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Iglesia-Estado: por qué el Vaticano no se lleva tan mal con Zapatero

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La reciente visita del cardenal Bertone, jefe de la diplomacia vaticana, ha sido un despliegue de cortesías cuya importante repercusión mediática no siempre se ha sustanciado en una interpretación correcta del ‘status questionis’ entre las relaciones Iglesia-Estado.

-          La agenda del cardenal Bertone en nuestro país venía confeccionada por el embajador español ante la Santa Sede, Francisco Vázquez y, secundariamente, por el cardenal Cañizares. Dicha agenda ha incluido encuentros del más alto nivel: jefe del Estado, presidente y vicepresidenta del Gobierno, presidente de la Conferencia Episcopal, ministro de Asuntos Exteriores y líder de la oposición.

-          Hay por tanto que señalar la importancia estratégica de la actuación de Francisco Vázquez. Vázquez, uno de los pocos católicos practicantes y plenamente ortodoxos del PSOE, fue en su día un nombramiento realizado con todo ánimo de concordia para engrasar las relaciones España-Vaticano. Compárese, por ejemplo, cómo la paz Iglesia-Estado en época de Felipe González fue sin embargo nublada por el nombramiento de un embajador ateo y belicoso en su ateísmo como Gonzalo Puente Ojea. El entendimiento diplomático se engrasa asimismo por las buenas relaciones con el nuncio, monseñor Monteiro de Castro.

-          También es de destacar el perfil personal de Tarcisio Bertone. Bertone es hombre que combina inteligencia y afable cercanía, siendo un espíritu notablemente poco maniobrero. Es así que el atractivo del cardenal como persona le ha granjeado una muy buena relación con su principal interlocutora, María Teresa Fernández de la Vega.

-          Es de relevancia señalar que ha habido, en efecto, gestos por parte de Gobierno y PSOE en coincidencia con la visita: así, el grupo parlamentario socialista no ha votado a favor de la propuesta presentada por IU-ERC para la retirada de signos religiosos en las ceremonias oficiales, la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede y una propuesta sobre regulación de la apostasía.

-          Estos hechos se enmarcan en un cierto recular del PSOE en la política gestual de su laicismo, que por momentos llegó a plantearse el fin de las ceremonias y prácticas religiosas tradicionales en el ámbito de la Defensa, por ejemplo. Tampoco se ha de tramitar en esta legislatura ninguna ley para la regulación de la eutanasia activa.

-          Aun así, tanto con el Vaticano como con la Conferencia Episcopal, entidades obviamente unidas por la misma doctrina, hay una clara discrepancia con el Gobierno en diversos asuntos: la asignatura de Educación para la Ciudadanía, la ampliación de una ley del aborto que lo convertiría en un derecho y la nueva ley de libertad religiosa que, en la práctica, viene a obviar el carácter aún mayoritariamente católico del país, con cerca de un 80% de los padres que piden educación católica para sus hijos. También ha habido desencuentros en materia de bioética a raíz de las políticas propugnadas por el ministro de Sanidad, Bernat Soria, sobre investigación con células madre y experimentación con embriones humanos.

-          En el marco de la visita oficial –la primera realizada a España por el cardenal Secretario de Estado, e invitado por la Conferencia Episcopal-, no pocos medios han realizado una lectura desiderativa del viaje de Bertone. Así, se ha llegado a titular que ‘el Gobierno mima al Vaticano para neutralizar a los obispos’, en referencia explícita a la Conferencia Episcopal y, de modo implícito, al cardenal Rouco Varela.

-          Dichos titulares aludían a las desavenencias habidas entre Gobierno y Conferencia Episcopal. Más allá de las declaraciones, el punto álgido de malestar, en buena parte pasado, entre ambas instituciones, se remonta a la primera Misa de las familias de fines de 2007, con severas palabras del cardenal García-Gasco, hoy en renuncia por edad, y también por las polémicas habidas en torno a los medios de comunicación de la Iglesia, notablemente la cadena COPE.

-          Este debate en torno a la COPE ha llevado a una consonancia puntual de planteamiento entre el cardenal Cañizares y el ejecutivo socialista, después de que el Gobierno lo tuviera entre su lista de temibles. Siempre seguro en la doctrina, Cañizares creyó en su momento que los comunicadores estrella de la COPE interferían con el mensaje que la Iglesia quería presentar, causando discordia. Pese a todo, dichos comunicadores –notablemente Losantos- renovaron en 2007 hasta finales del curso de 2008 pues el cardenal Rouco dejó libre arbitrio en la materia al presidente de la cadena, Alfonso Coronel de Palma. Téngase en cuenta que Juan Manuel de Prada, en sus columnas en el diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, se ha mostrado profundamente crítico con la línea de algunos comunicadores de la cadena episcopal.

-          Los rumores indicaban que a la mesa de Bertone habían llegado protestas contra locutores de la COPE desde ámbitos tan distintos como PP, Nunciatura, Gobierno y Casa Real. Siguiendo las cosas como estaban, lo cierto es que desde el Vaticano se ha insistido en una política de rebajar la tensión en el entendido de que, al plantear pulsos y desafíos desde posiciones de fuerza, ha sido la propia Iglesia española la más perjudicada.

-          En este sentido, cabe señalar la suprema discreción que ha tenido monseñor Cañizares, acompañante de Bertone en su visita a España. Esta discreción ha dejado en humo buena parte de las especulaciones sobre la incidencia directa del cardenal en las posiciones de la Iglesia española, especulaciones sin mucho fundamento en tanto que Cañizares es obispo español pero ya no es ‘obispo de España’ sino administrador apostólico de la archidiócesis de Toledo hasta el nombramiento de un sustituto. El cardenal Cañizares ha venido en su recién estrenada calidad de Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, con competencias no sobre España sino sobre la Iglesia universal, y por haber confeccionado parte de la agenda de Bertone.

-          Abundando en cuestiones de política intraeclesiástica, también conviene enfocar la visita en sus términos justos: el cardenal Bertone cuida las relaciones internacionales entre el Estado Vaticano y el Estado Español, relaciones regidas por acuerdos firmados por ambas partes, en tanto que las relaciones entre el Gobierno español y la Iglesia en España son manejadas por la Conferencia Episcopal, con el cardenal Rouco a la cabeza, entidad dependiente directamente del Papa y no del cardenal Secretario de Estado.

-          Ciertamente, la visita de Bertone se ha querido como la escenificación de un ‘nuevo talante’ que el Gobierno está interesado en mantener, así como también la Santa Sede. Bertone ha insistido en un concepto básico en el pontificado de Benedicto XVI, concepto apoyado por figuras del ámbito internacional como el presidente Sarkozy: la sana laicidad, la laicidad positiva.

-          El Gobierno, por su parte, acuciado por los malos datos de la economía y con la conciencia de no poder perder un voto más en debates fuertemente ideologizados antes de las elecciones vascas y gallegas de marzo, busca acordar un buen sistema de financiación para la Iglesia –asunto pendiente desde hace un cuarto de siglo- a través de conversaciones entre Bertone y de la Vega.

-          Al mismo tiempo, el Gobierno conoce que la institución que más se desempeña, en la actual circunstancia económica, a favor de parados y desfavorecidos, es la Iglesia Católica.

-          Hay otros intereses gubernamentales: reclutar a la Iglesia, en la medida que se pueda, en el apoyo de la política exterior del gobierno socialista: próxima presidencia española de la UE, política iberoamericana con especial énfasis en la transición cubana e incluso Alianza de Civilizaciones. El respaldo vaticano sería visto como una certificación internacional importantísima para las posiciones españolas; al mismo tiempo, el Gobierno tiene interés en que tanto el año jacobeo de 2010 como la Jornada Mundial de la Juventud de 2011 sean un éxito. A través de Bertone, Zapatero ha invitado a Benedicto XVI a viajar a España con motivo del año jacobeo.

-          En términos de doctrina eclesiástica, como era de esperar, el viaje no ha deparado ninguna sorpresa: en la conferencia impartida por el Cardenal Bertone en la sede episcopal de la calle Añastro –con aforo completo y más de cien medios de comunicación-, el prelado se reafirmó en la defensa de la vida desde la concepción hasta su ocaso natural y en la importancia privada y pública de la libertad religiosa.

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