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¿Por qué el País Vasco no sigue a Cataluña en la carrera por la independencia?

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Los votantes del País Vasco están llamados a elegir a un nuevo Parlamento autonómico el próximo 25 de septiembre y hasta los partidos nacionalistas y por el derecho a decidir evitan apostar por la ruptura independentista con España. Una actitud que contrasta con las formaciones políticas que sustentan el gobierno catalán y que están poniendo en marcha su “hoja de ruta” hacia una Cataluña independiente.

Una ikurriña en la Diada independentista del 11 de septiembre. Una ikurriña en la Diada independentista del 11 de septiembre.

Hace justo un año, los partidos independentistas de Cataluña -ERC y CiU- salvo la CUP se presentaron unidos en la lista Junts pel Sí en las elecciones autonómicas del 27 de septiembre de 2015 a las que querían dar un carácter plebiscitario para, de esta manera, iniciar la fase definitiva de la “desconexión” de España y la creación de un estado propio.

El gobierno de la Generalitat con Carles Puigdemont al frente mantiene su intención de ir poniendo en marchas las “estructuras de Estado”, y ahora los partidarios de la secesión debaten la idea de volver a celebrar otra consulta, un referéndum unilateral de independencia, con o sin el aval del Estado, para decidir definitivamente si rompen con el conjunto de España y declaran la independencia.

La situación en el País Vasco es bien distinta. Las encuestas indican que en el Parlamento de Vitoria volverá a haber una mayoría absoluta de diputados nacionalistas, entre los del PNV -primera fuerza política con mucha probabilidad- y los de EH Bildu, a los que se sumarían los de Podemos si se considera los partidarios del “derecho a decidir”.

Sólo la coalición de izquierda abertzale EH Bildu apuesta por recorrer el camino unilateral de Cataluña, si bien tampoco en su programa habla concretamente de independencia, sino de “soberanía ciudadana”, “nuevo estatus político”, y “derecho a decidir” sin pedir permiso al Estado.

Por su parte, el PNV empeña su compromiso en “el reconocimiento jurídico-político de Euskadi como Nación y el derecho de quienes aquí vivimos a decidir libre y democráticamente nuestro futuro”. Eso sí, trata de conjugar el “respeto a la voluntad popular” con el “respeto al principio de legalidad, esto es, dentro del marco legal, adecuándose a los procedimientos establecidos en el bloque de la constitucionalidad”.

Eso para los jeltzales implica que el Estado haga los ajustes constitucionales necesarios para encajar los cambios en el País Vasco, para así excluir el principio de unilateralidad que sí dirige el proceso independentista en Cataluña.

El “escarmiento” del Plan Ibarretxe

El Confidencial Digital ha contactado con varios periodistas y políticos para analizar a qué se debe que el País Vasco, que en su momento ya planteó la vía de la consulta independentista con el llamado “Plan Ibarretxe”, no esté actualmente siguiendo la vía hacia la secesión que ha emprendido la Generalitat de Cataluña.

Varios de los consultados señalan a un protagonista de que el País Vasco no esté ahora mismo en un proceso de ruptura con el conjunto de España: el Partido Nacionalista Vasco. Así lo cree, por ejemplo, el periodista José María Calleja, que pasó por la televisión pública vasca, estuvo amenazado por ETA y es autor de libros como “¡Arriba Euskadi! La vida diaria en el País Vasco” y otros sobre el terrorismo y sobre el nacionalismo vasco.

“La razón principal es que el PNV ha quedado escarmentado con la experiencia de Ibarretxe, de cualquier plan que pueda dividir y crispar a la sociedad vasca. No está en lo mismo que los independentistas catalanes porque ya pasó por el ‘Plan Ibarretxe’”, asegura Calleja, que remarca que por culpa de esa veleidad independentista los nacionalistas perdieron por primera vez el gobierno vasco en favor del pacto entre socialistas y populares.

La misma explicación da Luis R. Aizpeolea, periodista de El País especializado en el País Vasco y también con varios libros sobre la violencia de ETA y sobre el “proceso de paz” con el gobierno de Zapatero.

Aizpeolea destaca que el ejemplo de Artur Mas, que finalmente fue apeado de la presidencia de la Generalitat, ha escarmentado aún más a los dirigentes del PNV, que además son más moderados que en la época de Ibarretxe precisamente porque les llevó a perder el poder. Recuerda que ya en los primeros pasos de la deriva independentista que lideró Artur Mas, el lehendakari Íñigo Urkullu advirtió a Mas que ni apoyaría su vía unilateral ni el País Vasco seguiría ese camino.

Por su parte, Alfredo Urdaci, ex director de Informativos de TVE y ahora responsable del noticiario Al Día de 13TV, opine que “el PNV ha entendido que por la vía pragmática, sin rupturas, puede ganar altas cuotas de autogobierno que permitan obtener el máximo partido del Estatuto de Autonomía de Guernica. Además, apunta otro factor que puede estar frenando derivas secesionistas en la formación política más votada en el País Vasco: “Hay otra lección importante que viene de la vía catalána. La ruptura solo beneficia al radicalismo. Y el PNV no pierde de vista a su rival político, que no es el PP ni el PSOE, es Bildu”.

El PNV no va a “buscar líos”

Un dirigente del Partido Nacionalista Vasco consultado por ECD asegura que en la próxima legislatura autonómica que comenzará tras las elecciones del 25 de septiembre su partido no va a ser partidario de “buscar líos”, y se va a centrar en gestionar la crisis económica. “Estamos centrados en la economía y nos ha ido bien electoralmente: mantenemos los mismos escaños pese a que entra un partido nuevo [Podemos] en el Parlamento”, destaca este peneuvista.

Asegura que está muy atentos y expectantes a cómo evoluciona la situación en Cataluña, y sobre todo se muestran preocupados por algunos movimientos de Esquerra Republicana y otras formaciones de izquierda que parecen excluir a la antigua Convergència, hoy Partit Demòcrata Català.

Reconoce también que el “Plan Ibarretxe” les enseñó que cualquier cambio del estatus político que pretendan impulsar debe contar primero con el mayor consenso posible en Euskadi, que no se puede limitar a los partidos tradicionalmente nacionalistas.

Los independentistas, en mínimos históricos

En el análisis sobre las diferencias que separan la situación política de Cataluña con la del País Vasco no puede perder de vista un dato. Actualmente las encuestas muestran prácticamente un empate 50%-50% entre partidarios y detractores de la independencia de Cataluña, aunque con matices y aún con más catalanes partidarios de continuar en España.

Sin embargo, los sondeos de opinión en el País Vasco muestran que los vascos que prefieren la independencia se encuentran en mínimos históricos. Por ejemplo, el pasado mes de abril sólo el 24% de los residentes en las tres provincias vascas respondían tener “grandes deseos de independencia”, frente al 63% que decía tener poco o ningún deseo.

A estos mismos datos recurre Luis Aizpeolea para resaltar por qué en el País Vasco no está en marcha un proceso de “desconexión” como el de Cataluña. Sí admite que puede haber una mayoría social, y también política en el Parlamento Vasco, a favor del “derecho a decidir”: “Pero el derecho a decidir tiene tantas interpretaciones... No es lo mismo lo que piensan el PNV, Bildu y Podemos sobre eso, es difícil que se pongan de acuerdo”.

José María Calleja remarca que cuando el PNV e incluso EH Bildu estaban orillando en mayor o medida el asunto de una consulta independentista, ha llegado Podemos con su defensa del derecho a decidir que de Cataluña se ha extendido esta campaña electoral a Euskadi. “Lo que no estaba ya en la agenda, y no se atrevía a plantear el PNV, lo hace un partido sin estructura ni líder en el País Vasco, como es Podemos”, destaca con sorpresa.

Este periodista pronostica que habrá quien quiera presentar los resultados de las elecciones vascas como un espaldarazo al derecho a decidir. Sin embargo, no ve al PNV yendo de la mano de EH Bildu y Podemos para plantear un pulso al Estado en forma de referéndum sobre la independencia. Sobre todo, porque el votante “tipo” del Partido Nacionalista Vasco no apoyaría esas alianzas: “Hay muchos empresarios votantes del PNV, incluso votantes intercambiables con el PP, que no apoyaría eso”. Urdaci, de hecho, plantea las elecciones del 25-S no con un enfrentamiento Madrid-Vitoria, sino “salida de la crisis por la vía del crecimiento” que podría representar el PNV frente a “separatismo y populismo” de EH Bildu y Podemos.

El peligro de imitar a Convergència

Calleja también destaca un motivo que estaría frenando al partido que fundó Sabino Arana a finales del siglo XIX para lanzarse a la vía rupturista: el ejemplo de Convergència i Unió, después sólo Convergència Democràtica de Catalunya y ahora renombrado como Partit Demòcrata Català, que se sumó al independentismo en 2012 con Artur Mas y ha ido perdiendo votos e influencia pese a seguir ostentando la presidencia de la Generalitat.

“El PNV ha visto cómo ha quedado Convergència: de ser el partido hegemónico en Cataluña y determinante en la gobernabilidad de España, ha pasado a ser desbordado por Esquerra Republicana y a estar al borde del embargo” por las investigaciones sobre corrupción.

Alfredo Urdaci coincide con este argumento de que la crisis del que fuera partido de Jordi Pujol ha servido de advertencia al Partido Nacionalista Vasco de los peligros de radicalizarse. “El PNV es un partido conservador, de raíces católicas, que sabe que iniciar un camino práctico de independencia perjudica a los intereses de los empresarios y de la clase media y beneficia a la extrema izquierda separatista, asegura Urdaci, que insiste en que “la ilusión independentista favorece a los más radicales, porque siempre están más dispuestos y más preparados para romper”.

La mancha de sangre que dejó ETA

Hay otro argumento, que se puede ir difuminando con el paso del tiempo, pero que aún lastra cualquier proyecto separatista en el País Vasco. “Durante años la independencia quedó vinculada al asesinato”, afirma José María Calleja, mientras que Luis R. Aizpeolea resume que “ETA ha destrozado la idea de independencia”, ya que aún muchos vascos continúan identificando el independentismo con la banda terrorista: algo que no ha pasado en Cataluña.

Los dos periodistas no ven que este efecto que tiene el recuerdo de los asesinatos cometidos precisamente en nombre de la “liberación del Euskal Herria” por parte de ETA vaya a perderse en los próximos años. Sobre todo porque consideran que los jóvenes de las nuevas generaciones ya no están tan preocupadas por temas políticos y nacionales, y tampoco han vivido la dictadura de Franco.

“La gente joven está más preocupada por el paro, por tener que irse de su tierra para trabajar”, asegura José María Calleja, mientras que Aizpeolea cree que las nueves generaciones vascas han viajado por Europa, tienen una mentalidad más abierta y no las ve inclinarse por la independencia.

A corto y medio plazo ninguno de los consultados ve probable que la situación cambie y que una mayoría política en el País Vasco decida emprender la vía de la ruptura unilateral con el conjunto de España. También porque la situación económica es mejor que la media de España, hay menos paro -por ejemplo que en Cataluña-, el concierto económico permite mejores servicios sociales... pero sobre todo porque no creen que el PNV se vaya a decidir a apostar por la independencia.

“El PNV es un partido de orden, europeísta, y no está por la ruptura”, asegura Aizpeolea, mientras que José María Calleja destaca que los dirigentes del partido que fundó Sabino Arana y que, pese a todo sigue declarando entre sus objetivos el de unir a la “nación vasca” a ambos lados de los Prineos, no tomarán el camino emprendido por los independentistas en Cataluña porque “lo que le interesa al PNV es el poder: su única obsesión particular es estar en el gobierno”.

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