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EN PAUSE con Carmen Posadas, escritora

“Me daría mucha pena que en España se chandalizara a Vargas Llosa”

Carmen Posadas, la escritora elegante. Premio Planeta, entre otros diez galardones gordos. Sus obras se leen en 40 países en 23 idiomas. Sus libros son materia prima elaborada a mano, sin prisas, con la distinción de una orfebre del negro sobre blanco

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Mujer de escritorio y mañanas dándole a la tecla. Sin pausa, pero sin prisas. Partido a partido. Icono de la anti cultura del pelotazo en formato libros-como-churros. Viuda de Mariano Rubio, ex gobernador del Banco de España. Aquella historia es aún una herida abierta, y en el final del capítulo, por ahora, pone "él no era del PSOE y fue el perfecto chivo expiatorio". Devota de Santa Teresa de Jesús como mujer diez. Amiga de colegio de Esperanza Aguirre, y admiradora de Felipe González. Vive del cuento, aunque en las ferias del libro "los escritores somos los últimos monos". Regalaría al PP su Hoy caviar, mañana sardinas. Y su Juego de Niños, a Podemos. Auténtica, diplomática, natural y de madurez juvenil. La casa de Carmen es posada abierta para todos, menos para los que se enquistaron en sus ideas un minuto después de nacer.

Carmen Posadas posa ante las portadas de sus libros enmarcadas. Homenaje sencillo al trabajo que decora su escritorio. Carmen Posadas posa ante las portadas de sus libros enmarcadas. Homenaje sencillo al trabajo que decora su escritorio. Álvaro García Fuentes (@alvarogafu)

Un artículo de...

Álvaro Sánchez León / @asanleo

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Estamos a la espalda del Congreso de los Diputados, conspirando con clase. La escritora del saber estar nos ofrece posada en el salón de una casa construida entre ladrillos, libros e historias.

Aquí, cada mañana, Carmen Posadas se encierra para escribir. Mientras los negros teclean compulsivamente los libros más vendidos de la España choni, la diplomática al natural avanza, retrocede, apunta, tacha, y construye novelas hechas a mano, con un toque de elitismo artesanal.

Hija de embajador, viuda de ex banquero, escritora a fuego lento, cuentista, mujer, madre, abuela en flor. Tímidamente osada. Osadamente discreta. Discretamente tenaz.

En el hogar de Posadas hay ambientes de salón y ambientes de trabajo. Hay libros suyos en idiomas que ni reconoce, porque la uruguaya que se afincó en Madrid en 1965 ha exportado hasta 40 países sus historias noveladas.

En el vaso de la Premio Planeta hay algo de Maria Callas, de Charles Dickens, de Santa Teresa de Jesús, de madrastras-de-los-libros, de delicadeza con limón, de Esperanza Aguirre, de Felipe González, de muertos en vida por puñaladas políticas, y de asesinatos literarios por venganza.

Hablamos a contraluz, tras la contraventana que esconde el Teatro de La Zarzuela. Ahí, a unos metros, se estrenó hace 129 años la versión española de Carmen, de Bizet. A melena suelta, nos damos a la ópera con otra Carmen muy lejos del tópico, en versión española-de-toda-la-vida, pero con acento multicultural.

Venía yo a la casa de la escritora elegante pensando en el tuit que publicó hace unos días Ahora Madrid, el partido de Carmena, diciendo “Somos putas, señoritas, bolleras, pescaderas... Seguimos siendo las brujas que no pudisteis quemar”. ¿Cómo ve usted esta nueva España?

Un poco encanallada, la verdad. Sí. En gran medida, por culpa de los políticos, porque esto no creo que responda a la forma de ser de la gente de la calle. Las rencillas de los políticos invaden las conversaciones y la vida normal de las personas corrientes, y se está encanallando el ambiente. En el caso de Cataluña es especialmente así. Las familias de allí antes se respetaban, y ahora están casi todos peleados. Por algo será.

Sin embargo, me la imagino tomando un té en la misma mesa con Manuela Carmena, Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes, Inés Arrimadas e incluso con Ada Colau…

Me encantaría. No tendría ningún problema. Al contrario.

Acabo de pasar por el Banco de España, que está cubierto de andamios. Es una realidad y es una metáfora. Usted, que es la mujer del difunto Mariano Rubio, ex gobernador de esa casa, y que sabe lo que cuestan esos peines, ¿cómo vive esta orgía de corrupción institucional?

A mi marido le metieron en la cárcel por dejar de ingresar a Hacienda 4 millones de pesetas. He dicho muchas veces que fue un error suyo. Nosotros vivimos de una forma muy dramática todo aquello. Y estamos hablando de 4 millones de pesetas. Imagínese qué es eso comparado con lo que estamos viendo ahora.

¿La memoria de Mariano Rubio en este país es la que se le debe?

La gente que sabe y que conoce el mundo financiero reconoce su labor de modernización, de acercar España a Europa en todos los sentidos. Se lo reconocen y se lo agradecen. Pienso que, más tarde o más temprano, también se valorará su papel en la opinión pública general. Estas cosas son muy lentas.

Venía pensando también en la relación Mariano Rubio-Mario Conde. He leído que usted pensaba que Mario es muy listo, aunque fuera muy vanidoso, y que acabaría volviendo a la escena pública. De momento, parece que no…

Bueno, ha resucitado ya varias veces… Quién sabe… En esta ocasión lo veo más complicado. Pero es una persona inteligente, e igual se reinventa, o se convierte en un yogui de la filosofía, que creo que le gusta mucho, o algo por el estilo.

Rato está en la calle. Usted dirá…

Espero que tanto en el caso de Rato como en el de otros muchos, la justicia llegue hasta el final. Los delitos cometidos, que se paguen. No me gustaría que estas acciones prescriban y al final no pase nada.

¿Qué piensa cuando ve a Felipe González hablando ex cathedra?

Tengo mucha admiración por Felipe González. Creo que ha sido un gran estadista y una persona que hizo mucho por la modernización de España.

A nivel personal, él dejó caer a Mariano… Aquello me recuerda a esa escena siberiana de cuatro personas en un trineo, vienen los lobos, y hay que tirar a uno por la borda para calmar el hambre de las bestias. Ese fue Mariano. Lo que le ocurrió a él tiene que ver con aquel momento de desintegración del PSOE de entonces: Roldán había desaparecido, los casos de corrupción aparecían por todos lados… Mariano no era del partido, y era el perfecto chivo expiatorio. Esa fue la historia.

Usted aúna diplomacia y naturalidad. ¿Cómo se encarna esta antítesis sin ser falsos?

La elegancia es la falta de pose. Una persona elegante no puede ser postiza. Quizás el truco es ese. Hace muchos años aprendí que era mejor no presumir de nada, ser quien soy, y no ir por ahí adaptando papeles que ni me corresponden ni me sientan bien.

¿Qué es la elegancia y dónde se esconde?

La elegancia es la falta de envaramiento y de falsa sofisticación.

Carmen Posadas era una niña tímida que se hizo escritora para esconderse en su cuarto. Después de estos años que lleva viviendo del cuento, ¿en qué se ha transformado?

La timidez es una enfermedad crónica que no se cura. Simplemente se aprenden unos trucos para que se note menos… ¿En qué me he convertido? He hecho muchas más cosas de las que jamás me aventuré a soñar. Además, nunca me atreví a ponerme grandes metas. Pero volando bajito también se llega lejos. Eso es lo que he intentado.

Ahora que se acercan las ferias del libro, ¿cómo supera una mujer tímida una jornada de firmas?

Me cuestan muchísimo… Además, en las casetas de firmas, es curioso, pero a veces la gente te ve como a una persona virtual. A muy poca distancia dicen cosas como: "¡Uy, pues es más gorda!" "¡Ah, pues es mucho más flaca!" "¡Está muy vieja!"… Pues hay que prepararse para eso…

Y dígame una cosa, ¿no le entran ganas de esconderse en los momentos en los que no pasa nadie?

Por suerte, ahora no tengo muchos momentos de esos, pero al principio de mi carrera los sufría mucho. Me sentía como el que está detrás de esos puestos en el mercado a los que no se acerca nadie, y se pone a recolocar las manzanas…

¿Y no le entran ganas de sacar la pluma y buscar alguna yugular cuando ve que todas las colas están en el stand de Belén Esteban?

En estos tiempos, los que más firman no son escritores. Entre la Belén Esteban de turno, y los presentadores de televisión, que se han convertido todos en escritores por alguna extraña razón… Y luego están los autores de libros de autoayuda, y los masterchefs de ocasión… Ahora los escritores somos los últimos monos en las ferias del libro.

Posadas, a contraluz y a rayas. Le deslumbran y le marcan ideas y personas sin dogmas. Posadas, a contraluz y a rayas. Le deslumbran y le marcan ideas y personas sin dogmas. Álvaro García Fuentes (@alvarogafu)

Sea generosa e ingeniosa, y dígame: A quién le regalamos, con indirecta, sus siguientes obras:

            Pequeñas Infamias

            A ver a quién le encaja más, porque todos tienen grandes infamias…

A Pedro Sánchez.

            Nada es lo que parece

            En sentido positivo se lo daría a este país, porque todo el mundo piensa que está lleno de corruptos. Yo, que soy uruguaya y lo veo todo un poco desde fuera, porque soy sudaca, tengo que decir que España es mucho mejor de lo que creen los españoles.

            Juego de Niños

            A Podemos.

            Cinco moscas azules

            A los cinco políticos estos que nos van a dar la lata hasta el 26 de junio.

            Hoy caviar, mañana sardinas

            Al PP, espero.

            Deseos de mujer

            A Rita Maestre.

            La cinta roja

            A Alberto Garzón.

            Invitación a un asesinato

            Al clan joven del PP.

            El testigo invisible

            A Mariano Rajoy.

            El síndrome de Rebeca

            El fantasma de un amor anterior podría ir bien para Puigdemont.

¿Posadas es de las que montaría un 15-M para devolverle la tilde a “solo”?

La verdad es que es un rollo. Me las bandeaba mejor cuando tenía tilde. No sé si montaría un 15-M, pero una pancarta sí que sacaría.

¿Cómo es la Dickens que quiere llevar dentro?

Me contentaría con tener dos de las muchas virtudes de Dickens: su enorme inventiva y su sentido del humor.

He leído que usted es más de malas que de buenas; más de madrastras que de Blancanieves. ¿Los buenos son tontos?

No. Los buenos son mucho más inteligentes que los malos. Me gustan los malos en la literatura, porque son personajes que encarnan todas nuestras contradicciones. Los grandes personajes de la literatura son todos seres horrendos: Otelo es un maltratador y un asesino, Macbeth es un traidor y un asesino también, el protagonista de Lolita es un pederasta, Scarlett O'Hara es una niña caprichosa y estúpida, Madame Bovary es otra necia… ¿Por qué los grandes personajes de nuestros libros son así de horribles? Porque, de alguna manera, nos confrontan con nuestras miserias. Ahora estamos en una época Walt Disney, y se escriben cosas con personajes maravillosos, buenísimos… Y yo no me los creo…

¿Las editoriales son buenas?

Las editoriales no son ni buenas, ni malas. Hacen su negocio. Hay que saber con qué cartas jugamos.

¿Los escritores oportunistas son tontos?

No, pero no creo que tengan mucho talento.

¿Con qué escritores contemporáneos montaría una timba de gintonics?

Con Martin Amis, al que le gustan mucho. Ya nos hemos tomado alguno juntos. Y con Arturo Pérez Reverte, que me cae muy bien, y Juan Marsé.

¿Con qué nombre aglutinaría a las referencias literarias de su generación?

Los que me corresponden por edad son Javier Marías, Luis Landero, Julio Llamazares, Almudena Grandes, que es un poco más joven… Somos los niños mimados que fuimos jóvenes en los años 60 y que, de alguna manera, no queremos envejecer.

Sus novelas tienen una obsesión por meterse en el alma de los personajes. Y sabrá usted que el alma está mal vista en las sociedades progresistas…

¿Ah, sí? ¡No sabía!

Bueno, muchos defienden que esas cosas no existen…

¡Ah! ¡Tiene razón! Puedo estar muy anticuada, pero pienso que hay que seguir metiéndose en el alma de los personajes, porque, si no, no vale la pena escribir nada.

¿Inventarse el interior de mucha gente sirve para reconciliarse con los seres humanos?

Sirve para entenderlos mejor.

Usted, que ha aprendido a escrutar a la gente por dentro, dígame ejemplos conocidos de:

Una persona inteligente

Los inteligentes para mí son siempre buenos, como Vicente Ferrer.

Una persona prudente

Me salen muchos nombres de la vida normal, pero en de la escena pública no se me ocurre ningún ejemplo…

Una persona valiente

Arturo Pérez Reverte siempre dice lo que piensa. Y Esperanza Aguirre sería otro modelo de persona valiente.

Una persona luchadora

Cristina Cifuentes.

Una persona audaz

Así, de entrada, se me ocurren muchos temerarios…

Una persona feliz

Quien se crea una persona feliz es tonto. Seguro.

Una persona generosa

El Papa Francisco.

¿Su modelo de mujer?

La que encarna los valores que más me interesan es Santa Teresa de Jesús. Por temas religiosos también, pero era una gran escritora, una mujer audaz, emprendedora y con mucho sentido del humor.

¿Y de hombre?

Como me gustan los malos, César Borgia.

Después de años escribiendo en plan psicóloga, ¿detecta más fácilmente las máscaras de las personas de la jet que se le acercan?

No puedo soportar las imposturas y ese tipo de gente que siempre te quiere vender la moto mientras juega con tu inteligencia. Me sobran dos palabras para detectar a esos y a esas.

El otro día escuché por la calle: “¿Cómo se llama el novio nuevo de la Preysler?”… ¿Estamos chandalizando a Vargas Llosa en España?

Me daría mucha pena que se chandalizara, porque es un gran escritor.

Póngase ahora en el lado de sus raíces uruguayas: ¿La cultura española es aristocrática, burguesa, titiritera o choni?

La cultura española la clavó Cervantes. Tiene dos vertientes: una hortera, choni, muy a ras de tierra, como es Sancho Panza, pero después cuenta también con una más aristocrática, que es la que encarna el Quijote.

¿Usa ebook?

Me han regalado dos, pero nunca he sido capaz de leer más de 20 páginas…

¿Se imagina una casa futurista sin libros?

Mía, no. A mí me comen los libros. Pero ya hay casas a las que voy en las que no encuentro ninguno.

¿Se imagina un mundo sin papel impreso?

Difícilmente, pero supongo que llegará ese momento.

¿Se imagina un país donde la literatura sea al por mayor y se compre en el supermercado?

Estamos en ello…

¿Cuántas mentiras hay detrás de literatura simplemente estética?

La literatura es toda una gran mentira. Eso para empezar. Decía Vargas Llosas que la literatura es la verdad de las mentiras, y creo que tiene razón. El escritor se inventa una mentira para poder contar las verdades que no puede exponer de otro modo.

Las manos de una escritora de cuentos infantiles son menos cínicas al escribir novela para lectores más mayores. Las manos de una escritora de cuentos infantiles son menos cínicas al escribir novela para lectores más mayores. Álvaro García Fuentes (@alvarogafu)

Planteamiento. Nudo. Desenlace. ¿En qué parte de la novela están…

…Mariano Rajoy?

Desenlace, ¿no?

…Pablo Iglesias?

¡Nudo!

…Pedro Sánchez?

En un eterno planteamiento…

…Albert Rivera?

Espero que sea un nudo de esos que unen muchas voluntades.

…Esperanza Aguirre?

Es muy amiga mía, y me cae muy bien.

He leído que se conocen desde el colegio. ¿De la misma clase?

Ella es un poquito mayor.

Carmen Posadas está en el medio del campo. Ni banda izquierda ni banda derecha. Al menos, así, a ojo. Cuénteme cómo ve el partido de España desde esa posición.

Con el mismo agotamiento que el resto de los que estamos en la grada. Deseando que se acabe este partido insoportable.

Hablando de fútbol, su trayectoria es más de Simeone, de partido a partido. Su último libro, por ejemplo, es de 2013. ¿Cómo se evita sucumbir a la cultura del pelotazo cuando parece que el viento viene de cara?

Yo es que sufro de vértigo…

¿Y qué obra cocina en la sombra?, porque usted misma me ha dicho que escribe todas las mañanas…

Estoy terminando una novela que me está saliendo gordísima, pero no puedo hablar, porque me da mal fario. Nací un viernes 13, y la única superstición que tengo es hablar antes de tiempo sobre libros que no existen.

¿Biografía histórica?

Sí, será una novela con trasfondo histórico.

He oído que tiró a la basura una novela sobre una discípula de Freud. ¿Qué hacía una señora como usted tonteando con el psicoanálisis?

Bueno… Yo tengo unos cuantos años de psicoanálisis, y a lo mejor por eso se me fue al garete la novela, porque el personaje se me ha caído por completo.

¿Le interesa a una escritora este periodismo?

Me interesa el periodismo que tiene como eje la verdad.

¿Y cómo ve el panorama de los medios españoles?

Me parece que hay una oferta muy global, pero no me gustan los periodistas de pensamiento único, esos que ya sabes los que van a opinar sobre cada tema antes de que abran la boca.

¿Los propagandistas?

Bueno, la mayoría son así. Al periodista de izquierdas le tienen que caer mal los toros, y debe estar a favor del aborto. El de derechas, al revés. No hay posibilidad de elegir entre los tópicos, porque todo es muy uniforme.

¿Cuáles serían las claves de su programa electoral?

Nunca en mi vida haría un programa electoral porque soy un desastre y no me interesa la política. En cualquier caso, mi claim sería “Volvamos al sentido común”, que me parece que se ha perdido por completo.

Usted no fue a la Universidad. Ni falta que le hacía. ¿Le parece que el nivel de humanistas por metro cuadrado en España es el apropiado en una sociedad masivamente universitaria?

No. El nivel es deplorable. ¡No hay humanistas! ¿Dónde están?

¿La literatura española deja hueco al talento joven?

Surgen nuevos escritores, como los de la Generación Nocilla, o la del crack, en Latinoamérica, pero al cabo de unos años da la impresión de que no aportaban nada. No sé bien quién encarna ahora esa necesaria regeneración.

Entre otras cosas, usted se dedica a dar posada formativa a nuevas promociones de escritores.

Tengo un taller de literatura con mi hermano, que es de las cosas de las que me siento más orgullosa. Hemos tenido más de 4.000 alumnos, muchos de ellos ya con libro publicado. Al ser un taller virtual, tenemos alumnos en 32 países. Me encanta ver lo que han ido consiguiendo todos ellos, porque, de alguna manera, siento que hemos plantado una semilla que está germinando.

Supongo que, cuando uno enseña, aprende cosas que quizás antes no había racionalizado.

¡Muchísimo! Se aprende de los alumnos. Y, además, surgen también muchas ideas para novelas. Estoy muy agradecida.

Usted empezó escribiendo para niños y ya tiene 20 cuentos infantiles. ¿Por qué arrancó su carrera con ese tipo de literatura?

Pensaba que era más fácil, pero no… Como no había ido a la Universidad, no me atrevía a meterme directamente en una novela. Me fue bien. Es interesante empezar a escribir así, y lo recomiendo mucho, porque en ese ámbito es más fácil encontrar un editor.

¿Le leen sus nietos?

No sólo me leen, sino que, además, ellos mismos se inventan otros cuentos. Mi nieto mayor se ha inventado uno genial que se llama El cangrejito Pérez: una versión de un ratoncito Pérez que vive debajo del mar. Una monada de cuento.

¿Le tienta escribir sobre la etapa que vivió en primera persona sobre el final del Felipismo?

Es una época que me resulta especialmente dolorosa, y escribir con las heridas abiertas no es bueno. Mi marido se murió de aquellos disgustos. Quizá más adelante.

Dice usted: “No hay mejor venganza que decir la verdad”. ¿Cuál es su venganza?

Mis venganzas son todas literarias. Si alguien me cae mal lo meto en mi libro y lo mato. Ya he matado a unos cuantos.

¿Con nombre propio?

No, pero son todos muy reconocibles.


REBOBINANDO

Una casa llena de libros puede significar tres cosas: horror al vacío, postureo intelectual, o que bajo ese techo habita una persona que lee en serio. En cualquier caso, estanterías, esquinas de sofás, mesas y lo que el ojo no ve con libros nos cuenta que Carmen Posadas escribe, pero primero lee. Porque el orden de estas acciones si puede alterar el producto.

Mente abierta. Variedad. La diversidad enriquece la creación, también literaria. Escucharle y ver los cantos de los libros que le rodean demuestran que este rebujito coherente de sabidurías ajenas da alas.

“Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas”. Máxima machadiana para el pórtico de la casa de Posadas. Ser escritor no es ser churrero, ni siquiera cuando la cosa funciona. Evitar la tiranía del marketing es, en literatura, llevar las riendas. Evidentemente, lo que no se vende, se devalúa. Pero hay muchos más motores en el avión de una novela.

Escribir sin sangrar, sin consentir que sean las heridas las que griten. En el caso de la novela histórica es básico. En general, es una recomendación sana para los que no transigen en escribir –o leer- con el estómago.

Aprender de los demás, también de los más jóvenes, es una receta universal de los que buscan la sabiduría. Cuando los egos ensordecen, se entierra mucho talento. Carmen Posadas tiene 4.000 alumnos y pega la oreja.

Huir de los flashes. Discreción y confianza van de la mano. Que la televisión y la prensa del corazón no chandalicen tu estilo propio.

El arte, en su sitio. La vida de Carmen Posadas es más que escribir.

Ser escritora no significa ser una gran comunicadora. Aunque la autenticad comunique muchas cosas, medir las virtudes personales y estar en el sitio adecuado es importante en la obra de Posadas. Carmen no tiene ni madera ni afán de lideresa. El conocimiento propio es un editor vital.

La literatura y el cinismo no siempre van de la mano, aunque lo pueda parecer al escuchar a muchos escritores. Posadas tiene mucha vida a los 63. Una cosa es pensar que ser feliz es ser tontos, y otra sentenciar que es imposible. La sutileza humanista acaba destronando siempre a las plumas con bilis. Las abuelas en vaqueros nunca son cínicas…

Carmen Posadas, con la edición en ruso de uno de sus libros. Moscú es parte de la biografía de una escritora cosmopolita. Carmen Posadas, con la edición en ruso de uno de sus libros. Moscú es parte de la biografía de una escritora cosmopolita. Álvaro García Fuentes (@alvarogafu)




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