Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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La voz del lector

En España es fácil saber lo que usted vota

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Nuestra Constitución establece que el voto será libre, directo y secreto pero yo voy a demostrar que de secreto no tiene nada y que además se sabe y no se quiere hacer nada para evitarlo. Corría el año vaya usted a saber, pues no me acuerdo, cuando se convocaron elecciones para los ayuntamientos y Comunidades Autónomas. Este que esto narra fue nombrado presidente de una mesa electoral. Unos días antes de las elecciones, como todos, recibí en mi domicilio familiar varios sobres con papeletas y sobres para votar de los distintos partidos, en el caso de Murcia de los únicos tres significativos, a saber, el PP, el PSOE e Izquierda Unida. Por pura casualidad, vine en abrir los tres, quedando esparcidos encima de la mesa de la cocina los papeles recibidos de los 3 partidos, carta pidiendo mi voto, sobres para las papeletas y las papeletas ya dentro de los sobres. Viendo 6 sobres para las papeletas allí todos juntos, percibí un detalle que llamó mucho mi atención y era el hecho de que todos los sobres eran diferentes, que había diferencias fácilmente reconocibles entre ellos, no tenían la misma forma, había manchas blancas llamativas distintas en cada uno de ellos, en fin, que era fácil reconocer de que partido era cada sobre, eso me hizo pensar que sería fácil adivinar el contenido de los votos, pues ya sabia yo que dada la suspicacia del elector, este estaba convencido de que si iba a votar con los sobres recibidos en casa, estaba seguro de que nadie podría saber lo que votaba, mientras que si preparaba su voto en la cabina electoral del lugar de las votaciones, existía la posibilidad de que de algún modo alguien pudiese ver lo que votaba. Llegado que fue el día de las votaciones, me presenté a ejercer mis funciones en el colegio que me habían asignado. En los momentos previos a la apertura, anuncié a los componentes de la mesa y a los interventores que a la hora de hacer el escrutinio haría un experimento, intentando adivinar el contenido de los sobres de voto antes de abrirlos. Lógicamente me miraron todos como pensando que o bien estaba pirado o me había pasado con el carajillo mañanero. Yo, la noche anterior en mi casa, había memorizado las características de cada sobre de modo que en media hora o menos fui capaz de saber a que partido correspondía cada sobre. Cuando comenzó el escrutinio, abrí la urna, y me entretuve en separar los sobres y hacer dentro de la urna 4 montones, uno para los sobres que habían traído de casa y tenían el diseño característico del PSOE, lo mismo para los del PP y los de IU, el cuarto montón lo hice con los sobres de quienes habían preparado su voto en la cabina electoral con los sobres y papeletas allí disponibles. Lógicamente no intenté adivinar el contenido de estos últimos sobres. El resultado de los restantes fue esclarecedor. De 855 sobres traídos por los votantes de sus casas y que fui anunciando su contenido antes de abrirlos, acerté el voto de 853, es decir tuve un porcentaje de aciertos del 99,76%. Lógicamente, para no cometer ninguna ilegalidad, hice el experimento del siguiente modo, anuncié que mientras no dijese otra cosa, todos los sobres que abriese serian de tal partido, así que el contenido del voto que cantaba no era el que yo adivinaba sino el real del sobre. Este experimento demuestra a las claras que en España el voto no es secreto y no creo que deba insistir en el riesgo que supone, aunque solo diré una cosa, los interventores tienen listados de votantes con sus nombres, direcciones, DNI y fecha de nacimiento, piensen que por ejemplo en el País vasco, los interventores de Herri Batasuna o sus sucesores, anotan una marca en cada votante según el voto que llevan y que es fácil de saber por el sobre, pues las diferencias son tan claras que a un metro o dos de distancia se pueden apreciar. Para echarse a temblar. Este fenómeno ocurre por el hecho de que cada partido encarga sus sobres de votaciones y papeletas a empresas diferentes y como las normas no son muy detalladas, eso hace que la tintada, la forma de doblar el papel para componer el sobre, etc, sean diferentes en cada empresa que los hace. Si el gobierno obligase a que solo se usasen sobres fabricados o encargados por el a un solo fabricante, no habría forma de saber el contenido del voto, pero a pesar de que conocen este hecho no hacen nada, y así nos va como en todo. Este hecho se sigue produciendo hoy en día, de modo que en las próximas elecciones cualquiera de ustedes puede hacer la prueba de comparar los sobres que reciban en sus casas de cada partido y verán las diferencias. De donde se deduce que nada mas seguro que preparar su voto directamente en la cabina electoral. He intentado en muchas ocasiones, concienciar a los medios de comunicación de este hecho, pero cosa curiosa, todos piensan que estoy loco, con lo fácil que resultaría que ellos mismos lo comprobasen. Que le vamos a hacer, así son nuestros periodistas, huelen solo las noticias que han publicado otros medios. Fino olfato el suyo.