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Caos en Barcelona: Huelga de médicos, maestros, profesores y taxis. Pere Aragonès (ERC) culpa a Salvador Illa (PSC) por no aprobar los presupuestos

Cataluña ha vivido este miércoles una huelga caótica de servicios públicos en la que han participado médicos, enfermeras, maestros y taxistas, que han pedido más recursos y mejoras laborales al Govern de Pere Aragonès.

Miles de sanitarios y docentes —6.500, según la Guardia Urbana— han partido de la plaza Sant Jaume, en el centro de Barcelona, para protestar al término de la marcha frente a la sede del Parlament.

Otra manifestación de sanitarios, convocada por el sindicato Metges de Catalunya, se ha concentrado frente a la sede del Departamento de Salud y se ha desplazado después a la estación de Sants. En esta marcha han participado 10.000 sanitarios, según datos también de la Guardia Urbana.

Además, se ha celebrado una concentración de taxistas de Barcelona, que desde las 10.00 a las 14.00 han cortado la Gran Via, una de las principales arterias de la capital catalana, en protesta contra las licencias de vehículos de alquiler con conductor (VTC) todavía vigentes. Según datos del Departamento de Salud del Govern, y con datos provisionales, el seguimiento de los facultativos ha sido del 17,5%.

El dato es notablemente inferior al del sindicato Metges de Catalunya, que ha cifrado el seguimiento en un 75%. Según el Govern, solo el 7,7% de los docentes han ido a la huelga. Los sindicatos, sin embargo, creen que han secundado los paros el 20% del profesorado.

Los servicios públicos han salido este miércoles a la calle en Cataluña para reclamar mejoras laborales y salariales a la Generalitat, en uno de los días que mayor presión sociolaboral ha tenido que afrontar Pere Aragonès desde que es president del Govern. La escena se ha repetido en diferentes calles de Barcelona, convertida en epicentro de las reclamaciones del territorio: médicos, maestros y taxistas han mostrado su incomodad por el contexto económico y la falta de acuerdos transversales. 

Las manifestaciones han sido desequilibradas en sus diferentes convocatorias y no se ha generado un colapso circulatorio en en la capital catalana como en otras ocasiones. El impacto para los usuarios ha sido plausible especialmente entre el sector sanitario. Unas 17.000 personas, según cifras de la Guardia Urbana, han salido a la calle entre todos los colectivos: 10.000 médicos; unos 5.600 maestros y el resto de personal sanitario, que marcharon de la mano; y 900 taxis.

El pulso de los servicios públicos, especialmente el del personal sanitario, cuestiona el músculo de un Govern que sigue sin pactar los Presupuestos autonómicos tras semanas de negociaciones y que paga la minoría parlamentaria tras la salida de Junts del Ejecutivo.

Las reivindicaciones sociales han llegado hasta el Parlament, donde había sesión por la mañana. Aragonès ha defendido que las nuevas cuentas permitirán “mejorar los servicios públicos” y que “una parte de las respuestas” a las reivindicaciones que se demandaban en la calle están en el proyecto de finanzas públicas para 2023.

El líder de la oposición, Salvador Illa, con quien el presidente negocia el proyecto, sigue manteniendo que Aragonès debe decidir si acepta la propuesta socialista “de mínimos” o busca otros apoyos.

La posibilidad de que el Gobierno catalán tenga que prorrogar las cuentas no solo inquieta a los partidos políticos, sino también a los colectivos laborales. “Sería un problema porque las mejoras que necesitamos no llegarían”, admitió el martes el sindicato Metges de Catalunya a través de su secretario general, Xavier Lleonart.

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