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Seguridad

Ha pasado del cuchillo y el atropello al artefacto con metralla

El terrorismo islámico ha dado un salto cualitativo en Manchester

Lo explican expertos en yihadismo: el objetivo han sido niños, el suicida ha eludido el control policial sobre materiales vigilados y ha conseguido fabricar un explosivo de gran potencia

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Manchester no es un atentado más. Al menos, así lo entienden los investigadores del fenómeno yihadista y las fuerzas de seguridad españolas. Centran su atención tanto en el objetivo del ataque, un concierto abarrotado de jóvenes, como en la fabricación de un explosivo con materiales que están bajo estrecha vigilancia en toda Europa.

Una de las imágenes del atentado de Manchester. Una de las imágenes del atentado de Manchester.

Pocas horas después de que la policía de Manchester anunciase que se trataba de un atentado suicida, el Estado Islámico reclamó la autoría del ataque. Una reivindicación a la que los expertos restan importancia: desde hace algún tiempo el grupo reclama como propio cualquier ataque de estas características. Aunque posteriormente se demuestre que la relación entre atacante y grupo terrorista es nula.

Sin embargo, a los investigadores del fenómeno yihadista sí les han llamado la atención varias circunstancias que han rodeado al ataque. En primer lugar, el objetivo. Es la primera vez que se escoge un punto de encuentro con niños y adolescentes, como es el concierto de la estadounidense Ariana Grande. Según las autoridades británicas, la mitad de las 22 víctimas es menor de edad. Hay al menos una niña de 8 años entre los fallecidos.

Hasta ahora, explican estas fuentes a ECD, los objetivos eran “indiscriminados”, dirigidos a toda la población civil. No iban contra grupos concretos. Así sucedió en la sala Bataclán de París, en el aeropuerto de Bruselas o en los atropellos de Niza, Berlín, Estocolmo o Londres. En el caso de Manchester, se buscó por vez primera un rango de edad concreto en las víctimas.

Una bomba casera

Otra de las circunstancias que han llamado la atención de los investigadores españoles  consultados es el cambio de estrategia. Se está dejando atrás la técnica del atropello o el apuñalamiento. Todos los atentados del último año y medio han sido de estas características. Así sucedió en Niza, Berlín, Estocolmo y Londres. Sólo queda fuera el ataque contra el aeropuerto de Bruselas.

La explicación es simple: el uso de explosivos resulta muy peligroso para los terroristas durante la fase de planificación y preparación del atentado. El terrorista inexperto se expone mucho y tiene bastantes opciones de ser detectado por las fuerzas de seguridad. Desde los atentados de París de 2015, el control sobre ‘sustancias precursoras’ de explosivos es muy intenso.

Según los primeros indicios revelados por la policía de Manchester, en el ataque suicida se utilizó un artefacto explosivo de fabricación casera. El Estado Islámico se ha empeñado en hacer llegar a sus seguidores multitud de manuales sobre cómo fabricar una bomba con materiales químicos de uso relativamente común, como los fertilizantes agrarios. Pero estos componentes se encuentran actualmente bajo una intensa vigilancia policial en toda Europa. Para su compra es necesaria la presentación de un documento de identificación personal que permite llevar un control exhaustivo de los compradores.

Por ello, los investigadores consideran “un paso adelante” el plan utilizado por el terrorista de Manchester. Ha requerido mucha audacia y pericia la obtención de esos materiales que le permitieron elaborar un explosivo de gran poder destructivo.

Este trabajo, advierten, requiere mucha mayor capacidad logística y preparación que los atentados ‘low cost’ que se han registrado en Europa en el último año.

Un dato más. Las fuentes de la seguridad del Estado que han estado en contacto directo con la información recibida desde Reino Unido llaman la atención sobre otra cuestión interesante. Según las primeras conclusiones, la bomba de Manchester es “muy similar” a la que se utilizó recientemente en el atentado suicida del Metro de San Petesburgo que dejó 15 muertos.


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