Nuevo Skoda Karoq 1.0 TSI Ambition vista frontal
photo_cameraNuevo Skoda Karoq 1.0 TSI Ambition vista frontal

Motor

Con cambio manual de 6 velocidades y tracción delantera cuesta 24.210 euros

Skoda Karoq 1.0 TSI Ambition: una opción muy pragmática

El Skoda Karoq es el segundo todocamino de la firma checa, tras su hermano mayor, el Kodiaq

Con una longitud de 4,38 m, el Skoda Karoq se inscribe en el segmento de los todocamino compactos (C).

La versión Karoq 1.0 TSI Ambition es la de acceso en gasolina a la gama, y cuenta con un generoso equipamiento de serie.

Monta un motor tricilíndrico de 1 litro de cilindrada (115 CV) acoplado a un cambio manual de 6 marchas.

Se encuadra dentro del sector de los SUV C o  todocamino compactos (4,38 m de longitud), por lo que su competencia natural hay que buscarla en modelos como, el Nissan Qashqai, Kia Sportage, Seat Ateca, Renault Kadjar, Peugeot 3008 o Hyundai Tucson.

Aunque sobre gustos no hay nada escrito, el Skoda Karoq aporta un diseño muy elegante e intemporal, con capacidad para convencer a muchos usuarios sin necesidad de recurrir a rebuscados recursos estilísticos que pierden vigencia con el paso de los años.

Un diseño que recoge  a la perfección los patrones estilísticos de la firma, concebido para aguantar muy bien el paso del tiempo.

La versión de acceso en gasolina a la gama Karoq monta un motor de inyección directa turboalimentado de 3 cilindros en línea con 1 litro de cilindrada.

Desarrolla 115 CV de potencia, un par máximo de 200 Nm entre 2.000 y 3500 rpm y lleva acoplada una caja de cambios manual de 6 velocidades, aunque también puede recibir un cambio automático DSG de doble embrague con 7 relaciones. La tracción es a las ruedas delanteras.

A priori esta modesta cifra de potencia para mover un vehículo de estas características puede suscitar dudas en algunos usuarios, pero lo cierto es que los que vayan a hacer un uso normal del coche y utilicen de manera racional el cambio no se verán defraudados.

Es el típico producto concebido para el cliente que sabe muy bien lo que compra. Al no buscar aceleraciones fulgurantes ni brillantes recuperaciones no se sentirá contrariado, pues practica una conducción tranquila. Por otro lado, los 115 CV del motor no tienen que mover una pesada tara.

Con 1.340 kg de peso en vacío, esta versión del Karoq se muestra bastante ligera. Otro argumento de peso para aquéllos usuarios que hacen del pragmatismo una forma de vida es que resulta un producto muy acorde con los restrictivos límites de velocidad, tanto en ciudad como en carretera.

Generosa dotación de serie

Junto a estos contundentes argumentos a la hora de decantarse por una mecánica modesta, Skoda también sorprende en el apartado del equipamiento. El fabricante checo ha estimado  que los amantes de un motor tranquilo no tienen por qué renunciar a un abundante equipamiento de serie.

A este respecto, aunque el acabado Ambition sea el de acceso, contempla una rica dotación de serie en la que no faltan elementos como:

  1. luz diurna de led, antinieblas delanteros,
  2. llantas de aleación de 17 pulgadas,
  3. volante y pomo palanca de cambios en cuero,
  4. asientos conductor y pasajero ajustables en altura,
  5. freno de estacionamiento eléctrico,
  6. climatizador Climatronic,
  7. espejos de cortesía iluminados,
  8. retrovisores exteriores con ajuste eléctrico y calefactados,
  9. pantalla del sistema multimedia de 8 pulgadas,
  10. 4 altavoces adicionales en plazas traseras de un total de 8 altavoces,
  11. cámara de marcha atrás,
  12. asistente de luces con sensor de lluvia

Una dotación que en modelos de la competencia hay que buscarla en versiones superiores.

El Skoda Karoq 1.0 TSI Ambition con cambio manual de 6 velocidades y tracción delantera cuesta 24.210 euros, sin aplicar los descuentos vigentes ni promociones. Por añadidura Skoda no ha restringido, como hacen otras marcas, la posibilidad de que una motorización de acceso pueda recibir sofisticados opcionales.

Así, esta versión de acceso puede montar en opción, el sistema multimedia Columbus con pantalla táctil capacitiva de 9,2 pulgadas, el panel de instrumentos digital, los faros full led, los asientos deportivos, el sistema VarioFlex para los asientos traseros, etc.

Calidad de ejecución y de materiales saltan a la vista nada más acceder al interior del Karoq. Se nota bastante la mano del Grupo Volkswagen.

El salpicadero, de corte funcional a la par que elegante, rezuma solidez, está muy bien rematado.

Un cuadro de instrumentos convencional muestra las distintas informaciones de forma clara y sencilla, por lo que apenas necesita un mínimo periodo de adaptación.

En la misma línea, la pantalla del sistema multimedia (de generoso tamaño, 8 pulgadas) hace gala de un sencillo e intuitivo manejo debido a que los menús están muy bien organizados.

Todo resulta muy fácil de controlar, al contrario que en otros vehículos que requieren de un periodo de adaptación más o menos largo.

Porque existen algunos productos que parecen concebidos para que el conductor se adapte a ellos, mientras el Karoq se ajusta de inmediato como un guante, como si se hubiera conducido toda la vida.

Gracias a una ejemplar ergonomía, todos  los mandos y botones se distribuyen racionalmente, encontrándose donde el usuario los buscaría y al alcance de la mano.

Una modularidad propia de un monovolumen

La habitabilidad es muy buena. Puede acoger con bastante desahogo tres pasajeros en el asiento trasero, que va dividido en dos mitades, en proporción 60:40. 

El maletero es de los más capaces de su segmento, firma un volumen de 521 l ampliable hasta un total de 1.630 l.

Para los clientes que demanden más versatilidad, para aquéllos que busquen la modularidad propia de un monovolumen se ofrece en opción el sistema VarioFlex.

Dicho sistema contempla una banqueta trasera constituida por tres asientos individuales en proporción 40:20:40, es decir, el central es más estrecho, pero los tres cuentan con respaldo reclinable.

Estos tres asientos, además de ser extraíbles, permiten una gran flexibilidad de uso.

Así, los laterales pueden deslizarse longitudinalmente 15 cm y, en caso de extraerse el central, asimismo pueden moverse hacia el centro 8 cm para que sus ocupantes viajen disfrutando de una mayor anchura.

Evidentemente, la posibilidad de desplazamiento longitudinal de los asientos posteriores dibuja nuevas capacidades para el volumen del maletero, cuyo volumen fluctúa ahora entre un mínimo de 479 l y un máximo de 588 l.

Con los tres asientos desmontados, el volumen total de carga llega hasta los 1.810 l.

Además del generoso maletero, hay muchos huecos distribuidos por todo el habitáculo para almacenar toda clase de objetos, sin olvidarse de las características soluciones prácticas de Skoda para el uso diario.

Detalles que se agradecen en el día a día, como los ganchos desplazables en el maletero para colgar bolsas, la rasqueta de hielo en la trampilla de carga de combustible o el paraguas bajo el asiento del acompañante.

En ruta, el Skoda Karoq 1.0 TSI hace gala de un buen dinamismo, es un gran rutero y su conducción resulta muy agradable.

Sobresale la calidad de rodadura, responsable de un confort de marcha que invita a largos a la par que reposados viajes, muy en línea con la filosofía de su propulsor.

La pregunta que nos hacíamos al principio sobre si un motor de 115 CV resulta recomendable para mover un vehículo de estas características tiene respuesta afirmativa si se va a practicar una conducción más bien sosegada, además de colaborar la ligereza del propio vehículo: 1.340 kg.  

Este tricilíndrico proporciona un convincente empuje en cualquier régimen de giro. Un secreto que se encuentra en un par máximo de 200 Nm entre 2.000 y 3.500 rpm, sin olvidar que el 87 por ciento de esta cifra ya está disponible a tan solo 1.500 rpm.

Evidentemente este propulsor se muestra más sensible si el coche va cargado a tope, con 5 pasajeros y sus respectivos equipajes, o si hay que afrontar un trazado con fuertes pendientes.

En estos supuestos, que dicho sea de paso no suelen darse a diario,  hay que “tirar” más del cambio manual de 6 velocidades, hacer un uso racional del mismo para aprovechar a tope el potencial de la mecánica.

Algo que no desagradará a los que de verdad les guste conducir. En estos casos hay que calcular muy bien los adelantamientos.

Este motor de 3 cilindros en línea con 1 litro de cilindrada emite el típico sonido de los propulsores tricilíndricos, aunque hay que afinar mucho el oído por su silencioso funcionamiento, también exento de vibraciones. Autoriza una velocidad máxima de 187 km/h y emplea 10,6 s para pasar de 0 a 100 km/h.

Respecto a los consumos, el oficial combinado  es de 5,2 l/100 km. Circulando por autovía a unos 120 km/h se pueden obtener consumos entre 6 y 6,8 l/100 km. Unos buenos registros, que se incrementan de forma ostensible si se exprime la mecánica.

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