Jueves 08/12/2016. Actualizado 18:06h

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Apretarse el cinturón

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La economía es uno de los campos del saber en el que se realizan más previsiones, expuestas con gran seguridad a errores. En pocas actividades hay menos certeza, como dijo Samuelson hace, aproximadamente, una década.

La subida brusca del euribor, que no profetizaron los economistas prestigiosos, les traza, a los que deben amortizar una hipoteca, un panorama inquietante para afrontar el importe de las letras del crédito y los gastos mínimos de subsistencia mensuales.

En la actualidad es al Banco Central Europeo (BCE) a quien corresponde establecer las tasas de interés, y estas tasas son sólo uno de los factores que influyen en los gastos de particulares y empresas, que no es poca cosa.

Numerosos comunicadores, después de dedicarse durante varias décadas a la información económica, han llegado a la conclusión de que los economistas saben mucho menos de lo que piensan. ¿Por qué? Aseguran que, "la economía" no es más que el resultado colectivo de millones de gastos diarios, ahorros y decisiones de inversión, que constantemente varían bajo la influencia de nuevas ideas, instituciones y condiciones sociales. El proceso no está nunca inmóvil -y nunca lo estará-, por lo cual los intentos de los economistas de captar cómo opera son inevitablemente incompletos y van con retraso.

Cuando la economía entra en crisis, y comienza a destruirse empleo, la repercusión negativa se hace notar en todos los sectores. Y no puede extrañarnos que, en Granada, se incrementen, ante los juzgados, las demandas de Bancos y Cajas de Ahorros por morosidad en las hipotecas. Según información del Diario Ideal del 3 de mayo: "Los jueces reciben ya una demanda diaria por el impago de hipotecas".

Parece que lo de "apretarse el cinturón" empieza a ser algo más que metafórico ya que gastamos menos hasta en alimentación.