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¿Qué hay que hacer para acabar con los grupos ultra en el fútbol?

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La pelea entre hinchas radicales del Atlético de Madrid y del Deportivo de La Coruña que acabó con un muerto ha provocado la reacción de los responsables políticos y de los equipos del fútbol para desterrar a estas peñas ultras. ¿Pero que hay que hacer realmente para acabar definitivamente con estos grupos violentos?

Banderas con simbología de extrema derecha en la zona del Frente Atlético. Banderas con simbología de extrema derecha en la zona del Frente Atlético.

La primera decisión la ha tomado el club de la ribera del Manzanares, que ha anunciado que va a dar de baja al Frente Atlético como peña y va a expulsar del estadio a los implicados en la reyerta.

También la Liga de Fútbol Profesional se ha propuesto erradicar a los grupos ultra en 24 meses, antes de que termine 2016. La LFP aprobará una nueva normativa para cerrar parcialmente las gradas por insultos, al considerar que los mismos suelen partir casi siempre de los sectores ocupados por los radicales.

La norma será similar a la que la UEFA implementó en su Congreso extraordinario de junio 2013 y por la que dos sectores del Santiago Bernabéu, 120 y 122, fueron cerrados en mayo de este año. La Liga pretende ahora ir más allá y añadir a los insultos por racismo “cualquiera que menoscabe la dignidad”.

La Liga también creará, de acuerdo con la Policía Nacional y el Consejo Superior de Deportes (CSD), un listado oficial de grupos ultras que a día de hoy no existe. Cualquier club que tenga relación directa con ellos para financiación u otro tipo de colaboración será objeto de sanción inmediata.

Además, se va a aprobar un reglamento de venta de entradas. Sólo se podrán facilitar localidades a otros clubes con permiso de la LFP, que controlará que la venta sea nominal para evitar episodios como el sucedido el pasado fin de semana. Aunque a día de hoy está reglamentado que los clubes deben dejar un cinco por ciento de entradas para el visitante, no existe norma que controle a quién se vende esas entradas.

Italia va a ser modelo en otra de las medidas que se pondrá en marcha. La idea es prohibir viajar a cualquier grupo ultra (o no) que genere un foco de conflicto en alguna ciudad. La medida ya existe en países como Argentina pero la legislación que quiere adoptar la LFP es la del Calcio.

Existe el consenso entre la Liga, la Federación Española de Fútbol (RFEF) y el CSD de que estas ideas funcionarán porque podrían tener efectos colaterales a otros sectores de la misma afición y que serían ellos mismos los que reprenderían a los ultras.

Endurecimiento de las penas a los ultra

El periodista Manu Carreño afirma que para acabar con los ultras violentos en el fútbol es necesario “que la decisión de expulsarles de los campos no dependa del presidente del club de turno”. Se puede dar el caso de que el máximo mandatario de un equipo sea “valiente”, y expulse a los radicales, o sea “cobarde”, y no lo haga.

La solución, por tanto, pasa por la obligación a los clubes de acabar con estos aficionados que no ven el fútbol como un deporte. El único organismo, según el periodista de Mediaset, que podría implantar esta obligación sería la Liga de Fútbol Profesional.

Además, Carreño considera necesario profundizar en la colaboración policial con los clubs. Los agentes tienen perfectamente identificados a los ultras, de ahí el trabajado conjuntos con los profesionales de la seguridad tenga que ser diario y constante.

Manu Carreño propone también un endurecimiento de las penas para estos ultras que acuden a los estadios en busca de peleas o enfrentamientos. Para ello serían necesarias modificaciones legales.

Para el periodista deportivo de Cuatro, el fútbol español no puede permitir que los ultras violentos se refugien en los campos donde cada fin de semana acuden familias con niños pequeños. Es un evento de masas y los radicales no son aficionados al fútbol.

Destaca que entre los ultras radicales también “hay de todo”: aficionados violentos y otros que van al fútbol a animar. Lo que hay que hacer, considera, es identificar a los más fanáticos y expulsarles para siempre de los campos.

Para Carreño, la actitud de Joan Laporta, Florentino Pérez y ahora Miguel Ángel Gil Marín es la adecuada con los ultras, a pesar de las amenazas que han recibido.

Aplicar la ley y cortar su financiación

Desde hace una semana, algunos analistas han apuntado la posibilidad de ampliar, en todos los partidos, los dispositivos de seguridad de la Policía Nacional. Los defensores de esta tesis argumentan que, incluso en partidos de bajo riesgo, como el Atlético-Deportivo, se pueden producir disturbios o enfrentamientos con violencia.

Para Serafín Giraldo, secretario de Comunicación de la Unión Federal de Policía, la solución no está, precisamente, en crear macro-operativos en todos los partidos y todos los estadios de España: “No se puede castigar al Estado con un gasto tan grande”. Además, esos operativos provocarían vulnerabilidades en otros puntos de la ciudad.

Por ese motivo, para Giraldo, la mejor fórmula de erradicar a los grupos ultra de los campos de fútbol se sustenta en dos bases: una legislativa y otra económica. Son las siguientes:

-- El cumplimiento efectivo de la ley: Según explica el secretario de Comunicación de UFP, el error que se está cometiendo con los ultras es que no se les imputa un delito de asociación ilícita, tipificada en el Código Penal. Estas peñas “son y deben considerarse grupos criminales”, por lo que “ese debe ser el delito que se les debe aplicar”.

-- Cortarles las vías de financiación: Giraldo apunta a los clubes como los máximos responsables de que estos grupos ultra tengan fondos: “son los equipos los que les facilitan entradas que después ellos las vendan; y les pagan los viajes”. Por eso, el policía propone “exigir a los clubes que dejen de otorgar concesiones a los violentos”.

Los árbitros, otro de sus objetivos

Otro de los colectivos que viven bajo la amenaza persistente de ultras son los árbitros. “Somos habitualmente uno de las principales objetivos de la violencia de estos ultras. Muchos nos tienen en una diana constante y perpetua, incluso algún compañero ha tenido que ver como su familia recibía amenazas de muerte telefónicas en su propio domicilio por parte de ultras” explica a ECD un colegiado con más de un centenar de partidos en Primera División y que ha actuado en competiciones internacionales.

Solicita explícitamente a ECD que no revele su nombre, puesto que vive en una ciudad donde existe un grupo de ultras y teme represalias contra el local que regenta. Pero su solución es clara: “hay que expulsarlos de los estadios, la mayoría no sobreviviría sin el cobijo social y económico que les proporciona el fútbol”.

Además, asegura, “son ellos quienes inician siempre los cánticos ofensivos, racistas o políticos. Y a veces el resto de la grada les sigue. Sin ellos se reduciría también la violencia verbal” explica.

Recuerda, además, haber tenido problemas “incluso ya retirado del fútbol”. Una vez, cuenta, durante un viaje con su familia a la otra punta de España una persona con aspecto ultra le reconoció y le increpó por un episodio ocurrido durante un partido disputado hacía años.

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