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Cada vez más etarras, narcotraficantes y violadores estudian carreras universitarias en las cárceles: las más demandadas son derecho, psicología y educación social

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Aumenta el número presos de las cárceles españolas que deciden iniciar sus estudios universitarios. Llama especialmente la atención el incremento de etarras, narcotraficantes y violadores que se matriculan en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) o en la Oberta de Cataluña, los únicos centros con los que tiene firmado un convenio la secretaría general de Instituciones Penitenciarias.

Hasta el año 2003, el régimen penitenciario vigente permitía a presos con penas de cientos o miles de años conmutar sus condenas acogiéndose a su derecho a estudiar una carrera universitaria. Pero ese año, varios profesores de la Universidad del País Vasco (UPV) denunciaron las inusuales calificaciones de algunos presos de ETA que cursaban estudios en ese centro.

En la UPV, etarras como Idoia López Riaño y Fernando García Jodrá estudiaban Periodismo. Francisco Mújica Garmendia, ‘Pakito’cursaba Antropología; Iñaki Arakama Mendia, ‘Makario’e Igor Solana, Derecho; y Eugenio Etxebeste, ‘Antxon’ estudiaba Biológicas.

Es entonces cuando el Gobierno de José María Aznar modificó el artículo 56 de la Ley General Penitenciaria y fijó que todos los presos de cárceles españolas que quieran cursar estudios universitarios lo deban de hacer a través de la UNED o la Universidad Oberta de Cataluña.

La modificación legal del Ejecutivo de Aznar motivó que numerosos presos decidieran no prolongar sus estudios universitarios. Entre los reclusos de ETA, apenas una docena de etarras en prisión continuaron con sus carreras en la UNED.

No obstante, en los últimos cursos académicos, se ha producido un repunte del número de presos que inician estudios universitarios a distancia. Según ha podido saber El Confidencial Digital de fuentes penitenciarias, el porcentaje aproximado de reclusos matriculados en licenciaturas o diplomaturas se encuentra en torno al 10%.

Los internos que se interesan por cursar este tipo de estudios son, en su mayoría, FIES (Fichero Interno de Especial Seguimiento). Es decir, reclusos con especial seguimiento, como etarras, terroristas islamistas, narcotraficantes, jefes de mafias, multiasesinos y violadores. Suelen ser presos con condenas largas.

Los estudios más demandados, explican las fuentes consultadas, son Derecho y Psicología. En los últimos meses, precisan, ha habido un repunte de los estudiantes de Educación Social. Se trata, precisan, de carreras de letras, “de empollar”, y muy relacionadas con la situación personal de los reclusos.

La forma de acceder a estas carreras es a través del actual Bachillerato (antiguo C.O.U) o bien a través del curso de acceso para mayores de 25 años. Este último es muy demandado por internos comunes con penas cortas.

Los funcionarios de prisiones consultados explican que hay evidentes limitaciones de movilidad, como la falta de tutorías. No obstante, existen centros penitenciarios especializados en estudios universitarios que sí disponen de tutorías con el profesor. Uno de ellos es el de Soto del Real, en Madrid.

Los exámenes son realizados por personal de la UNED o de la Oberta que se desplazan hasta las prisiones para realizar la prueba académica. La eficacia de sus estudios, se estima, es de un “nivel medio”.

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