Martes 06/12/2016. Actualizado 01:07h

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La LOE impone un único uniforme

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Si la LOE, tal y como aparece en el proyecto de Ley Orgánica de Educación, se aprueba en el Parlamento, saldrá perdiendo la educación, los docentes y los alumnos, la sociedad y la iniciativa social, pues el Gobierno impone una visión estatalista y totalitaria de la educación, que deja poco margen de actuación para que la iniciativa social pueda ejercer los derechos educativos que reconoce nuestra Constitución. Como se veía venir, además, la LOE, una fotocopia ampliada de la LOGSE, provocará más división en la sociedad española, ya que no aporta nada coherente para solucionar las altas cifras de fracaso escolar de nuestro sistema educativo. Como ha reconocido hasta el propio Consejo de Estado, no se apuesta por la calidad de la educación. Como hemos repetido en la Federación de Enseñanza de USO, la LOE ha sido prefabricada para satisfacer a los socios políticos de un Gobierno que no se resigna a aceptar que su modelo educativo, la LOGSE y la escuela comprensiva (abandonado por todos los países que lo pusieron en marcha), dejaron el prestigio de la educación española por los suelos. Por todo esto, la USO es una de las organizaciones educativas y sociales que convoca a la sociedad española a una Gran Manifestación, que se celebrará en Madrid el próximo 12 de noviembre. La LOE, es una obviedad, se ha elaborado sin contar con el necesario consenso, por mucho que el Gobierno diga que ha buscado desesperadamente el consenso (no nos lo creemos). Los argumentos políticos que ha manejado el Gobierno para la viabilidad de esta ley no han satisfecho a casi nadie. De hecho, no se ha visto por ningún lado un debate fructífero sino la mera imposición de un modelo educativo (a esto se le llama pasión por la uniformidad). Además, en todo momento se ha apreciado un afán revanchista que poco tiene que ver con el cacareado talante. Parecía difícil de conseguirlo, pero la LOE ha provocado todavía más rechazo que el que se decía que había provocado la anterior LOCE. El anhelado Pacto por la Educación se ha vuelto a quedar en agua de borrajas, aunque es una de las reivindicaciones de esta manifestación. En los aspectos más polémicos de la Ley, el Gobierno ha impuesto una visión totalitaria de la educación, cercenando las posibilidades que pueden aportar los centros de iniciativa social, a los que se considera en todo momento subsidiarios de la escuela pública. La consideración de la educación como servicio público es otra muestra de la poca pasión que tienen por la libertad. Por eso, la LOE vuelve a marginar la libertad de enseñanza y, también, a los centros concertados, a los que se considera como un mal menor que conviene mantener y tolerar sólo porque, por ahora, estos centros y sus alumnos no los puede asumir la red pública. En vez de comprender y valorar la labor social y educativa que realizan estos centros en toda la geografía española, se pone su labor bajo sospecha, quizás porque no tienen argumentos para criticar su trabajo, muy valorado por la sociedad, como se puede comprobar todos los años por el progresivo aumento de solicitudes que van a parar a este tipo de centros. Rechazamos, pues, el contenido de una Ley innecesaria, que poco va a contribuir a mejorar el nivel de los alumnos españoles. No nos convencen las pocas referencias, metidas con calzador, a la necesidad del esfuerzo en la educación, quizás el valor prioritario que haya que impulsar desde la enseñanza. Algunas medidas, además, están pensadas para maquillar el fracaso escolar, no para combatirlo. Rechazamos la conveniencia de la asignatura de la Educación para la Ciudadanía, que puede convertirse en una herramienta para adoctrinar a los alumnos y que ha provocado indirectamente que se marginen otras asignaturas como Música, Plástica y Tecnología. La eliminación de la Prueba General de Bachillerato lo convierte en un Bachillerato “light”, lo que seguirá afectando al nivel y a la calidad de la Universidad. La asignatura de Religión continua perdiendo peso e importancia en la educación, con lo que se pone en peligro el futuro laboral de miles de docentes. Además, han conseguido que todas las organizaciones sindicales rechacen los cambios en los contratos de los profesores de religión, una incorporación de última hora al Proyecto de la LOE que no fue ni siquiera consultada con el Consejo de Estado ni negociada con los representantes de estos trabajadores. Todo lo relacionado con la admisión de alumnos en los centros sostenidos con fondos públicos repite estrategias que han sido ya rechazadas por los tribunales en algunas Comunidades Autónomas. Mal pintan las cosas para la educación española si el Gobierno no rectifica y reconduce la educación hacia el sentido común, que es lo que está reclamando la sociedad española y miles y miles de docentes que comprueban cómo los políticos se dedican a hacer encajes de bolillos y fomentar el intervencionismo (en contra de la libertad de los ciudadanos), mientras la calidad de la educación desciende progresivamente y el fracaso escolar campea a sus anchas en al aulas de los centros españoles. Por todo ello, la USO anima a manifestarse. José Luis Fernández Santillana Secretario General Federación de Enseñanza de USO.