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Seguridad

Alerta, avión de Spanair secuestrado. Un Airbus en ruta Barcelona-Estocolmo perdió el contacto por radio, saltaron las alarmas, y dos F-16 holandeses salieron a interceptarlo

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13:20 horas del 20 de mayo. El control aéreo de Maastricht reporta una incidencia con un vuelo de Spanair procedente de Barcelona: los pilotos no contestan a la radio. Como dicta el protocolo existente tras el 11-S, se dio da la alarma: posible secuestro. En cuestión de minutos, dos cazas F-16 de la Fuerza Aérea holandesa se dirigen a velocidad supersónica hacia el aparato español.

El suceso no ha trascendido más allá del círculo de los profesionales de la aviación, pero, según ha podido saber El Confidencial Digital de fuentes militares, la pérdida de contacto con un aparato civil “es un tema serio”. “Y mucho más aún tras los atentados del 11 de septiembre de 2001”, añaden estas fuentes.

Ciento ochenta pasajeros

El pasado 20 de mayo, el vuelo JK57 de Spanair –que cubre diariamente la ruta Barcelona-Estocolmo- partió puntual del aeropuerto de El Prat. Las ciento ochenta personas que llevaba a bordo –entre tripulación y pasaje- tenían por delante algo menos de cuatro horas de viaje.

Todo transcurría con normalidad hasta que, a mitad de camino, el Centro de Control Aéreo de Maastricht (Holanda) detecta una incidencia, que queda registrada a las 13:20. El Airbus A320 de Spanair, con el que habían contactado minutos antes, ya no responde a las comunicaciones de radio.

El aparato, que sigue apareciendo en las pantallas de radar, entra en espacio aéreo holandés. Sin embargo, el Control Aéreo sigue sin poder contactar con el avión. Los reiterados intentos de comunicar con el capitán de la aeronave obtienen el silencio como respuesta.

En marcha una operación ‘Scramble’

Transcurridos diez-doce minutos desde la pérdida de contacto en la frontera de Bélgica, las autoridades holandesas trasladan la incidencia a la Real Fuerza Aérea, que inmediatamente pone en marcha una misión ‘Scramble’: despegue rápido de cazas para interceptar un aparato no identificado, o identificado como enemigo. Se activa el protocolo ante un posible secuestro aéreo.

En torno a las 13:35, dos cazas F-16 parten de la base aérea de Soesterberg, en las cercanías de Utrech (Holanda). Su misión es clara: interceptar en el menor tiempo posible al aparato que no responde e identificar a quien lo esté gobernando.

Según figura en los informes del suceso, los dos aviones de caza traspasaron la frontera del sonido durante su aproximación al Spanair. Quedó constancia de ello al escucharse en el cielo holandés el ‘boom’ sónico característico de estas velocidades.

Flanqueando el Airbus sospechoso

Pocos minutos después, los dos cazas llegaban a la altura del Airbus y se colocaban en la posición que marca, entre otros, el documento denominado Procedimiento del Sistema de Interceptación de la Fuerza Aérea estadounidense.

Este protocolo dicta que los aviones deben flanquear al avión interceptado a una distancia inicial de 300 metros, y ligeramente por encima. Una vez llevada a cabo la maniobra, el líder del escuadrón de intercepción debe establecer contacto visual con la tripulación. Así sucedió en este caso.

Los pilotos de caza holandeses comprobaron que todo parecía correcto y solicitaron contacto por radio. En ese momento, se retomaron las comunicaciones.

A continuación, se apagó la alarma iniciada unos 20 minutos antes en Bélgica.

Los dos cazas dieron por concluida su misión tras seguir escoltando al Airbus 320 de Spanair hasta la frontera con Alemania.

El vuelo llegó al aeropuerto de Arlanda (Estocolmo) a la hora prevista y sin más incidentes.

Explicación de la compañía

El Confidencial Digital se ha puesto en contacto con un portavoz oficial de Spanair, quien confirma la veracidad de este suceso.

Explica que el problema se debió a una “cuestión técnica” relacionada con el “limitado alcance” de los sistemas de radio cuando hay de por medio un accidente geográfico, que puede hacer que el aparato pierda el contacto con el controlador aéreo durante unos minutos.

Afirma que esa falta de “cobertura” pudo provocar que, cuando el controlador belga comunicó al comandante de Spanair la frecuencia de radio que debería utilizar a partir de entonces para establecer comunicación con la torre holandesa, el aparato se hallaba en una zona de poca cobertura y no pudo recibir la información, imposibilitando así el contacto.

Vea a continuación una infografía del suceso:

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