Miércoles 22/11/2017. Actualizado 13:57h

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Seguridad

A pesar de la pasividad durante los incidentes de la huelga del miércoles

Los Mossos d’Esquadra, ratificados como los responsables del dispositivo de seguridad para el 21-D

El Ministerio del Interior confirma que no se les ha retirado esa competencia: “Habría sido un escándalo”

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Una de las primeras decisiones que tomó el Gobierno de Mariano Rajoy, al aplicar el artículo 155 e intervenir la Generalitat de Cataluña fue destituir al mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, y a todos sus superiores políticos, y nombrar a un nuevo mando para garantizar que la policía autonómica cumple la legalidad. La actual etapa de los Mossos tendrá una fecha clave: el 21 de diciembre, elecciones al Parlament de Cataluña.


Agentes de los Mossos d'Esquadra. Agentes de los Mossos d'Esquadra.

En las semanas previas al referéndum del 1 de octubre, el Ministerio del Interior desplegó en Cataluña miles de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, con el fin de tenerlos preparados para actuar en caso de que los Mossos d’Esquadra se vieran desbordados, o de que no intervinieran para impedir el plebiscito declarado ilegal.

Al final los policías nacionales y guardias civiles actuaron en decenas de puntos de votación, en medio de fuertes altercados. Esto y algunos otros episodios antes y después del 1-O provocaron malestar en el seno del cuerpo autonómico, ya que entendían que la Policía y la Guardia Civil se habían entrometido en las competencias propias de los Mossos, una de ellas el mantenimiento del orden público.

Las condiciones del nuevo mando de los Mossos

El Confidencial Digital ha podido saber que el asunto de las competencias fue uno de los puntos que trataron los responsables del Ministerio del Interior y el nuevo mando operativo de los  Mossos d’Esquadra, Ferrán López, cuando éste fue nombrado en sustitución de Trapero.

Fuentes internas de la policía catalana explican que, antes de aceptar el nombramiento, López puso una serie de condiciones a José Antonio Nieto, secretario de Estado de Seguridad. La primera, que, aparte de Trapero, no hubiera más destituciones en la cúpula de los Mossos. Y que, si tuviera que haber cambios en esta nueva etapa, los decidiría internamente él, con los mandos del cuerpo, y no el ministerio.

Mantener todas las competencias

La otra premisa que puso sobre la mesa Ferrán López, para aceptar la tarea de dirigir a los Mossos durante el tiempo en que la Generalitat esté intervenida por el Gobierno de España, fue que no hubiera una “invasión competencial”. Es decir que, pese a la aplicación del 155, los Mossos mantuvieran todas las funciones que les adjudica el Estatuto de Autonomía como hasta ahora.

Desde 2008, los Mossos actúan en todas las comarcas catalanas como “policía integral”, y por tanto sustituyen a la Policía Nacional y a la Guardia Civil en campos como el orden público y la seguridad ciudadana. Quedan para los cuerpos nacionales competencias del Estado, como la expedición del DNI y el pasaporte, el control de fronteras y de migraciones, y la lucha contra el terrorismo (en la que los Mossos también se implican).

Ferrán López explicó recientemente a los representantes sindicales esta ‘negociación’ que mantuvo con el Ministerio. La respuesta del secretario de Estado de Interior fue positiva: aceptó y garantizó que los Mossos mantendrían todas sus competencias sin intromisiones de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que sólo actuaría para reforzar a los agentes autonómicos.

El despliegue para las elecciones

La posibilidad de ver mermadas sus competencias inquietaba a buena parte de los efectivos de los  Mossos d’Esquadra, y así se lo trasladaron a López representantes sindicales en una reunión de presentación que mantuvo el nuevo responsable del cuerpo con los sindicatos, en el complejo central de Egara, en Sabadell.

En esa reunión preguntaron a Ferrán López qué policía sería responsable del despliegue en las elecciones del 21 de diciembre, y el comisario al mando se lo garantizó: como ha ocurrido hasta ahora en anteriores convocatorias electorales, el despliegue de seguridad en los colegios el 21-D será tarea de los Mossos.

De hecho, el Ministerio del Interior ha empezado ya a enviar a sus lugares de origen a algunas de las unidades trasladas a Cataluña en torno al 1-O. Eso sí, permanecerá un “retén” importante de policías nacionales y guardias civiles en esta comunidad, en previsión de que las circunstancias obliguen a recurrir de nuevo a ellos.

Interior no cambia de planes pese a la huelga

Desde el Ministerio del Interior confirman a El Confidencial Digital que, efectivamente, el comisario Ferrán López recibió, antes de comprometerse a hacerse cargo de los Mossos, garantías de que las competencias de la policía autonómica iban a quedar “intactas” tras la aplicación del artículo 155.

Entre esas competencias, añaden las fuentes consultadas, está el diseño y ejecución del dispositivo para garantizar la celebración de las elecciones del 21 de diciembre. Una atribución de la que ya habló el nueve jefe de los Mossos con el Gobierno y que va a mantener la policía catalana pese a las últimas polémicas con el cuerpo regional.

En este sentido, desde Interior afirman que la decisión no se va a cambiar a pesar de la pasividad mostrada por los mossos durante la huelga del pasado miércoles, que recordó lo ocurrido el 1 de octubre. La división existente en el Cuerpo, y la situación de bloqueo que se ha vivido con la huelga, no son motivos suficientes para quitarles la competencia sobre la seguridad en elecciones.

Así lo confirman en el entorno más próximo al ministro Zoido, que justifica esta postura por el “escándalo que se formaría” si Interior retira a los Mossos sus atribuciones para el despliegue del 21-D.

El propio titular de Interior, de hecho, defendió esta semana la actuación de los policías autonómicos durante la huelga calificándola de “equilibrada”, y rechazando que fuera “pasiva”.


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