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‘La monarquía necesaria’ de Burns Marañón: ¿se pasará del juancarlismo a consolidar la Corona?

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‘La monarquía necesaria’, libro de Tom Burns Marañón, ha sido una de las mejores aportaciones al debate público español en el curso que termina. Al analizar el papel y los problemas de la monarquía española, Burns se pregunta si pasaremos del juancarlismo a la plena consolidación.

- De familia hispano-inglesa, Tom Burns Marañón recibió formación como historiador en Oxford para más tarde ejercer el periodismo en España, para medios como Reuters, The Washington Post, Newsweek y Financial Times. Observador de la vida española, perpetúa la tradición de culto liberalismo de su abuelo Gregorio Marañón y se ha significado como uno de los mayores teóricos en torno a la monarquía española de hoy, además de contribuir a las relaciones culturales de España y Reino Unido, labor que le ha merecido su nombramiento como Oficial de la Orden del Imperio Británico.

- De la producción ensayística de Tom Burns destaca su trilogía de conversaciones, publicada entre 1995 y 1997, y con la consideración generalizada de ser libros de gran utilidad a la hora de comprender nuestra Transición: Conversaciones sobre el Rey, Conversaciones sobre el socialismo, Conversaciones sobre la derecha. En 2000, su libro Hispanomanía, sobre el imaginario de lo español en los escritores ingleses, conoció éxito editorial. Antes de La Monarquía Necesaria, Burns incidió sobre la corona al publicar A favor de Juan Carlos I.

- ‘El Estado Español es un reino o un barullo’: esta frase de Antonio Fontán abre la reflexión sobre una monarquía que ‘escapa a todo análisis racional’ pero que sigue causando fascinación continua y mantiene un papel de ejemplaridad, además de un ‘incalculable uso a la hora de arbitrar y moderar la convivencia entre los españoles’. Su valor a la hora de impulsar el cambio político y sostenerlo en horas de dificultad han avalado su condición de necesaria.

- Consolidada la democracia en España, el problema territorial ha adquirido, sin embargo, visos de complejidad para la nación y, por lo tanto, para la Corona. Don Juan Carlos ha logrado ser Jefe del Estado pero no tanto ser rey de todas las Españas.

- Por más que la monarquía en España no partiera de cero, al comienzo del reinado de Juan Carlos I no había monárquicos ni una opinión pública monárquica sino que el rey era una apuesta de pragmatismo y concordia. Sin embargo, años después Burns plantea que la continuidad de la monarquía necesita del apoyo de una opinión pública monárquica sustantiva.

- Los problemas que afectan a la institución monárquica en España tienen que ver con un cierto rebrotar republicano, el problema constitucional de la sucesión si nace un varón de los príncipes de Asturias y hay que convocar un referendo para modificar la Constitución, y la pervivencia y aliento –con frecuencia institucional- de los mitos de la Segunda República, además de la ‘balcanización’ de la que habla Burns.

- En el ámbito de la comunicación, la Corona afronta una cierta pérdida de reconocimiento en el electorado situado más a la derecha, en tanto que el escrutinio constante de las actividades de la Familia Real y el paulatino aumento de la opinión contraria a la Corona, instan a los Borbones a un mayor énfasis en su responsabilidad y ejemplaridad públicas.

- Otra dificultad añadida, y muy acrecida en estos últimos años, es la tentación de considerar a la Corona como ‘poder alternativo’, como contrapoder de un Gobierno determinado o como instancia activa en la intervención política. Según Burns, esto es un error porque ‘la monarquía difícilmente puede tener un digno uso para todos los españoles si distintas sensibilidades políticas la quieren utilizar para sus propios fines’. ‘La monarquía no toma partido porque de hacerlo dejará de representar a todos’.

- Con todo, el mayor problema que afronta el Rey de España es el siguiente: no hay una tradición intelectual ni un cuerpo doctrinal sustantivo en pro de la monarquía; los índices de valoración de la institución monárquica son excelentes pero la duda es ‘si don Juan Carlos podrá transferir el reconocimiento a su persona a la institución que representa’. Hay una pérdida de audiencia de las voces –Anson, Fontán- que más hicieron en su momento en pro de la Corona.

- El juancarlismo como monarquismo ‘light’ es tan dúctil que puede incluso acoger a republicanos pragmáticos, como no pocos del PSOE. Seguirá habiendo juancarlismo y no monarquismo en tanto la Corona no logre hacerse ‘inteligible’ para los españoles, en su función y necesidad. El monarquismo en España sigue siendo ‘de bajo calado’, por más que Burns traza el paralelismo de una Segunda República que comenzó entre vítores y terminó mal y una monarquía constitucional que comenzó con dudas y se ha asentado. Burns se alinea con el monárquico Valentí Puig en defensa del argumento de que la corona española ha hecho algunas cosas mal mientras que la república las ha hecho mal casi todas.

- La Corona, sin embargo, mantiene su principal poder en su papel de garante de la unidad nacional. Pero para que el rey sea, como ha de ser, ‘rey de todas las Españas’, Burns apoya gestos de importancia más que simbólica como ‘trasladarse unos días cada mes al palacio de Pedralbes en Barcelona y desde ahí cumplir con sus funciones (…) y recibir a Jefes de Estado’, que ‘don Felipe ostente en Cataluña solamente sus títulos de príncipe de Gerona, conde de Cervera y señor de Balaguer’, o que don Juan Carlos ‘hable catalán en sus estancias en la Ciudad Condal’.

- En definitiva, según Burns, son muchos los problemas que afectan a la Corona española pero esta sigue siendo ‘necesaria’ ‘porque frente a los experimentos con regímenes republicanos ha demostrado tener un extraordinario uso como garante de concordia y estabilidad, porque es comparativamente barata y presta una gran eficacia y un muy alto valor añadido a la representación de España y porque su gran teatro ‘gusta’ a la gente, reconforta y alienta’.

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