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¿Debe dimitir Ana Mato por el ébola?

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La gestión de la información por parte de las autoridades sanitarias españolas, y en especial de las intervenciones de la ministra de Sanidad Ana Mato, desde que se hizo público el primer contagio de ébola fuera de África han cosechado duras críticas en distintos ámbitos políticos y sociales. ¿Pero debe dimitir la ministra por este asunto?

Mariano Rajoy y Ana Mato Mariano Rajoy y Ana Mato

El lunes 6 de octubre se hizo público a las seis de la tarde que la auxiliar de enfermería Teresa Romero dio positivo en el análisis de virus del ébola. La ministra de Sanidad, Ana Mato, compareció a las dos horas en la sede del Ministerio. La rueda de prensa duró 21 minutos, nueve de los cuales se utilizaron para explicar su versión de los hechos junto a seis altos cargos. La mayoría llevó por escrito su discurso. Los doce minutos restantes fueron para atender a 15 preguntas de los periodistas, aunque no llegó ni a responder a todas.

La falta de información y los pocos minutos hablados delegando en portavoces y sin dar la cara llevaron a la desautorización de la ministra por parte de Moncloa. Una semana después de estallar la crisis quedó relegada en la gestión por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, quien tomó el mando de las reuniones del comité especial de técnicos creado en el complejo presidencial a raíz de esta alerta sanitaria. Numerosos expertos habían venido recomendando en los días anteriores un cambio en la comunicación del Gobierno si no se quería crear mayor alarma entre la población ante la propagación del virus.

Los críticos con la gestión de Mato destacan la ausencia de responsabilidad, seguridad y control sobre el tema, que afectó de lleno a la propia credibilidad del Ejecutivo al frente de la gestión de la crisis y también a la del propio Ministerio de Sanidad.

Mientras, los defensores de la ministra aseguran que Ana Mato convocó acertadamente de forma urgente una rueda de prensa a las pocas horas de conocerse que estábamos ante el primer caso de ébola por contagio fuera de África. Y critican que desde el inicio de la crisis, antes de acabar incluso su primera comparecencia pública, ya se estaba pidiendo su dimisión o cese.

En esta rueda de prensa defienden que la ministra de Sanidad estaba rodeada de la directora general de Salud Pública del Ministerio, del director general de Atención Primaria de Madrid, del jefe de Medicina Interna del Hospital La Paz-Carlos III, el jefe de Infecciosas y el gerente de dicho centro. Unas personas que se consideran unos referentes en sus atribuciones. Mato situó el tema y dejó hablar a los expertos dando el turno a quien entendía que era el más adecuado para cada cuestión.

Aparte de que la presentación de esta rueda de prensa fuera o no la más conveniente para una situación de crisis, se preguntan dónde estuvo además el fallo de la ministra. La infección o es un problema del protocolo impuesto por la OMS o es un fallo humano/administrativo en la ejecución del mismo. En ambos casos, ha quedado patente que esto es posible como ha ocurrido también en Estados Unidos. En el primer caso, el culpable sería la OMS y en el otro la Comunidad de Madrid, por su ejecución, o las personas intervinientes, pero nunca la ministra. Así opina, por ejemplo, el médico especialista en Neumología, José María Pino. Es también presidente de Sanitaria 2000, empresa editora de la cabecera Revista Médica.

Lo cierto es que la crisis del ébola en España ha generado un revuelo político y social. El Confidencial Digital se ha puesto también en contacto con varios reconocidos analistas políticos para conocer si consideran que Ana Mato debe dimitir o no por la gestión de esta alerta sanitaria.

La periodista y columnista de ABC, Isabel San Sebastián, lo tiene claro. Ana Mato no debe permanecer ni un minuto más en su puesto por la cadena de errores de la primera semana de la gestión de la crisis. Considera que no ha dado la talla en este asunto. “La función más importante del ministerio de Sanidad es gestionar una situación de emergencia nacional como ésta porque el resto de competencias están transferidas a las Comunidades Autónomas… Y Mato no ha sido capaz”, explica.

Una opinión que comparte Antonio Martín Beaumont, director de El Semanal Digital. Destaca que a la ministra le ha faltado empatía. Recuerda que siempre se le ha visto como una excelente trabajadora en las tareas de partido dentro del PP, pero ahora “al llegar una crisis de gran envergadura se ha visto completamente desbordada”.

San Sebastián argumenta también que Ana Mato no ha estado a la altura de las circunstancias. Se ha puesto de manifiesto, afirma, en que desde el momento que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se ha hecho cargo de la gestión, el asunto se ha ido encauzando. “Esa circunstancia ha demostrado su incompetencia y ha quedado totalmente desautorizada”, explica. “En política, cuando eres responsable y has cometido errores, no basta con pedir perdón. Hay que pedir disculpas y luego dimitir”.

El director de El Semanal Digital coincide en que Mato “ha quedado desautorizada en toda regla” al ser relegada por Sáenz de Santamaría en la presidencia del comité especial de expertos. Y destaca la agonía de una ministra, que si no decide dimitir ni es cesada por el presidente del Gobierno, deberá aguantar en esta situación de presión casi un año, hasta el final de la legislatura. Algo que le parece bastante complicado, a pesar de los deseos de estabilidad institucional de Rajoy, quien se ha mostrado esquivo en los últimos meses a los cambios en el gabinete.

Por su parte, Alejandra Clements, jefa de Nacional de La Razón, considera que en este momento Ana Mato está centrada en controlar y encauzar la crisis. Pero apunta que una vez superada esta situación, no se puede descartar una salida de la ministra del Ejecutivo. “Deberá plantearse ella misma si se encuentra cómoda y es capaz de aguantar la presión en el Gobierno lo que queda de legislatura”. Pero no ve justo tampoco que "por una sola rueda de prensa, se tenga que laminar todo su trabajo", concluye.

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