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¿Cuánto tiempo aguantarán Zapatero y Chacón en Afganistán?

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La muerte del soldado español Cristo Ancor Cabello reabre el debate. ¿Qué hace España en Afganistán? ¿Cuánto tiempo aguantará Zapatero? ¿Es viable triunfar en Afganistán?

-         Cerca de noventa soldados españoles han caído en la misión de la ONU en Afganistán. Dicha misión, que está a punto de cumplir los ocho años de permanencia en el país, se inició a finales de 2001 a raíz de los ataques de Al-Qaeda en Nueva York. El Consejo de Seguridad de la ONU avaló entonces derrocar el régimen talibán, protector de Bin Laden.

-         Cuarenta países obedecieron el mandato del Consejo de Seguridad, entre ellos la mayor parte de los veintiocho miembros de la OTAN. España es el noveno país contribuyente en fuerza militar a la misión ISAF: 1000 soldados de casi 70000 efectivos, tras la reciente aprobación de enviar a 220 españoles más a la zona. Entre las bajas sufridas, algunas tan notables para la historia militar del país como las del vuelo del Yak 42.

-         Entre las críticas al actual Gobierno español, se cita la falta de pedagogía sobre el objetivo de nuestras tropas en la región. Siempre se ha hablado de “misión de paz” pero lo cierto no es sólo que lo que se lucha en Afganistán es una guerra, sino que es una guerra que se recrudece a cada día que pasa y que Occidente no está ganando, según reconocen los militares a cargo de la misión. En los últimos días, ante la evidencia de la situación, el ministro Ángel Gabilondo ya habló sólo de “misión” y no de “misión de paz”.

-         En España se ha criticado de modo permanente la falta de medios humanos y materiales de nuestra misión. Precisamente, esa precariedad ha tenido algo que ver con las víctimas españolas, de un Yak 42 sin mantenimiento al BMR obsoleto del soldado Cristo Ancor Cabello. Los BMR, vehículos de bajo blindaje diseñados hace tres décadas, no tienen todos inhibidores de frecuencia para evitar atentados, dispositivo del que sí disponen, por ejemplo, los coches oficiales de los políticos. Pero no sólo en España ha habido debate en este punto, también en países tan fundamentales en Afganistán y para la OTAN como Reino Unido y Polonia. Más peligrosa es aún la indefinición de las normas de implicación en combate. Los soldados españoles han tenido que ser salvados por los italianos en diversas ocasiones.

-         La falta de pedagogía por parte del Gobierno Zapatero recrudece la negatividad de la opinión pública al compromiso en Afganistán. En este punto, España no está sola. En estos ocho años, las encuestas muestran la tendencia negativa en las distintas opiniones públicas nacionales a la implicación en Afganistán. Ya ninguna sociedad –ni tan siquiera la de EEUU- apoya la presencia de tropas en el país afgano. En España, con una opinión pública intensamente pacifista y poco atenta a la política internacional, y con un Gobierno que disminuye el gasto en Defensa año a año, la situación es comparativamente peor. La negatividad en las opiniones públicas no es sólo que descienda: lo reseñable es que desciende con enorme rapidez.

-         Pese a todo, entre los analistas de centro-derecha y centro-izquierda sigue vigente la noción de que, de retirarse la OTAN, también España perdería. Sin embrgo, de cara a lo que es la construcción de un país, está cundiendo el ejemplo de Bosnia, uno de los escenarios de mayor presencia y gasto por parte de la comunidad internacional, y hoy no más que un Estado inviable y recorrido transversalmente por la corrupción.

-         La misión en Afganistán, habida cuenta de las discrepancias sobre la intervención en Irak, sirvió para concretar la razón de ser de la OTAN en el siglo XXI. Por tanto, el desenganche de la misión haría zozobrar un empeño institucional de defensa nunca antes visto, redefiniendo así el panorama internacional.

-         ¿Cuáles son los problemas en Afganistán? Para la seguridad se necesita desarrollo y para el desarrollo se necesita seguridad. En Afganistán no hay seguridad ni desarrollo. Por tanto, el empeño de construir una nación y un Estado se antoja de momento imposible. Los afganos no conocen ni confían siquiera mínimamente en una clase política que no los representa y que es, además, de enorme corrupción (el presidente Karzai, el opositor Abdullah Abdullah).

-         Hace apenas dos meses, Stanley McChristal, nuevo mando de las tropas de EEUU en la zona, dijo que los talibanes tenían el control de la situación y que las fuerzas coaligadas estaban perdiendo la guerra. Los talibanes se han extendido por el norte y el oeste y a lo largo de la frontera con Pakistán. Su agresividad es muy intensa. El territorio ganado por las tropas coaligadas no se ha podido mantener por falta de efectivos. La posibilidad de establecer bases permanentes en el país contrasta con las opiniones públicas nacionales y con el orgullo nacional afgano de tradicional resistencia al extraño. Ha habido grandes manifestaciones en Afganistán en torno a este punto. Por otra parte, crece el cultivo de heroína, crece también el poder de los tradicionales ‘señores de la guerra’, y un empeoramiento de la situación en el vecino Pakistán facilitaría aún más el reclutamiento de talibanes.

-         El mismo general McChristal, hace apenas dos semanas, emitió un informe por el que pedía un mínimo de treinta mil a cuarenta mil tropas más. Diversos analistas argumentan que la guerra sólo puede ganarse con medio millón de tropas, compromiso inasumible. La política de Obama en torno a la guerra implicó en un principio un aumento de tropas –diecisiete mil en enero de 2009, al asumir el mando de la Casa Blanca- pero ahora hay reticencias a una implicación mayor. Ningún otro país está dispuesto a enviar más efectivos a Afganistán.

-         Hay más problemas en Afganistán. No se puede acometer la construcción de una nación cuando Afganistán es el segundo país del mundo –tras Somalia- con Estado más débil. El historiador Max Hastings afirma que Kabul sólo controla un tercio del país, que “nuestros afganos” no merecen confianza y que hay talibanes en cuatro quintas partes del territorio. Es difícil crear un gobierno central en un país que nunca lo ha tenido.

-         España ha accedido a las demandas de EEUU de mayor implicación con un reciente aumento de la presencia española en Afganistán. Así se demuestra el alineamiento con las actuales políticas de Barack Obama, desvanecidos ya los primeros escepticismos en torno al aumento de la tropa española. Con todo, ahora son los EEUU los que debaten si aumentar sus propias fuerzas, mientras la opinión pública pide la retirada. En un escenario de mayor presencia, EEUU solicitaría a sus aliados un refuerzo de sus tropas. Pero es el propio EEUU el que está dividido: Biden busca mayor implicación, Obama duda, el Partido Demócrata está dividido y el Republicano sí está dispuesto al sacrificio. Zapatero mantendrá a las tropas en Afganistán el tiempo que EEUU determine, pero no puede comprometerse a un mayor esfuerzo.

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