Las confesiones del ex president, junto con la noticia de que se propone instalarse de forma estable en Bélgica, para lo cual ha alquilado una casa en Waterloo, han servido, tal y como se informó en estas páginas, para que el PDeCAT impulse, aún con más fuerza, a los dos candidatos alternativos a la investidura que gustan en la ejecutiva del partido: Jordi Turull y Josep Rull.

Ambos son integrantes del llamado “Govern legítimo que fue cesado por Moncloa con la aplicación del artículo 155 y, por tanto, cualquiera de ellos está habilitado para “heredar” la Generalitat perdida por ese ejecutivo independentista. No obstante, lo ocurrido desde el 1-O, y también el futuro procesal de ambos y otros antiguos cargos públicos, marcará su gobierno.

Eludir la cárcel

Las fuentes consultadas aseguran que los dos ex consejeros “saben que pueden acabar en la cárcel”. Por tanto, “van a adaptar su programa para esta legislatura a sus propios procesos judiciales”. Una decisión que, de hecho, puede ser “beneficiosa” para otros cargos imputados, como el encarcelado Junqueras, o incluso el fugado Puigdemont.

Así las cosas, la vía unilateral que mantuvo el Govern de Junts pel Sí hasta la aplicación del artículo 155 está totalmente descartada: “Desde el 21-D, el PDeCAT no quería un nuevo 1-O. Puigdemont parece que sí, pero se ha dado cuenta que nadie en el partido apuesta ya por esa postura”.

“Olvidar el 1-O y volver al 9-N”

En ese sentido, en la antigua Convergencia, y también en ERC, sostienen que, de haber regresado el ex president para someterse a la investidura, o de haberse aprobado la investidura telemática, “todo lo que se habría generado nos habría devuelto a los días posteriores al referéndum”. Esa situación, añaden, “es inasumible, ya que entre otras cosas provocaría la renovación del 155”.

Así las cosas, dirigentes del PDeCAT y de Esquerra empiezan a asumir la siguiente consigna: “Hay que olvidar el 1-O y volver al 9-N”.

Es decir: “defender la voluntad de los ciudadanos, movilizarlos, seguir trabajando por la independencia, pero sin declaraciones unilaterales que no sirven para nada”.

Ese nuevo plan de gobierno, que implica una especie de independentismo light, tiene todavía que asentarse, tal y como reconocen altos cargos de ERC: “Desde el PDeCAT tendrán que ver ahora cómo va a ser el Gobierno. Ellos jamás pensaron que iban a ganar las elecciones, y por eso pusieron a Puigdemont de candidato y hablaban de recuperar el govern legítimo, pero esa vía ya ha muerto”.

La apuesta, por tanto, es formar un nuevo gobierno de la Generalitat que “continúe luchando por la independencia” pero, en esta ocasión, “sin forzar otro choque de trenes con el Estado, que no conduce a nada”.

El reto es convencer a la CUP

Las fuentes de Esquerra Republicana consultadas por ECD reconocen tensiones con el PDeCAT, pero aseguran que “no vamos a romper la unidad de las fuerzas independentistas”. Son conscientes de que la antigua Convergencia, y ellos mismos, tendrán que convencer a la CUP para que apoye a un nuevo Govern que no apueste por la vía rupturista de la unilateralidad.

La tarea, a priori, no parece fácil, ya que los cuperos han advertido que solo apoyarán la investidura del que ellos todavía consideran president de la Generalitat: Carles Puigdemont.

Sobre esta postura, tanto en el PDeCAT como en ERC se muestran contundentes: “Ellos dicen que no han aceptado el 155 y, como Puigdemont, que solo apuestan por el Govern legítimo, pero lo cierto es que se han presentado en unas elecciones convocadas por el Estado. Y de esa manera, han acatado el 155”.

Ese argumento será, de hecho, el que use el PDeCAT, en las próximas semanas, una vez logre la “renuncia” de Puigdemont como candidato a la Generalitat y se oficialice el nombre del sustituto. Un objetivo que, vista la actitud del ex president, tampoco se presume fácil: “Sigue enrocado y, si no es candidato, él prefiere a Elsa Artadi o a Eduard Pujol”.

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