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¿Es razonable un jurado popular para juicios mediáticos?

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El juicio contra José Bretón, el padre de los niños desaparecidos en Córdoba, ha vuelto a traer a debate la institución del jurado popular o, como se denomina en Derecho, el Tribunal del Jurado. ¿Qué opinan los profesionales de esta institución? ¿Es razonable un jurado no profesional en juicios tan mediáticos? ¿Estarían influenciados los miembros del tribunal?

Un jurado popular absolvió a Camps del delito de cohecho por el que se sentó en el banquillo y la misma figura va a decidir si José Bretón es culpable o inocente de la desaparición de Ruth y José. El Tribunal del Jurado popular es, por tanto, una figura recogida en la Constitución (artículo 125) y desarrollada por una ley orgánica aprobada en 1995.

En general, los juristas son contrarios a que un jurado popular decida si un acusado debe ser condenado. Apenas hay en la profesión defensores de esta figura. El argumento de sus valedores: el sentido común. Cualquier ciudadano, defienden, sabe decidir quién tiene la razón en un determinado conflicto.

Los problemas del jurado popular

Pero el problema, según explica José María de Pablo, especialista en Derecho Penal del bufete Mas i Calvet, es que la Ley exige jurado popular en delitos muy concretos que, en general, suelen ser mediáticos. Son los siguientes: parricidio, asesinato, homicidio, auxilio o inducción al suicidio, infanticidio, infidelidad en la custodia de presos, infidelidad en la custodia de documentos, cohecho, malversación de caudales públicos, fraudes y exacciones ilegales, negociaciones prohibidas a funcionarios públicos, tráfico de influencias, omisión del deber de socorro, allanamiento de morada, amenazas e incendios forestales.

No existe, por tanto, posibilidad de que un homicidio, como es el caso del juicio por la desaparición de José y Ruth, pueda ser juzgado por un tribunal profesional. En el caso de Marta del Castillo hay que destacar que el homicidio no era la acusación principal.

Es decir, los miembros del jurado que participan en este tipo de juicios suelen conocer con antelación los hechos que se juzgan a través de los medios de comunicación. Acuden al juzgado, por tanto, con una convicción formada de antemano que puede convertir en un problema su decisión final, apunta De Pablo.

Según los expertos, existen dos inconvenientes a la hora de que elegir a un jurado popular:

-- Su falta de conocimientos jurídicos o su inexperiencia.

-- Y la manipulación previa que pueden sufrir los miembros del Tribunal. Tanto por tratarse de un juicio mediático, como de las partes implicadas o de terceros.

El fracaso del primer jurado popular

En España, el jurado ha deparado veredictos de todo tipo. Desde la citada absolución de Francisco Camps del famoso caso de los trajes, hasta la reciente culpabilidad del celador de Olot. Pero, sin duda, el caso más llamativo y que más alarma social generó fue el de un terrorista de ETA.

Mikel Otegi, acusado de asesinar a dos ertzainas, fue juzgado por un jurado popular en el País Vasco. El Tribunal, compuesto íntegramente por ciudadanos locales, le declaró absuelto. Años más tarde el Supremo revocó esta sentencia, pero el presunto etarra ya había huido de España.

Se trataba de uno de los primeros juicios con jurado popular y los juristas lo recuerdan como ejemplo de los peligros de la fórmula.

Algo similar ocurrió con la principal acusada de asesinar a Rocio Wanninkhof: Dolores Vázquez.

Los juristas prefieren un jurado profesional

En definitiva, la mayoría de los juristas prefiere un jurado profesional, con experiencia y conocimientos técnicos. Se corren demasiados riesgos con un jurado popular, consideran.

El Ministerio de Justicia, consciente de esta situación, se encuentra, además, preparando una modificación de la legislación para reducir los delitos que deben ser obligatoriamente juzgados por un tribunal compuesto por ciudadanos.

Se reducirán, así, los más de 600 juicios con jurado popular que se celebran anualmente en España.

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