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El euro cumple años. ¿Ha sido un éxito o un fracaso?

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El euro acaba de cumplir 16 años en los bolsillos de 300 millones de ciudadanos europeos de doce países. Un aniversario agridulce pues al tiempo que se recupera la economía de la UE, la moneda única vive horas bajas en su cambio con el dólar. Pero, ¿ha sido un éxito o un fracaso?


Monedas y billetes de euro. Monedas y billetes de euro.

“¿En euros o en pesetas?”. Era la frase que se oía en casi todos los comercios, a la hora de ir a pagar, durante los primeros días de circulación de la moneda europea. En realidad, el periodo de transición apenas duró dos meses, los de enero y febrero de 2002. El 28 de febrero, hace ahora 16 años, fue el último día de los algo más de 133 años de vida que tuvo la peseta española.

También fue el final de otras muchas monedas históricas, como el franco francés, el marco alemán, la lira italiana o el escudo portugués. Al día siguiente, el 1 de marzo de 2002, el euro pasó a ser la única divisa de curso legal en los doce países de la Unión Europea que acordaron pasar a la moneda única, la llamada eurozona.

El precedente del euro había sido otra moneda, el ECU, que se creó en 1979 como unidad de contabilidad interna. Pero por varios motivos, el ECU, siglas de European Currency Unit, nunca llegó a circular y fue sustituido por el euro en 1999 en los mercados financieros, y ya como moneda física en 2002.

Desde entonces, la cotización del euro ha vivido varios altibajos. Ligeramente por encima del dólar en 1999 y ligeramente por debajo durante los tres años siguientes, su valor se fue apreciando tras su puesta en circulación, hasta alcanzar unos valores máximos que superaron los 1,5 dólares por euro hacia 2008.

Sin embargo, la tendencia se invirtió los años siguientes y en los últimos tiempos parece haberse estabilizado en valores ligeramente superiores al dólar, pero ya no tan alejados de la paridad.

Ha vivido varios altibajos

Fue sin embargo en 2007 cuando el euro se tambaleó por primera vez por culpa de una crisis que arrancó en EE.UU., la de las hipotecas basura, y que viajó a Europa convertida en crisis de deuda soberana.

La palabra “rescate” pasó a hacerse tristemente popular en las reuniones del Eurogrupo, los encuentros mensuales de los titulares de Finanzas del club de la divisa única.

En 2010, Grecia es el primer país que pidió un buque de salvamento, de 110.000 millones de euros, cuya gestión se confió a la llamada troika, formada por la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Siguieron en la petición de rescate Irlanda, Portugal y Chipre. España recibió igualmente un rescate a la banca.

El peor año para el euro fue 2012, con el segundo rescate para Grecia, que tres años más tarde, tras la llegada al poder del primer ministro Alexis Tsipras (Syriza), casi se convirtió en el primer socio del euro en abandonar el club. En agosto de 2015 el Eurogrupo autorizó un tercer rescate para el país heleno.

El “Grexit”, sumado al toque de atención que significaron los resultados de las elecciones europeas de 2014, con el ascenso del euroesceptiscimo a izquierda y derecha, se convirtieron en punto de inflexión para que los socios de la eurozona se comprometieran a seguir apuntalando la integración económica de cara a evitar futuros sustos.

Un euro ya adolescente

Pero el euro ha aportado también grandes ventajas. Por una parte, ha facilitado los intercambios comerciales entre países, y por otra, a los particulares les resulta cómodo moverse por buena parte de Europa sin tener que cambiar de moneda. Y es que a lo largo de los años, la eurozona se ha ampliado y, hoy en día, ya está formada por 19 países, más 4 microestados que también han adoptado la moneda.

Existe toda una nueva generación que no ha conocido otra moneda. La peseta no es para ellos más que un elemento del pasado, como para los mayores los reales, los ducados o los maravedís.

Los españoles que aún conserven pesetas en casa y deseen cambiarlas por euros (al tipo de cambio que se fijó en su día, 166,386 pesetas por euro), existe una fecha límite no muy lejana: el 31 de diciembre de 2020 será el último día en el que el Banco de España aceptará realizar el cambio. A partir de entonces, las pesetas pasarán definitivamente a formar parte de la historia y tan solo quedará el euro como moneda.

Más información en el blog de CaixaBank.

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