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Las quejas de los militares españoles. ¿Tienen razón?

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En los últimos años los militares han mostrado en privado –y en ocasiones también en público- agrias críticas hacia ciertas decisiones y medidas del Gobierno y del Ministerio de Defensa. Aparte de los recortes presupuestarios, de la falta de medios en las zonas operativas y varios asuntos más, la conflictividad se disparó tras la entrada en vigor de la Ley de Carrera Militar y la reciente Ley de Derechos y Deberes de los militares. Ésta es la ‘radiografía’ de los problemas que destacan los miembros de nuestras Fuerzas Armadas.

-- Recortes presupuestarios en cuarteles y bases: la polémica medida del Gobierno de recortar un cinco por ciento el sueldo a todos los funcionarios también ha afectado a los militares. Pero no ha sido la cuestión laboral la que más ha ‘calcinado’ a los militares, sino los recortes en material y servicios. En la Armada, por ejemplo, se dio orden de que se debería mantener la operatividad de los buques, pero reduciendo drásticamente el combustible disponible para ello. O en el Ejército de Tierra, donde se dictó una instrucción por la cual los soldados tendrían que turnarse en labores de limpieza de los cuarteles. Los militares consideraron estas medidas un atropello, teniendo en cuenta que las Fuerzas Armadas ya han cumplido diez años como cuerpos profesionales.

-- Ley de Carrera Militar: es, posiblemente, la normativa militar más polémica aprobada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, y que ha disparado desde su aprobación, en 2008, el índice de conflictividad laboral del Ministerio de Defensa. A los pocos meses de su entrada en vigor ya se habían recibido cerca de 5.000 quejas, provenientes sobre todo de suboficiales. La integración de las Escalas Superior de Oficiales y la Superior en un único estamento, los recursos de la Armada por el proceso de unificación, las diferencias generadas con los Suboficiales o los ascensos “a dedo”, escalafonamiento, expectativas de carrera, pases a la Reserva y la nueva reorganización de la Fuerza, son las principales motivos de quejas de los militares, en su mayoría suboficiales, a los que les afecta la normativa vigente.

-- Ley de Derechos y Deberes de los militares: la nueva normativa  ha sido el ‘caballo de batalla’ de las principales asociaciones de militares. Los puntos más problemáticos tienen que ver con la libertad religiosa –que en la práctica restringe la participación de militares en actos religiosos como la Semana Santa malagueña o el Corpus de Toledo-, las vías de participación de los Ejércitos –con la creación de un polémico Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas-, y el derecho de asociación.

-- Medios para Afganistán: la misión de Afganistán es la más difícil que desarrollan actualmente los militares españoles en el extranjero. Y posiblemente, la más dura de su historia. Casi un centenar de españoles fallecidos en este escenario así lo corroboran. Pero las quejas de los militares se circunscriben sobre todo a la falta de diversos medios técnicos. Antes, la mayor prioridad era dotar a las tropas españolas de un blindado efectivo con el que poder patrullar las angostas carreteras de la provincia de Badghis, a la vista de la ineficiente protección que otorgaban los obsoletos blindados de ruedas BMR. Llegaron los RG-31 y el asunto se solucionó. Sin embargo, los militares consideran que faltan medios más contundentes para dotar de mayor operatividad a las tropas. Estos son, por ejemplo, vehículos artillados Pizarro –que darían mayor potencia de fuego y con efecto disuasorio sobre la insurgencia-, helicópteros de ataque Tigre –para apoyar las misiones terrestres- y aviones no tripulados para vigilancia de bases y para su utilización en patrullas. En los dos últimos casos, cuando se les ha necesitado, España ha tenido que recurrir a italianos y estadounidenses.

-- Reglas de enfrentamiento demasiado suaves: fue un hecho que se puso de manifiesto en Irak, pero que también afecta a las misiones en Afganistán, Líbano y a la Operación Atalanta. Los españoles tienen terminantemente prohibido apretar el gatillo si no es estrictamente necesario. Y en ocasiones, aunque para los militares esté justificado iniciar un tiroteo con el enemigo, la orden nunca llega. Fue lo que ocurrió cuando, por ejemplo, el helicóptero que perseguía a los piratas que secuestraron al Alakrana.

-- Cierre de Retamares: la clausura del Cuartel de la Fuerza Terrestre de la OTAN en Retamares es otro tema espinoso para los militares, que consideran que este centro daba un peso específico a España en la estructura militar de la Alianza Atlántica. El Gobierno trató de defender su permanencia hasta el final, pero no fue suficiente, lo que ha traído parejas las críticas de los militares ante lo que consideran una mala gestión de las negociaciones con el secretario general de la OTAN Rasmussen y con el resto de los socios.

-- Faltan submarinos: de los cuatro actuales submarinos clase S-70, tan sólo dos son operativos: el ‘Tramontana’ y el ‘Mistral’, que se están turnando en la misión internacional de la OTAN en Libia. Eso quiere decir que hay sólo uno que está en servicio de vigilancia marítima de la costa española. Los militares de la Armada han mostrado en numerosas ocasiones su malestar por la falta de efectivos submarinos. Mientras, los recortes presupuestarios están alejando cada vez más la fecha de entrega del primero de los S-80 de los cuatro encargados a Navantia.

-- Papel de la UME: la Unidad Militar de Emergencias nació en 2005 acompañada de una intensa polémica, considerándose un ‘invento político’ del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Seis años después, y pese a los beneficios que la unidad ha aportado a la lucha contra incendios o a recientes rescates como el del terremoto de Lorca, el cuerpo sigue siendo cuestionado por muchos militares. Consideran que las labores que desarrolla la UME son propias de otros cuerpos civiles, y no militares. Atribuyen parte de sus competencias, por ejemplo, a Protección Civil. Y además, muchos la califican como un ‘agujero de dinero’ que, en plena crisis, podría dedicarse a otros campos militares mucho más necesitados de financiación pública.

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