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Es simpatizante de la CUP

Un paciente de un hospital de Figueres lleva dos días en huelga de hambre para reclamar wifi gratis

Alega que no es aceptable que en pleno siglo XXI un centro sanitario no ofrezca internet gratis a los enfermos

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Se llama Carles Colomer, tiene 52 años, está ingresado en el hospital comarcal de Figueres y lleva ya dos días en huelga de hambre. Se ha negado a comer nada solido hasta que la dirección del centro acceda a su petición: que instalen wifi gratuito para pacientes y visitantes.


Hospital de Figueres. Hospital de Figueres.

No quiero ser un héroe como Bobby Sands” explica Colomer a El Confidencial Digital por teléfono desde su habitación en el tercer piso del hospital de Figueres. Hace referencia al histórico líder del IRA irlandeses, fallecido en prisión tras 66 días en huelga de hambre.

Sin embargo, Carles Colomer lo tiene muy claro: hasta que la dirección del hospital no ponga a disposición de los pacientes –“y visitantes”- una conexión gratuita a internet vía wifi no piensa comer nada. “Sólo voy a beber en las tres semanas que me quedan aquí, no voy a morir, como mucho adelgazaré”. No tiene pensado ceder ni un milímetro.

El pasado viernes llegó al hospital desde otro centro sanitario en Girona –“donde sí tenía wifi”-. Por delante le esperan tres semanas de recuperación. La sorpresa se la llevó cuando buscó con su portátil las redes disponibles para conectarse a internet. Tan sólo había dos, ambas con contraseña. Y ambas privadas y sin acceso para los pacientes.

“Pregunté por la conexión wifi, y me dijeron ‘lo estamos mirando, hay mucha gente que lo pide’. Estamos en 2015, no hace falta mirar nada, no es aceptable que un hospital no ofrezca wifi. Yo no tengo datos (conexión de pago para navegar directamente desde el móvil) porque soy pobre, a los que tienen datos les da igual” se queja amargamente.

El aburrimiento es lo peor que tiene estar ingresado en un hospital, confiesa. El día de televisión cuesta cerca de cinco euros, algo que no se puede permitir de su bolsillo a no ser que su compañero de habitación lo sufrague. Y cuando no hay televisión, mata el tiempo hablando con las enfermeras, “que si te pincho en el lado izquierdo, que si te pincho en el lado derecho”.

Lo que realmente echa de menos es “el Whatsapp” y las redes sociales –sobre todo Facebook-, una de sus herramientas de trabajo –se declara activista social y militante de la CUP- y también una vía de escape para el aburrimiento. Y también la prensa, sobre todo la internacional. Sin ella, explica, “me siento aislado y desinformado”. Colomer considera que en pleno siglo XXI el acceso a internet es un derecho.

A veces le traiciona el subconsciente y se refiere al hospital -a cargo de una fundación privada- como ‘el hotel’. Según dice, porque le confunde hablar del coste extra que cobran por algunos servicios como el agua mineral o la televisión. “Las llamadas de fijo a fijo son gratuitas, y aquí las quieren cobrar. Suena un poco pesetero, y mire que lo dice un catalán” explica Colomer. “Y como el wifi no lo podrían cobrar, pues han pasado” recalca.

De momento, dice, nadie del hospital se ha puesto en contacto con él para solucionar el problema. Él mismo se ha dirigido hasta la puerta del gerente del hospital, pero “allí sólo hay un detector de huellas dactilares. No quieren hablar conmigo” asegura.

Su familia, hasta el momento, no sabe nada de su huelga de hambre. “No quiero hacerles sufrir” explica. Los que si conocen sus intenciones son el resto de los pacientes, que según dice le han mostrado su apoyo. Quiere iniciar una recogida de firmas entre ellos para tratar de convencer a la dirección del hospital. “Es verdad, hace mucha falta (el wifi)” le dicen sus compañeros de planta.

Carles Colomer se despide de la llamada de un redactor de este periódico deseando que su huelga sirva para algo. ¿Y esto cuando va a salir?” pregunta. “Sobre todo para avisar a mis amistades. Yo no lo podré leer. No tengo internet”.


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