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¿Cuánto conviene descansar en vacaciones?

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Todos tenemos ganas de vacaciones. Entendemos este periodo del año para hacer lo que verdaderamente nos gusta, para dejar de madrugar al menos por obligación y de alguna manera, para tener la sensación de que aprovechamos muchos más los días cuando los pasamos fuera de la oficina. Pero las vacaciones no son solamente un capricho sino que son una necesidad para nuestro bienestar físico y mental.

Playa de Cue (Asturias), a pocos kilómetros de los Picos de Europa. Playa de Cue (Asturias), a pocos kilómetros de los Picos de Europa.

Aunque parezca contradictorio en vacaciones se encuentran niveles altos de estés y de ansiedad, lo que hace que obtengamos resultados totalmente opuestos a nuestro gran objetivo: Descansar y volver renovados. Por ello, los expertos insisten en que las vacaciones son necesarias para mejorar nuestra salud cardiovascular.

El estadounidense Joe Roinson, afirma en su libro Work to live: “Somos máquinas de energía. Debemos consumir la energía que gastamos”. Desde este punto de vista, entiende que “ansiamos psicológicamente las vacaciones, porque nuestras neuronas desean dos cosas más que nada para lograr la plenitud a largo plazo: novedades y desafíos. Las vacaciones ofrecen ambas cosas en abundancia”.

Las vacaciones por lo tanto, son necesarias para descansar y reponernos de la energía gastada en el periodo laboral. Pese a ello, en la mayoría de los casos, hacemos todo lo contrario: bebemos y comemos más, hacemos menos deporte, tomamos el sol en exceso, dormimos menos horas y de esta manera, malgastamos nuestras energías.

La psicóloga Laura Portabales, especialista en terapias de estrés, habla de lo que se conoce como 'estrés vacacional' afirma que la pérdida de rutinas diarias nos genera ansiedad y vacío. Este cuadro se caracteriza por la aparición de tristeza, insatisfacción, ansiedad, angustia, irritabilidad, dolores musculares e insomnio. Así como para algunos es difícil volver al trabajo después de una vacaciones, para algunos también lo es comenzarlas.

En ocasiones, confirma que las vacaciones, a pesar de ser planeadas generan imprevistos y que esto altera nuestro equilibrio emocional. También nuestro deseo de tener unas vacaciones perfectas e inolvidables, genera unas expectativas irreales que nos hacen caer fácilmente en la frustración. Además normalmente, nos organizamos los días de vacaciones para realizar un montón de actividades en un tiempo limitado hace que aumente el estrés de llevarlas a cabo y nos olvidamos de disfrutar.

Por ello, otros estudios aconsejan tomar una serie de medidas para evitar el estrés vacacional en la medida de lo posible:

-- Tomar periodos cortos de vacaciones (Entre 7 y 10 días de duración) además de repartirlos durante todo el año, en vez de coger de golpe un montón de días. Afirman, que está demostrado que 8 días de vacaciones son igual de positivos y satisfactorios que 15 días. Aunque tienes más posibilidades de sentir depresión e irritabilidad a la vuelta al trabajo si el periodo vacacional es mayor.

-- Realizar pequeñas escapadas de fin de semana. De esta manera, nos permitirá desconectar y cumplir deseos. Salir de la rutina de trabajo con asiduidad provoca que las jornadas de trabajo sean más amenas y llevaderas.

-- Retrasar la vuelta a la rutina una vez que ya hayamos llegado a casa. Con esto los expertos quieren decir que por ejemplo: volvamos leyendo el mismo libro que leíamos tumbados en la playa, prepararnos el mismo desayuno delicioso que probamos en el hotel en el que nos hospedábamos  o que no rompamos con la rutina de ejercicios que llevábamos a cabo todas las mañanas al pasear por la orilla del mar.

-- Igual de importantes es dejar en casa aquellos quehaceres que realizamos a diario en nuestra jornada laboral y de esta manera disfrutar de las merecidas vacaciones. Por ejemplo: dejar en casa objetos como la agenda y las prendas que nos ponemos para ir a la oficina. Del mismo modo intentar sacar, durante las vacaciones, costumbres como mirar la bandeja del correo.

-- Tener expectativas de unas vacaciones reales. Esto evitará que soñemos con algo que no podemos conseguir.

Antes de comenzar tus vacaciones intenta dejar en el trabajo todo cerrado, por dos razones principales: 1. Para no estar pensando en que has dejado algo pendiente y te agobie la idea de que cuando vuelvas del descanso vas a tener que trabajar el doble y 2. Para no recibir llamadas inesperadas. Hay que aprender a delegar tareas y comprender que no somos indispensables.

Durante el periodo estival es recomendable llevar a cabo actividades guiadas por la pregunta “¿qué quiero hacer”? y no “¿qué debo hacer?”. Es importante hacer una lista de prioridades y saber que pueden ser flexibles y que siempre estamos expuestos a imprevistos. Esto no debe de ser motivo de estrés ni de agobio. Recuerda: Estas de vacaciones.

Es importante estar en tu hogar antes y después de irte a otro lugar de vacaciones, para que así, de alguna manera, no relaciones tu propia casa con la rutina de trabajo si no que también sea un lugar en el que te sientas a gusto y relajado.

Por último, dedícate un tiempo a solas. Esto te beneficiará tanto a ti mismo como a tu familia. A veces si nos sentimos estresados, afirma una psicóloga española, es bueno que cada miembro de la familia se dedique su tiempo y esté a solas.

La comida y el descanso en vacaciones

En el periodo de vacaciones también es muy importante cuidar nuestra alimentación y continuar haciendo las mismas cosas que nos hacen sentir bien. Ya que a veces, cuando salimos de la rutina del trabajo diario y nos relajamos, olvidamos seguir haciendo las cosas que nos hacen sentir bien y que nos gustan.

Es como si cuando nos desplazamos a nuestro lugar de vacaciones dejamos de lavarnos los dientes o de dormir. No tiene sentido ¿verdad?, pues igual de absurdo es dejar de comer cosas que nos hacen sentir bien o dejar de dormir las horas que nuestro cuerpo necesita para estar descansado.

Esto no quiere decir que aunque comamos cosas que nos hacen sentir bien, no podamos comer platos que nos apetezcan y que normalmente no comamos. La nutricionista, Sandra Useros confirma la idea de que, si queremos comer algo que en otro tiempo nunca podemos cocinar, la comida típica del lugar donde nos hayamos ido de vacaciones o un plato que nos encante pero que por su gran cantidad de calorías nunca lo comamos.... ¡Hagámoslo! Hay que aprender a disfrutar y darnos un capricho de vez en cuando y que mejor momento para hacerlo que en vacaciones. Nos recuerda Useros que no se puede convertir en una costumbre, ya que eso al final pasará factura.

Por otra parte, otro gran problema en vacaciones es que en ocasiones las comidas son las que planifican nuestros días. Por ejemplo, nos organizamos el día en función del sitio donde vamos a comer, incluso sin haber desayunado ya estamos pensando donde vamos a cenar. Otros estudios confirman que obviamente, en verano debemos de seguir alimentándonos pero debemos evitar que la comida se convierta en el centro de nuestros días. Para esto es aconsejable planificar actividades divertidas que nos mantengan entretenidos durante el día y la idea de comer que desplace un poco de nuestra mente.

Para finalizar, queremos hacerlo con estas últimas líneas sobre la importancia del descanso en vacaciones, ya que durante el año laboral damos más importancia al tiempo de descanso, pero parece que el verano y las vacaciones llegan con el trasnoche cogido de la mano.

Hay una contradicción: por una parte queremos aprovechar los días al máximo y organizamos muchas actividades diurnas, y por otra parte también nos gusta aprovechar la noche y organizar planes nocturnos, lo que conlleva trasnochar. Pese a ello, la psicóloga Pilar Martínez habla de la importancia de priorizar nuestros planes y nuestras necesidades. Se puede hacer de todo durante nuestro tiempo de descanso pero sin olvidar nunca cuidarnos y pensar en el motivo por el que necesitábamos esas vacaciones y cuánto ansiábamos descansar y desconectar de la rutina.

Por último, un consejo de la psicóloga Pilar Martínez: “Dormir las horas necesarias durante la noche no solo hará que tengamos más energía durante el día, sino que nuestra mente genere pensamientos e ideas positivas. De esta manera seremos más felices y haremos felices a los que están a nuestro alrededor”.

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