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¿Cual es el límite de Ciudadanos?

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Tras los resultados en los últimos comicios catalanes, es innegable el auge de la formación liderada por Albert Rivera. Surge una pregunta: ¿nos encontramos ante un mero espejismo sin mayor recorrido o ante un imparable boom electoral?


Albert Rivera en TVE.

El escenario post electoral tras los últimos comicios autonómicos en Cataluña es elocuente; Ciudadanos, con 25 diputados, se ha convertido en la segunda fuerza política de la región. En lo que respecta a los partidos de corte constitucionalista, la formación liderada por Rivera alcanza un indiscutible primer puesto, a notable distancia del PSOE-PSC (16 parlamentarios) y del PP (11 parlamentarios).

A menos de tres meses de la celebración de las próximas elecciones generales, es máximo el interés por valorar con la mayor precisión posible las posibilidades de futuro de este nuevo partido. Para dar respuesta a este interrogante primero puede resultar de ayuda comprender el camino que ha recorrido Ciudadanos hasta el presente momento.  

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

En Cataluña, durante las últimas legislaturas, los dos grandes partidos, PP y PSOE, han sufrido una crisis de liderazgo, programa, estrategia y comunicación -en definitiva, de identidad-. Esto ha propiciado el surgimiento de C's, que han sabido capitalizar el sentimiento español. También les favorece su misma juventud; esta carencia de historia les hace inmunes -por el momento- a cualquier escándalo de corrupción. A ello hemos de sumar su ambigüedad ideológica, que favorece la llegada a C’s de los unionistas desencantados con el esquema clásico Derecha / Izquierda. Para comprender el resultado catalán tampoco podemos olvidar que Albert Rivera es barcelonés y, desde 2006, miembro muy activo del Parlament.

Todo este trabajo de fondo ha emergido con fuerza en las últimas elecciones catalanas. La guinda ha sido su campaña electoral. Han acertado con el mensaje –la unidad de España y la lucha contra la corrupción-, con su candidata, Inés Arrimadas -joven, atractiva, sin pasado, discurso definido pero formulado de una manera fresca- y con su estrategia de comunicación, en la que han buscado alcanzar proximidad con su target potencial. Resultado: 26 diputados, casi el 18 % del censo electoral.

¿Y en el conjunto de España? “A base de presencia y persistencia”, responde Enrique Cocero, fundador de la consultora de análisis 7.50 Electoral Math, “es innegable que Albert Rivera, desde la nada, ha sabido construir un partido que, en mayor o menor medida, ya ha logrado concejales y escaños autonómicos a lo largo de casi todo el país”.

Cocero también pone el foco sobre la opción estratégica que ha tomado Ciudadanos durante este año electoral: “No han conseguido el poder porque no han querido hacerlo; justo lo contrario de Podemos, que ha entrado a formar Gobierno en todas aquellas ciudades y comunidades donde ha podido. Veamos el resultado. La formación de Pablo Iglesias ya está acusando el desgaste. En cambio, Ciudadanos se mantiene intactos y con cierta tendencia ascendente. Pueden presumir de equidistancia –han pactado con PSOE y con PP- y de que nos buscan el poder sino la regeneración”. De este modo, concluye el consultor político, “llegarán frescos y fuertes a las generales, que es el objetivo realmente importante”.

¿Qué pasará a parir de ahora?

Desde las pasadas elecciones autonómicas y generales hasta la situación actual, el agregado de encuestas manifiesta una cierta tendencia al estacionamiento en la intención de voto de los españoles con respecto a Ciudadanos. Sin embargo, la partida está abierta; existen varios factores que juegan tanto a favor como en contra de este nuevo partido. Vayamos por partes.

En primer lugar, a favor de Ciudadanos juega su reciente éxito electoral catalán; y por un motivo muy sencillo: a todo el mundo le gusta la novedad, especialmente cuando se trata de una novedad alegre y ganadora. En segundo lugar, las encuestas publicadas por el CIS durante 2015 indican un proceso de acumulación progresiva en torno a los parámetros ideológicos de corte más centrista, lo cual, como es natural, también favorece a Ciudadanos.

Pero de cara a las elecciones generales la formación de Rivera puede encontrarse con varios hándicaps. El primero es que en el conjunto de España no son tan conocidos como el Cataluña, la región de la que este partido es originario. En segundo lugar hay que tener en cuenta un factor que no por obvio debemos dejar de señalar: la Presidencia del Gobierno importa mucho. Mientras que los electores, en el resto de los comicios, pueden moverse por una pluralidad de causas -novedad, enojo, ansiedad, utopismo…-, en unas generales el voto, por así decirlo, ‘pesa más’.

El miedo o la responsabilidad –mírese como se quiera- influye en mayor medida que en cualquier otra elección. Y el agregado de encuestas del CIS de 2015 indica que el marco Derecha / Izquierda, aunque con menos fuerza que en otras ocasiones, se mantiene como principal eje polarizador del voto. Tanto el aumento de las posiciones ideológicas de centro, que señalábamos antes, como la ubicación del ‘no sabe / no contesta’, que continúa siendo alta, hay que encuadrarlo dentro de la principal preocupación de los españoles, que de forma abrumadora –según el CIS- continúa siendo la situación económica. En este sentido, cabe interpretar que los españoles, en las elecciones del próximo 20 de diciembre, adoptarán una actitud pragmática o clásica –en cualquier caso, a tenor de los datos, muy poco aventurera- ante su inquietud más importante, que es la marcha de la economía.

Entonces, ¿qué sucederá con Ciudadanos en las elecciones generales? Las encuestas –nuestro indicador más fiable- solo son fotos fijas de momentos; en cambio, los procesos sociales, por dinámicos y libres, resultan impredecibles. Aun así, no aparece descabellado presuponer varias derivadas: la primera, que PP y PSOE, tras superar el valle oscuro de las elecciones Europeas, vuelven a ser fuerzas en ascenso. La incipiente recuperación económica y la gravedad de lo que se vota aleja otros problemas de la agenda, favoreciendo tanto a populares como socialistas. En este sentido, cada uno será el principal rival del otro. Segunda derivada: conjurado el reto secesionista de Artur Más, no parece que España viva en peligro inminente de ruptura. En cuanto a ETA, otro factor que podría movilizar al voto más pro español, parece casi definitivamente desaparecida del conjunto del interés electoral.

Queda la importante cuestión de la corrupción y la regeneración democrática –tercera derivada-. Focalizando su discurso en esta área es donde Ciudadanos podría obtener más votos, máxime en periodo electoral, cuando es probable que, a lo ya sabido, emerja algún nuevo caso de corrupción. Ahora bien, como apuntábamos antes, el pragmatismo a la hora de consolidar la recuperación económica y/o repartir los réditos de la misma puede empañar las ansias de regeneración de los votantes.

Si extrapolamos todos estos factores de cara a los próximos comicios generales para aplicarlos al caso concreto que nos ocupa, nuestra conclusión es que Ciudadanos en el conjunto de España no repetirán un resultado análogo al ya logrado en Cataluña. Y si a todo lo dicho le sumamos la Ley D’Hondt, la fagocitación de UPyD y nos aventuramos a realizar un resultado (lo cual reconocemos que es mucho aventurarse...), nuestros cálculos indican que Albert Rivera podría obtener en torno a 20 diputados en las próximas elecciones generales. Un posible aliado, sin duda, pero no una amenaza existencial para el bipartidismo.

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