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Esperanza Aguirre versus Cristina Cifuentes: el trasfondo

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Tras muchos meses de movimientos internos y quinielas de todo tipo, Mariano Rajoy desveló sus cartas electorales tanto para la Comunidad de Madrid como para el ayuntamiento de la capital de España: Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, dos destacadas dirigentes del Partido Popular con algunas coincidencias pero también con estilos propios muy distintos.

Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, en una reunión del PP de Madrid. Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, en una reunión del PP de Madrid.

Ni Cifuentes ni Aguirre son políticas de perfil bajo. En los últimos años sus declaraciones y posiciones políticas provocan noticias y acaparan titulares. Comparten espacio: el Partido Popular y la Comunidad de Madrid.

Se llevan doce años -la candidata regional tiene 50, la aspirante al ayuntamiento 63- pero muchos hitos de sus vidas trazan biografías similares. Nacieron en Madrid, se licenciaron en Derecho por la Universidad Complutense, aprobaron oposiciones a funcionarias y se iniciaron pronto en la política.

Esperanza Aguirre, tras ocupar varios cargos intermedios en el Ministerio de Cultura con los gobiernos de UCD, entró en el ayuntamiento de Madrid en los 80 con la Unión Liberal y Coalición Popular. Fue concejala hasta 1996, cuando José María Aznar la eligió ministra de Educación. Tras su paso por la presidencia del Senado, encadenó tres mayorías absolutas en la Comunidad de Madrid tras el ‘Tamayazo’ de 2003 y se erigió en uno de los barones regionales con más poder del PP.

Si Aguirre comenzó su carrera política en el ayuntamiento, al que volverá tras las elecciones del 24 de mayo, Cifuentes lo hizo en la Asamblea de Madrid, a la que ahora se presenta como número uno. Fue diputada en la cámara regional seis legislaturas, incluidas las de Esperanza Aguirre como presidenta, hasta que el recién investido presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la nombró en 2012 delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid.

Otros detalles permiten comparan trayectorias en algunos puntos similares. Ambas han tenido que sobreponerse a graves problemas de salud. Aguirre tuvo que ser operada de un cáncer de mama que ha superado, mientras que un accidente de moto en Madrid dejó en coma a Cristina Cifuentes y tres veces al borde de la muerte, según los médicos que la trataron.

La ex presidenta de la Comunidad también ha pasado por otras experiencias extremadamente peligrosas. En 2005 salió ilesa de un helicóptero que se desplomó en Móstoles con Mariano Rajoy. Tres años después pudo escapar sin sufrir daños de los ataques terroristas contra varios hoteles -entre ellos, en el que ella se encontraba por un viaje oficial- en la ciudad india de Bombay.

Las diferencias, sin embargo, son notables. Una curiosa: mientras que Cifuentes ha sido durante estos años en la Delegación del Gobierno la responsable política de las Fuerzas de Seguridad en Madrid, Aguirre se tuvo que enfrentar a un juicio de faltas por aparcar en el carril bus de la Gran Vía y huir de los agentes de movilidad que la estaban multando.

Representantes de las dos “almas” del PP

Más allá de la anécdota, las diferencias políticas de Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre son notables dentro del Partido Popular, y así se ha puesto de manifiesto en los últimos años y también desde que son el “ticket” del PP para la Comunidad y el ayuntamiento de Madrid.

Aunque sea una forma muy simple de resumir sus posiciones políticas, no son pocos los que ven a Cifuentes y a Aguirre precisamente como dos claras representantes de dos alas muy diferenciadas dentro del Partido Popular: la delegada del Gobierno, más progresista y “a la izquierda”, y la ex presidenta de la Comunidad más “a la derecha”, conservadora en lo social y liberal en lo económico.

Un caso claro es el del aborto: Cristina Cifuentes ha declarado en más de una ocasión que es partidaria de una ley de plazos, es decir, como la que está actualmente en vigor y que se aprobó con el gobierno de Zapatero. Esperanza Aguirre, sin embargo, se ha mostrado mucho más decidida en contra del aborto y de hecho estuvo en la reciente concentración en Madrid a favor de la vida, lo que le hizo ganar apoyos entre votantes contrarios al aborto. Eso sí, hace meses señaló, en pleno debate sobre el proyecto que impulsaba el gobierno a través del ministro Gallardón, que ella apostaba por tener en cuenta tanto los plazos como los supuestos.

Otro de los temas en los que la ahora candidata del PP a la presidencia regional se ha desmarcado de la postura oficial de su partido es la monarquía. “Soy republicana por convicción ideológica. La monarquía como concepto abstracto es una institución anacrónica en el siglo XXI. Entiendo que todas las instituciones sean electas”, declaró hace tiempo Cifuentes, si bien siempre ha añadido que tanto Juan Carlos I como ahora Felipe VI han cumplido un buen papel al frente de la Jefatura del Estado.

Por el contrario, Esperanza Aguirre es una ferviente defensora no sólo de la labor de los últimos reyes, sino de la monarquía como forma de Estado. Por ejemplo, pocos días antes de la proclamación de Felipe VI señaló en un artículo que si en la Transición se apostó por mantener la corona fue por su utilidad práctica: “Porque saca la Jefatura del Estado de la contienda partidista y porque constituye un fuerte lazo emocional con la Historia y las tradiciones de un país […] El Rey constituye un elemento de integración en la Historia de España”.

Además, no hay que olvidar un elemento más personal: Aguirre, por motivo de su matrimonio con Fernando Ramírez de Haro y Valdés, es condesa consorte de Murillo y condesa consorte de Bornos, con grandeza de España. Es decir, frente a la “republicana” Cifuentes, ella pertenece a la nobleza española.

Estilos diferentes de hacer política

Los estilos de ambas candidatas son también muy distintos. Cristina Cifuentes da una imagen más dialogante y sosegada en sus apariciones en televisión: no en vano fue tertuliana en programas de Intereconomía y 13TV antes de ser nombrada delegada del Gobierno.

Aguirre es muy más contundente y vehemente en sus intervenciones mediáticas, llegando en algunos casos a enzarzarse en “cuerpo a cuerpo” con periodistas. Hace un año cortó una conexión telefónica en directo con “Las Mañanas de Cuatro” tras una tensa discusión con Jesús Cintora a cuenta de su polémica “fuga” de los agentes de movilidad. Más recientemente, dio por terminada una entrevista de forma muy abrupta con Jordi Évole al ver que se le había hecho tarde.

Otro de los puntos clave que distinguen a Esperanza Aguirre de Cristina Cifuentes es su relación con Mariano Rajoy. La todavía delegada del Gobierno en Madrid -nombrada precisamente por Rajoy- ha hecho buena parte de su carrera a la sombra de Aguirre, pero salvo las posturas ya citadas en las que discrepa del partido, no se aparta de la línea oficial de la actual cúpula del PP. No se puede decir lo mismo de Esperanza Aguirre: tras la derrota en las elecciones generales de 2008, la todavía presidenta de la Comunidad de Madrid amagó con disputar a Rajoy el liderazgo nacional del PP en el famoso Congreso de Valencia tras el cual la propia Aguirre se definió como “un verso suelto” dentro del partido.

En los últimos años no han sido pocas las ocasiones en que Aguirre se ha mostrado públicamente en contra de algunas decisiones y políticas tomadas por Rajoy como presidente del partido y del Gobierno: desde las subidas de impuestos aprobadas por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, hasta la excarcelación del etarra Josu Uribetxeberría Bolinaga.

La diferencia que puede explicar esta distinta relación con Rajoy también es la diferencia de trayectoria. Por edad y por otras cuestiones, su carrera a la alcaldía de Madrid parece que será la última batalla política de Esperanza Aguirre: de hecho, si consigue gobernar la capital de España dejará la presidencia del PP regional, por lo que perderá los resortes de poder orgánico. Si llegara a la alcaldía de Madrid sería el broche a una carrera política en la que sobresalen hitos como la cartera de ministra de Educación, la presidencia del Senado y la de la Comunidad de Madrid.

La situación de Cifuentes es muy distinta. Aunque ya lleva muchos años en política, no había pasado de ocupar cargos intermedios en la Asamblea de Madrid y en el PP regional hasta ser nombrada delegada del Gobierno en la comunidad, donde ha adquirido la notoriedad que le ha ayudado a ser elegida candidata a las elecciones autonómicas. Los comicios del 24 de mayo serán su primera prueba como cabeza de lista y podrían determinar en buena medida su proyección en el futuro dentro del Partido Popular: de conseguir gobernar se convertiría en uno de los “barones” más poderosos dentro de esta formación.

De lo que no cabe duda es de que las elecciones autonómicas de municipales del 24 de mayo marcarán el futuro de estas dos candidatas y también la relación entre ambas. No hay que descartar que si se diera el caso de que Cifuentes ocupara el Palacio de Correos, en la Puerta del Sol, y Aguirre el de la Plaza de la Villa se podría repetir la larga y dura “guerra fría” que mantuvieron en Madrid durante años Esperanza y Alberto Ruiz Gallardón. La fuerte personalidad de las ahora candidatas a la Comunidad y el ayuntamiento de la capital podría hacer reavivar ese duro pulso dentro del Partido Popular.

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