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Seguridad

Así opera una banda del ‘timo nigeriano’ como la desarticulada en Madrid por el FBI: llamadas al móvil, emails de un banco escocés, proposiciones de matrimonio…

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Hace unos días, 18 personas fueron detenidas en Madrid tras una operación internacional de la Policía, el FBI y los servicios de investigación británicos. Están acusados de cometer estafas mediante el denominado ‘timo nigeriano’. ECD ha contactado con uno de estos grupos para conocer cuál es su ‘modus operandi’. Y este es el resultado.

Un grupo de 18 personas –la gran mayoría de origen nigeriano- han sido detenidas recientemente en Madrid, acusadas de cometer un fraude internacional desde Madrid. En la operación participaron agentes del FBI, de la SOCA británica y de la Policía y Guardia Civil.

Esta banda había conseguido estafar 11 millones de euros en países como Estados Unidos, Australia, México y varios países de Europa. El perjuicio económico oscilaba entre los 50.000 y los 2 millones de euros por persona.

A los arrestados se les imputa un delito de estafa, falsificación de documentos, blanqueo de capitales y asociación ilícita. Contaban, además, con el apoyo de un empleado de una entidad bancaria.

Hace unas semanas, ECD fue testigo de cómo operan y cómo se organizan este tipo de bandas estafadoras. Todo comenzó con un escueto correo electrónico llegado a la redacción de El Confidencial Digital.

 “Hola, he visto tu perfil en una red social y me he atrevido a escribirte. Me gustaría conocerte. Si estas interesado y quieres saber más de mí, ponte en contacto conmigo. Fdo: Mirabel Apia”.

Intuyendo la farsa que se escondía tras esta comunicación, se respondió al mensaje. Unos días más tarde llegó el segundo de los mensajes. En él, la banda entró de lleno en el asunto:

-- “Hola. Estoy muy feliz de haber leído tu email. Mi nombre es Mirabel Mandy Apia. Tengo 24 años y soy de Sudan, en África Central. Nunca he estado casada. Ahora resido en un campo de refugiados cercano a Dakar, en Senegal, como resultado de la Guerra Civil que tiene lugar en mi país”

“Mi difunto padre, Dr. Mandy Apia, era el consejero personal del presidente antes de que los rebeldes atacaran nuestra casa una mañana y mataran a mi madre y a mi padre a sangre fría. Sólo yo sobreviví, y fui llevada a un campo de refugiados de Senegal. Lo he perdido todo. Aquí vivo en condiciones infrahumanas y sólo nos dejan salir fuera dos veces a la semana. Es como vivir en una prisión. Sólo me salva haber conocido al padre Emmanuel Gorge, pastor de la iglesia evangelista de aquí. Es muy bueno conmigo. El número del sacerdote es +221-77 (más siete cifras más). Si quieres llámale y pregúntale por mí. Es posible que incluso podamos hablar. Un saludo, Mirabel”.

El mensaje de respuesta fue escrito con un tono de credulidad, dando a entender que se había ‘tragado el anzuelo’. Incluso se ofrecía cualquier tipo de ayuda para sacar a la presunta chica de ese campo de refugiados. Y entonces, llegó el mensaje en el que se ‘destapaba’ todo el asunto.

-- “Hola, muchas gracias por tu ofrecimiento de ayuda. Verás, cuando mi padre vivía, en previsión de lo que finalmente ocurrió en Sudán, él depositó una suma de dinero en un banco europeo y usó mi nombre como beneficiaria. Tengo su certificado de depósito y su certificado de muerte, con los que podría sacar esa suma. Son alrededor de 4,7 millones de dólares. El problema es que ningún banco senegalés me permite hacer una operación semejante, y no tengo ni dinero ni papeles para viajar. La única solución sería que alguien cobrase esa suma y me enviase algo de dinero para un pasaje de avión. En caso de que tú estuvieras dispuesto a transferir a tu cuenta los 4,7 millones, estaría dispuesta a darte un 20 por ciento, como agradecimiento y para cubrir algunos gastos del proceso”.

A esas alturas del proceso, parecía bastante lógico que quien se encontraba tras estos correos era un grupo de estafadores tratando de hacer el ‘timo nigeriano’. Se lleva a cabo principalmente por correo electrónico. Consiste en ilusionar a la víctima con una gran fortuna, que en realidad no existe. A la víctima se le persuade para que pague una suma de dinero por adelantado como condición para acceder a la fortuna.

Tras esos mensajes iniciales, se suceden rápidamente otros en los que se solicita a la víctima un número de cuenta y datos personales para hacer efectivo el traspaso. Además, la banda ofrece datos de su ‘contacto’ en el Royal Bank of Scotland, donde está depositada la herencia. La respuesta, una serie de datos falsos y una cuenta bancaria inventada.

A los pocos días, un presunto empleado de esta entidad bancaria, bajo el nombre de Nelson Smith –inexistente-, se pone en contacto con la víctima de la estafa y le facilita todos los datos de la cuenta, los códigos de identificación y la serie de depósito. Tras contestar afirmativamente a todos los datos, se recibe una llamada telefónica.

En ella, una chica que dice ser la emisora de los correos –en este caso, ‘Mirabel Apia’- asegura –en inglés- que los trámites van bien, y reitera en varias ocasiones los agradecimientos por estas gestiones. Ha conseguido tener acceso a un móvil, pero indica que le han comunicado que será trasladada a otro campo de refugiados, esta vez en Costa de Marfil. Asegura tener ganas de conocer a la ‘victima’ y de emprender una “historia juntos, incluso hasta matrimonio” como agradecimiento.

El dinero está a punto de llegar, pero hace falta pagar los gastos de traspaso. Impuestos, gastos de custodia, gestión y emisión de certificaciones sobre la legalidad de los fondos. “Tan sólo un uno por ciento del total”. Unos 47.000 dólares, unos 32.000 euros. “Es urgente, mi vida corre peligro” insta la interlocutora. Días más tarde, el presunto oficial del Royal Bank of Scotland envía un correo electrónico indicando la cuenta corriente en la que deberá hacerse efectivo el pago de los gastos. “Una vez satisfechos, en un plazo de 24 horas recibirá 4,7 millones de dólares en su cuenta. Ya me he puesto en contacto con Mirabel para asegurarle que en cuanto se desbloquee el depósito yo, personalmente, le enviaré un billete de avión para que viaje a Madrid. Les deseo que sean muy felices juntos”.

Obviamente, el ingreso nunca fue realizado. Se recibió una llamada más de la supuesta chica instando a acelerar el trámite, ya que quedaba poco tiempo. La llamada se cortó cuando la banda comprobó que el timo había fracasado. Ninguna noticia más.

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