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¿Formación o picaresca? Chequeo crítico a las becas Erasmus

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Hasta ahora, el criterio que establecía Europa para repartir el dinero del presupuesto destinado a las becas Erasmus se hacía en función del número de universitarios de cada país y el número de movilidades. Con las nuevas medidas, el reparto se hará fundamentalmente dependiendo de la población del país, lo que, según el Ministerio de Educación, perjudicará a España frente a otros países de la UE. ¿Pero a los estudiantes españoles les sirve de formación o simplemente de turismo y diversión?

José Ignacio Wert. José Ignacio Wert.

En la página web del Ministerio de Educación se habla de que, actualmente, el nivel de renta no se tiene en cuenta para distribuir las cuantías de las ayudas Erasmus financiadas con los fondos de la UE. Sin embargo, el nuevo Programa “Erasmus+”, que empieza en 2014, especifica que se puedan tomar medidas para promover la equidad y favorecer a unos grupos frente a otros.

En la propuesta que en este momento se está ultimando,  se prevé una ayuda específica para estudiantes en circunstancias desfavorecidas (rentas bajas, por ejemplo). Bruselas definirá una cantidad mínima por estudiante (todavía sin determinar) para garantizar que pueden realizar las estancias con la financiación europea. Esto significará que se repartan cantidades mayores entre un menor número de estudiantes.

Además, desde Bruselas se quiere impulsar que las becas Erasmus no solo sean para estudiantes universitarios, sino para prácticas de trabajo o formación profesional.

Sin embargo, la Comisión Europea ha desmentido tajantemente la versión del Ministerio de Educación de que las becas Erasmus se reducirán el próximo año por una nueva distribución de los fondos comunitarios. "No sé como decirlo de forma más diplomática, porque esto es basura", ha respondido el portavoz comunitario de Educación, Dennis Abbott.

Desde Europa han asegurado que España recibirá el año que viene 124 millones de euros para las becas Erasmus, convirtiéndose en el cuarto país europeo que más ayuda recibirá. Esta semana se han empezado a reunir en Bruselas los representantes de las Agencias Nacionales Erasmus para terminar de concretar los nuevos criterios del programa “Erasmus+”.

El Confidencial Digital ha tenido acceso al testimonio de tres estudiantes españoles que participan, o han participado, en el programa Erasmus y han recibido la polémica beca. ¿Qué les impulsó a solicitar una ayuda para estudiar en el extranjero? ¿Qué hubiera pasado si no hubieran tenido la beca? ¿Por qué se decidieron a irse a estudiar fuera? ¿Les ha servido de algo?

Patricia Ríos tiene 22 años y está matriculada en Traducción e Interpretación. Actualmente, está estudiando un semestre en Montpellier (Francia) bajo el programa Erasmus. “Al estudiar Traducción e Interpretación, en mi caso, de algún modo estaba obligada a irme. Los cursos tercero y cuarto son Interpretación y la Universidad nos obliga a tener un conocimiento óptimo de la lengua. Así que no me quedaba más remedio que irme”, explica.

Roberto de Andrés tiene 23 años, estudia Administración y Dirección de Empresas y ha estado de Erasmus en Edimburgo (Escocia). “Yo me fui de Erasmus más por la experiencia. Aprender a vivir solo, estar fuera de España, aprender a sacarme las castañas del fuego”, dice.

Javier López estudia Economía, tiene 22 años, y vive en Roma. “Mi principal motivación para irme a estudiar fuera era aprender otro idioma y vivir más experiencias”.

Al responder a la pregunta sobre cómo les han ayudado las becas, los tres estudiantes coinciden en que ha sido algo muy importante durante su estancia. “Si no tuviera la beca probablemente no me hubiera ido. La verdad es que no es mucho dinero pero es lo justo como para que yo me haya podido ir”, reconoce Patricia.

Para Roberto también ha sido un aspecto importante. “Yo me hubiera ido de todas formas, con beca o sin beca. Pero reconozco que me ha ayudado mucho para cubrir gastos y mi familia también lo ha agradecido”.

Javier, por su parte, lo define como fundamental en su viaje. “La beca a mí me resultó fundamental. Sin ella lo hubiera pasado bastante mal”, confiesa.

Parece claro que los a los estudiantes, una ayuda económica, por pequeña que sea, les resulta fundamental. Pero, ¿de verdad se van a otros países a formarse académicamente?

Para Patricia, formarse ha sido su principal objetivo y en este caso, es fundamental elegir una buena universidad de destino. “Es normal que la gente se vaya de fiesta. Al fin y al cabo somos jóvenes y nos lo pide el cuerpo, por así decirlo. Pero yo creo que lo que marca la diferencia en cuanto al aprovechamiento del programa Erasmus es el destino. Yo, por ejemplo, estoy en una universidad bastante exigente”.

Roberto coincide con Patricia en cuanto a que la elección del centro de estudios es lo importante. “Mi universidad era muy seria, para mi sorpresa. No pude salir de fiesta mucho porque me exigían bastante trabajo. Reconozco que pensé que tendría mucha más fiesta de lo que tuve. De todas maneras, me lo he pasado muy bien y he estudiado también mucho”.

Javier piensa que el país al que se ha ido es uno de los que menos se estudia, y eso influye también a nivel académico. “No voy a mentir, en Italia se estudia poco. Yo creo que es de los países donde más se sale y por eso la gente viene aquí. Yo lo elegí por eso, porque me lo quería pasar bien. Aunque voy a todas las clases, la verdad es que no me resulta difícil encontrar distracciones”.

Además, Javier reconoce que la dificultad más grande en Italia es el idioma. Me exigían venir aquí con cierto nivel de italiano. No podía venir a estudiar Economía sin saber nada de nada. Pero, por suerte, mi universidad nos ha puesto clases de refuerzo de italiano el primer semestre para los Erasmus. Se agradece la verdad”.

Roberto, por su parte, cree que ir a un país de habla inglesa es más asequible para el estudiante. “En cuanto al idioma, yo creo que al venir a un país anglosajón ha sido más fácil en mi caso. Al principio cuesta, como es normal, pero en España yo creo que se recibe una buena formación en inglés y en ese sentido no me ha supuesto un gran problema”.

Por último, Patricia se muestra crítica con la mentalidad de irse a estudiar fuera para estudiar un idioma. “Tienes que venir con el idioma ya aprendido porque sino estás bastante perdido. En este sentido, no entiendo a la gente que se va de Erasmus para estudiar un idioma, porque lo que vas es a estudiar la misma carrera que estás haciendo en España, pero en otro país”.

“Por ejemplo, al llegar los estudiantes aquí, a Francia, nos reunió la responsable de los Erasmus de la universidad y nos dijo que aquí habíamos venido a estudiar, no a aprender francés. Claro te dicen esto nada más llegar y te intimida, pero tienen razón”, explica Patricia.

A pesar de tener estas diferencias, los tres coinciden en que la bajada del número o de la cuantía de las becas será demoledor.

“Quitar las becas sería un error. El programa Erasmus es una de las mejores cosas que tenemos los jóvenes de la Unión Europea. Yo he hecho amigos que de otra manera no hubiera podido hacer. He conocido otra cultura y sobre todo he vivido una de las mejores experiencias de mi vida. Si no me hubiera ido, me habría arrepentido. Si pienso en que el Ministerio puede quitar esta experiencia a futuras generaciones la verdad es que me sabe muy mal”, concluye Roberto.

Patricia, se muestra en la misma línea. “La beca es fundamental. En mi caso, y en el de muchos de mis compañeros, supone la diferencia. Creo que es un programa fundamental. Hay miles de subvenciones que no sirven para nada, y ayudar a una familia o a un joven que pueda estudiar fuera no me parece tirar el dinero. Cometería un error el Gobierno si redujera las becas”.

Y añade: “También los jóvenes tenemos el deber de demostrar más cosas en cuanto al aprovechamiento del programa, y eso depende mucho del destino. Está claro que hay países que son más fáciles que otros y sobre todo hay países en los que se ayuda a los Erasmus de manera flagrante. A mí, aquí en Francia, me tratan como a una estudiante más. Pero tengo amigos que se han ido a Portugal y dicen que no estudian nada de nada y que aprueban con la gorra. Eso da mala imagen”.

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