Jueves 19/10/2017. Actualizado 08:07h

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Seguridad

Interior ha acercado a cárceles del País Vasco y sus alrededores a ocho etarras que han rechazado la violencia

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En las últimas semanas, ocho presos de ETA han sido trasladados a cárceles del País Vasco o de provincias cercanas. La decisión del Ministerio del Interior responde a una disposición manifiesta de los reclusos de haber rechazado la violencia.

Coincidiendo con un periodo de grandes éxitos policiales en la lucha antiterrorista, con la reciente detención del considerado jefe ‘militar’ de ETA en Normandía, el departamento de Alfredo Pérez Rubalcaba mantiene abierta otra veta para intentar que los terroristas o quienes los apoyan abandonen las armas.

Se trata de una estrategia perfectamente planificada desde el número cinco del Paseo de la Castellana de ‘premiar’ a aquellos pistoleros en prisión que rehúsen las vías violentas y asesinas. Aquellos que lo hagan público están siendo trasladados a centros penitenciarios más cerca de la comunidad autónoma vasca –amplíe aquí más detalles sobre esta política penitenciaria-.

Pues bien, en las últimas semanas, varios destacados terroristas han sido acercados al País Vasco por sus posturas anti violentas. Son estos:

-- Josu García Corporales, José Hernández Velasco, Luis María Lizarralde, José Manuel Fernández, Fernando de Luis y Andoni Altza. Todos ellos se encontraba en la prisión de Villabona (Asturias) y en la de Burgos. Pero hace algo más de un mes, se hizo conoció que los seis en bloque se desvinculaban de ETA “por voluntad propia”. Ante esta decisión, Interior decidió internarles en Nanclares de Oca (Álava).

-- También ha sido acercado desde la prisión de A Lama, en Pontevedra, a la de Villabona Asier Ormazabal. Este etarra asesinó en 1995 a un policía e hirió a otro agente.

-- El octavo pistolero que también ha sido ‘premiado’ recientemente es Kepa Etxebarría, que ha sido llevado a Zuera, en Zaragoza. El etarra mantuvo, según el libro de incidencias de la cárcel de A Lama, donde estaba internado, una estrecha relación con el recluso Mustafá Zaníbar. Ambos, según los funcionarios, celebraron los atentados del 11-M por invitación del islamista.

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