La voz del lector

¿Son pocos los muertos por la vacuna?

Pedro Sánchez recibe la vacuna contra el coronavirus.
photo_camera Pedro Sánchez recibe la vacuna contra el coronavirus.

Más de 80 millones de ciudadanos ya están vacunados. De esta cifra, se detectaron 55.455 casos adversos y murieron por la inoculación del medicamento 375 personas. Según la publicación del Informe de Farmacovigilancia

La corporación de profesionales médicos, y sanitarios en general, así como los Colegios Médicos en particular, es probable que no muestren satisfacción absoluta ante los datos que publica ahora el 12 Informe de Farmacovigilancia sobre las vacunas Covid-19. Datos que hace público El Mundo y que trata de un nuevo estudio oficial de seguimiento sobre las reacciones del organismo al nuevo medicamento, en distintos casos con resultados de muertes. 

Son diversas las causas que el paciente puede presentar como: alergias, enfermedades coronarias, cardíaco, aterosclerosis, diabetes, enfermedades del sistema respiratorio o sensibilidad orgánica frente a contraindicaciones al sistema inmunodrepresivo. Siempre que, además, no olvidemos que carece de prescripción facultativa tras examen al paciente in situ, responsabilidad crediticia y experiencias que avalen seguridad y efectos positivos determinantes, y no quede en el popular 'al menos minimizan los síntomas del virus'. Esto podría entenderse si la propia 'vacuna' no fuese en sí un peligro vital para algunos, de lo contrario es como sacrificar a unos pocos para salvar a otros muchos, y ese sorteo no es del todo justo, sobre todo para los fallecidos y sus familiares. 

Si el titular (enunciado) que se extrae de esta información oficial se centrara en lo más espeluznante de la noticia; las muertes como consecuencia de las vacunas, no hay lugar a dudas que hombres y mujeres con mentalización, vocación y capacidades académicas para salvar vidas (sanitarios) quedarían sorprendidos y alertados por esas 375 personas que han fallecido en nuestro país por causas directas provocadas por la inyección del medicamento. A todo esto sin autopsias en la mayoría de las ocasiones.

En el mismo informe se detallan los 80.109.445 inaculaciones que hasta la fecha 09.01.2022 se han logrado introducir a los ciudadanos, de los que 55.455 se detectaron con resultados adversos, y de ellos 11.048 fueron considerados graves. Insisto que se trata del resultado oficial de la institución de vigilancia del medicamento, no de doctores virólogos, epidemiológos o bacteriologos, ni siquiera covidólogos 'no tragacionistas'.

Los acontecimientos graves estima este estudio que son 'los que requieren hospitalización, dan lugar a una discapacidad significativa o persistente, así como una malformación genética poniendo en peligro la propia vida o resulta mortal definitivamente'.

Así pues, resulta de todo ello que, de esa cifra de 11.048 notificaciones de efectos adversos, 375 personas presentaron desenlace mortal. Es decir, murieron. Asimismo se concretan estos datos en el 13'7 de casos adversos por cada 100.000 dosis inoculadas.

Aparentemente, y digo bien, a priori y según el bombardeo mediático, todo parece indicar que se trata de índices nimios e insignificantes si es comparado con la cifra de muertos que 'presumiblemente' se han evitado gracias a las vacunas. Sin embargo, nunca podrá conocerse, ya que son acontecimientos imposibles de discernir y exclusivamente son conjeturas de tertulianos televisivos y muletillas para incentivar la vacunación. Y si no se consigue el efecto deseado se recurre a cargar la conciencia de la gente; 'insolidarios, culpables de la transmisión a familia, irrespetuosos o antisocial'. Disparando una vieja frase de ideología política del holocausto que agrupa a todos los que precisan compromiso, transparencia y verdad: ¡Negacionistas! Me parece faltos de responsabilidad, indiferentes y escaso protagonista de la circunstancias. 

Pero mientras fallezca una sola persona por los condimentos de las llamadas vacunas, produzca trastornos y alguien sea víctima del medicamento, siempre tendremos la obligación de exigir información, pedir responsabilidades y declararnos en rebeldía. De igual modo cuando se atropellan derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución. Ni puede ni debe ser obligado vacunarse con estos viales o todo lo contrario, ni soterrar las intenciones y, menos aún, sufrir persecución de Decretos políticos, similares a escraches por todos reprochables. Es impensable que al arquitecto se le caigan el 13'7 % de los edificios y se obligue a sus moradores a permanecer bajo sus escombros. O aprendemos, o aquí no se 'construye' más.

 

Primeras imágenes del rey emérito Juan Carlos I al llegar a España

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