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¿Por qué es histórico el viaje de Benedicto XVI a Gran Bretaña?

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Casi cinco siglos después del cisma que dio pie a la Iglesia Anglicana, un Papa de Roma viaja a un país en el el catolicismo vuelve a ser la religión más practicada. De fondo, la figura de un gigante católico inglés, John H. Newman

-         En la Inglaterra de los últimos decenios ha ocurrido algo impensable en la Inglaterra de la época victoriana: ha habido un canciller de Oxford y un director de la BBC católicos, un primer ministro ha hecho pública su conversión al abandonar el cargo, ha habido católicos destacados en los distintos gabinetes del Gobierno laborista, e incluso personas de la familia real se han convertido. Téngase en cuenta que, hasta 1982, el Reino Unido no tuvo relaciones diplomáticas plenas con el Vaticano.

-         Al tiempo, también en las últimas décadas, la voz del arzobispo de Westminster, primado católico, se ha hecho sentir con más peso de autoridad que la de su contraparte anglicano de Canterbury, sobre todo en tiempos –hasta 1999- de un cardenal Hume del que la Reina Isabel II descubrió un busto. Hoy mismo, el catolicismo inglés está de enhorabuena por algo con lo que no parecía contar: el tumultuoso éxito de la exposición itinerante de las reliquias de Santa Teresita de Lisieux –incluyendo su paso por la anglicana catedral de York.

-         La propia Reina –‘gobernadora suprema’ de la Iglesia de Inglaterra- es una admiradora reconocida del Papa Benedicto XVI, y su hijo, el príncipe Carlos, es un partidario confeso de la belleza de las liturgias tradicionales. La Reina invitó expresamente al Papa a visitar Reino Unido. Se trata, por tanto, de una visita no sólo pastoral –como la de Juan Pablo II en 1982, durante la guerra de las Malvinas-, sino también de Estado.

-         El viaje papal hay encuadrarlo en la compleja circunstancia del catolicismo en Gran Bretaña en el último medio milenio. El catolicismo inglés, a partir de la ruptura de Enrique VIII, se ha nutrido de antiguas familias “recusantes”, sobre todo en los condados más remotos de Inglaterra, inmigración irlandesa e inmigración polaca.

-         Con todo, como señala Tony Mayer en La Vie Anglaise, el celo de los católicos ha sembrado el país de conversos a partir del siglo XIX. Hasta entonces, cuando a mediados del XIX se restituye en sus derechos al catolicismo en Inglaterra, su historia tras el cisma había sido una historia de martirios y clandestinidad.

-         Entre los aludidos conversos hay gigantes del espíritu como el próximo beato cardenal John Henry Newman, los cardenales Wiseman y Manning, y un amplio número de escritores de calidad, de Chesterton a Evelyn Waugh, de Malcolm Muggeridge a Paul Johnson, de Muriel Spark a Roland Knox o Hilaire Belloc. La potencia de estos escritores ha hecho que no sean sólo óptimamente considerados por personas del mundo católico, al tiempo que han contribuido al prestigio del catolicismo en Inglaterra, frente a la tradición “antipapista” general

-         Aun así, el verdadero afán de los ingleses católicos fue, como revela Evelyn Waugh, reafirmar la condición puramente “inglesa” del catolicismo –es decir, considerar el catolicismo algo propio británico. Y, a tal fin, tenían que trazar su ascendencia no sólo a los mártires del siglo XVI y a figuras tan eminentes como Tomás Moro (“el hombre de mayor virtud que ha producido Gran Bretaña”, según Samuel Johnson) o Juan Fisher, sino a los mil años de catolicidad previos al cisma y la disolución de los monasterios.

-         En todo caso, ha de tenerse en cuenta que la contextura del hombre inglés, según Th. Dalrymple, excluía el “fanatismo religioso” que por tradición se achacaba a los “papistas”. La propaganda de la monarquía británica, desde tiempos de Isabel I, fue exitosamente anticatólica –el gran antihéroe de la historia inglesa es el católico Guy Fawkes, que intentó volar el Parlamento.

-         La mencionada tendencia a la conversión al catolicismo se entiende muy especialmente al analizar la figura del próximo beato, John Henry Newman, persona clave del Movimiento de Oxford. Dicho movimiento intelectual significó el auge del anglo-catolicismo, es decir, de la línea del anglicanismo más cercana a Roma en fondo y forma, por oposición a la “low Church” anglicana. Muchos de los participantes en el Movimiento de Oxford terminarían como conversos de la Iglesia Católica. La prosa, el atractivo personal y la fuerza del pensamiento de Newman han hecho de él una persona intensamente respetada tanto dentro como fuera del catolicismo.

-         De vuelta a la visita papal, El Santo Padre será recibido por la soberana británica, gobernadora suprema de la Iglesia de Inglaterra, y su marido, el duque de Edimburgo, en el Palacio de Holyroodhouse en Edimburgo (Escocia), el 16 de septiembre.

-         La diferencia con otras visitas de Estado es que no habrá banquete oficial en su honor y en que el pontífice no tendrá como residencia el palacio de Buckingham, como suele ser habitual, sino que se quedará en dependencias de la Iglesia católica. El Papa viajará también a Glasgow (Escocia), Londres y Coventry (centro de Inglaterra). En Londres, el Pontífice se reunirá con el primado anglicano, Rowan Williams (teólogo competente y admirador de la mística española).

-         En un momento en que sólo el 1% de los anglicanos asiste a los oficios religiosos, Benedicto XVI llega a Inglaterra tras ofrecer a los anglicanos descontentos con la línea progresista de la Comunión Anglicana una vía jurídica para unirse a la Iglesia de Roma. Se calcula que entre medio millón y un millón y medio de fieles anglicanos aceptarán la invitación papal, que a su vez responde a las demandas de los fieles.

-         Pasadas las manipulaciones en torno a una presunta homosexualidad de J. H. Newman, las polémicas en este viaje del Papa han venido de parte de ateos militantes como R. Dawkins, que han pedido el boicot del viaje, y otros grupos que han pedido directamente su arresto por el caso de los abusos en Irlanda. Las sorpresas, de parte de la archicélebre cantante Susan Boyle, católica muy activa, que cantará ante el Papa.

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