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Política

La revuelta en el Grupo Socialista contra la reforma de las pensiones fue más grave de lo que se ha contado: “Si tuviéramos libertad de voto, esto se iría a pique”

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Los diputados socialistas se sienten cada vez más hartos de apoyar iniciativas del Gobierno que consideran contrarias a su ideología y al programa del partido. Y lo están manifestando abiertamente. La última demostración ha sido la reunión del Grupo Parlamentario de este martes, en la que se vivió una auténtica revuelta.

El origen de la trifulca estuvo en la reforma de las pensiones que prepara el Gobierno, un punto clave en la política social. Los diputados se rebelaron abiertamente contra el proyecto, aunque, a la salida algunos aseguraron a la prensa que el encuentro había discurrido sin ninguna complicación.

Lo cierto es que hubo un fuerte debate entre los que apoyan la reforma de las pensiones y los que la rechazan tajantemente, según ha sabido El Confidencial Digital.

Especialmente beligerante contra el proyecto se mostró Juan Barranco, presidente de la Comisión de Trabajo en el Congreso. El ex alcalde de Madrid estuvo apoyado por ex compañeros de sindicato de Valeriano Gómez, como Manuel de la Rocha (vocal en la Comisión de Justicia), Jesús Membrado (portavoz de la Comisión de Trabajo), Francisco Javier Carro (vocal en las comisiones de Defensa y Trabajo), y José Antonio Pérez Tapias (portavoz adjunto de la Comisión Constitucional).

El retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años, la bajada de las pensiones, la ruptura del Pacto de Toledo, y la imagen que, con ello, el partido transmite a los votantes, fueron los argumentos esgrimidos por los opositores al proyecto, que exigieron explicaciones del ministro de Trabajo.

Isabel López, portavoz del PSOE en el Pacto de Toledo, intentó apaciguar los ánimos, diciendo a los presentes que todas las opiniones contaban para el partido. La tensión subió cuando un diputado aseguró que lo único que le importaba a la dirección era sacar adelante las iniciativas del Gobierno.

Se llegó a decir que si tuviéramos libertad de voto, esto se iría a pique”, explica a ECD uno de los parlamentarios socialistas presentes en la reunión.

La misma fuente afirma que los diputados críticos podrán explicar sus preocupaciones a Valeriano Gómez el próximo 20 de enero, pero será apenas una semana antes de que el Gobierno presente en la Cámara la reforma de las pensiones para su aprobación.

Las fuentes consultadas cuentan que el propio ministro de Trabajo ha asegurado en privado que el Gobierno está obligado a tomar estas medidas por las presiones de la Unión Europea, pero que es consciente de que no servirán de nada: “Se calmarán los ánimos momentáneamente, pero en dos semanas volverán a exigirnos otras actuaciones, que nos pasarán factura desde un punto de vista electoral”.

Ya el lunes, en la reunión de la ejecutiva federal, Zapatero tuvo que emplearse a fondo para convencer a la dirección socialista de la necesidad de reformar las pensiones y de llevar la edad de jubilación hasta los 67 años, aunque de modo flexible.

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