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¿Es verdad que los niños españoles pasan hambre?

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El último informe de Cáritas Europa situaba a España como el segundo país de la Unión Europea con mayor índice de pobreza infantil, superado solo por Rumanía. Los recortes aplicados durante estos años de crisis han golpeado duramente a diversos sectores. Y muchos niños han sufrido también las consecuencias. Pero, ¿pasan realmente hambre los niños españoles?

Niños comiendo en el comedor de un colegio. Niños comiendo en el comedor de un colegio.

Llega el verano, y los comedores escolares que funcionan durante el curso escolar, echan el cierre. O al menos, en principio. Los niños que dependen de estos servicios para alimentarse correctamente se ven perjudicados, ya que según el INE el 27 % de los hogares españoles no puede permitirse una comida de pollo, pescado o carne cada dos días.

Dada la polémica que suscita este asunto, El Confidencial Digital ha querido averiguar si, efectivamente, los niños españoles pasan hambre en verano. Es una cuestión que no admite una respuesta categórica, por la cantidad de matices y puntos de vista que implica. Pero este confidencial se ha puesto en contacto con Jesús Salido, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), y José Luis Moreno, Coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, para conocer su punto de vista.

En primer lugar, antes de entrar en el debate, es preciso aclarar dos términos que en muchas ocasiones aparecen entremezclados: malnutrición y desnutrición. La Asociación Española de Pediatría describe la desnutrición como "un déficit de nutrientes, por falta de ingesta o de absorción”, mientras que la malnutrición es una “alimentación desequilibrada, por defecto o por exceso”. Aunque la desnutrición es una verdadero problema en muchos países, hay que destacar que en España no existe.

El presidente de CEAPA, Jesús Salido, explica que “los que pasan hambre en verano, lo hacen durante todo el año”. Con la crisis, las administraciones han endurecido sus requisitos para obtener las becas de comedor, e incluso algunas las han eliminado.

Los niños que tenían este tipo de becas, con el cierre de los comedores por vacaciones pierden su modo de alimentarse correctamente. Esta organización tiene contacto directo con todas las asociaciones de padres y madres de toda España, y conscientes del problema, han acudido a la Defensora del Pueblo. Esta institución recomendó a las comunidades autónomas que “abrieran comedores sociales en verano”. No todas las autonomías han seguido esta recomendación. En principio, solo seis, entre ellas Aragón y Canarias

Salido advierte de la importancia de no estigmatizar a los niños. E muy importante organizar, a la par que la posibilidad de comedor, actividades lúdicas para ellos. La razón principal es que si los niños solamente acuden al comedor a alimentarse, su mala situación socioeconómica queda demasiado señalada. Muchos padres, para evitar hacer visible su precaria situación, no mandan a los niños a estos servicios, y termina siendo hasta contraproducente.

También asegura el presidente de la CEAPA que desde Servicios Sociales han repartido un presupuesto de 17 millones de euros a las Comunidades Autónomas para apoyar que abran los comedores escolares en verano. No todos los territorios han invertido este dinero en la apertura, justificando incluso que “simplemente abrir los comedores supondría estigmatizar a los niños”. Ahí la importancia de combinarlos con actividades de ocio y culturales.

El Coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Española de Pediatría, José Luis Moreno, explica que el gran problema no es que los niños en España coman poco, si no que realmente comen mal. Hay determinados alimentos que, por la crisis, se ingieren menos. Por ejemplo, productos frescos como el pescado.

Esto, advierte, es bastante grave, ya que comer peor y con menos variedad acaba produciendo un efecto contrario al que podría pensarse: engorda. El doctor Moreno asegura que “los productos baratos, engordan más”. De hecho, las Comunidades Autónomas con mayor índice de obesidad son aquellas con más porcentaje de pobreza (Andalucía, Extremadura....).

Moreno asegura que la mala alimentación en verano se da en todos los niños, independientemente de la situación socioeconómica que vivan. Esto se debe a que con la llegada de las vacaciones se destructuran las rutinas. Mientras que durante el curso se levantan, desayunan, toman algo a media mañana..., en verano hay “mucho menos rigor a la hora de plantear las comidas” explica el pediatra.

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