Jueves 19/10/2017. Actualizado 14:09h

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Seguridad

Un nuevo lanzagranadas utilizado en un atentado en Navarra es la pista principal del juez Velasco para conectar a ETA con las FARC y Hugo Chávez

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Hugo Chávez ha exigido “pruebas irrefutables” que vinculen a su Gobierno con ETA. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco cree que puede demostrar esta unión en base a las investigaciones de la Policía y de la Guardia Civil.

La principal pista que tiene el magistrado es el empleo por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de granadas y morteros “muy similares a los utilizados por ETA en el atentado contra el cuartel navarro de Aizoain”, en octubre de 2003. La banda terrorista lanzó contra estas instalaciones del Ejército dos granadas con carga reforzada que no llegaron a explotar.

Velasco tiene datos que prueban que cuatro miembros de ETA recibieron un curso entre el 14 de julio y el 12 de agosto de 2003 a las FARC en la frontera entre Colombia y Venezuela. En él, los etarras aprendieron de los autodenominados revolucionarios cómo lanzar granadas con cilindros de gas. Dicha instrucción, apuntan las fuentes consultadas por El Confidencial Digital, la pusieron en práctica en Aizoain.

El juez considera probado que el principal nexo de unión entre ETA y las FARC es Arturo Cubillas Fontán, responsable del colectivo de etarras en Venezuela y nombrado por Chávez jefe de seguridad de un organismo que depende del Ministerio de Agricultura de Hugo Chávez. Velasco considera probado que él fue quien intensificó los contactos entre etarras y colombianos: unos ofrecían adiestramiento y ETA se comprometía a la localización en España de objetivos de las FARC.

Tras este curso de entrenamiento, ETA comenzó a utilizar las llamadas granadas ‘jotake-handia’, lo que en lenguaje colombiano eran las “cilindro Boma”. A estos contactos les llamaron “asunto gabardina”.

El magistrado de la Audiencia Nacional tiene también pistas que apuntan a que ETA también instruyó a las FARC con consentimiento de las autoridades venezolanas. Concretamente, les adiestraron en técnicas de guerrilla urbana, uso de explosivos y en la instalación de artefactos iniciados por sensores de movimientos o mediante teléfonos móviles.

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