Política

Un carrito de bebé, un “sí se puede” y resignación en la noche electoral más solitaria de Podemos

Faltaron dirigentes como Juan Carlos Monedero, no hubo “cortejo” de taxistas, volvió el color morado... Pablo Iglesias llegó con su hija pequeña y se marchó con cara muy seria

Comparecencia de Pablo Iglesias tras las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019.
photo_cameraComparecencia de Pablo Iglesias tras las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019.

Menos votos, menos escaños, menos dirigentes y fundadores, menos sonrisas... la noche electoral en el lugar elegido por Unidas Podemos como ‘cuartel general’ en la noche electoral de este 10 de noviembre de 2019 tuvo menos elementos positivos para la candidatura liderada por Pablo Iglesias que la del pasado 28 de abril.

Unidas Podemos cayó de 42 a 35 escaños, lo que frente a las encuestas que les daban muchos menos diputados supuso un cierto alivio, o más bien una sensación de que la coalición de izquierdas había resistido en un escenario adverso: con el peso de parte de la culpa por el fracaso para formar Gobierno con el PSOE y con la incierta amenaza que supondría la entrada en el tablero de Íñigo Errejón y Más País.

Con todo, fue una noche de caras serias, en las que ni siquiera hubo ese intento de consolación de abril, cuando dirigentes de Podemos, del círculo más cercano a Pablo Iglesias, trataron de rebajar el fuerte retroceso en votos y escaños (de 71 a 42) con el argumento de que habían conseguido abortar que Vox entrara con fuerza suficiente como para alcanzar un gobierno con el PP y Ciudadanos.

En esta ocasión no hubo ni ese alivio. Y se notó en las actitudes, en los gestos y en detalles de los principales líderes de Unidas Podemos que se dejaron ver en el ‘cuartel general’ elegido para la noche electoral.

Una ausencia destacada: Monedero

Ya el 28-A se notaron deserciones, ausencias destacadas en la noche electoral de Podemos, que solía congregaron a un número notable de fundadores, dirigentes madrileños del partido, concejales, diputados autonómicos, eurodiputados...

Entonces faltaron ya Errejón y sus seguidores, que en Madrid habían dado el paso de presentarse por su cuenta a las elecciones autonómicas y municipales.

Este 10 de noviembre se notó menos trasiego de miembros destacados de Podemos. Faltó, por ejemplo, Juan Carlos Monedero: uno de los cinco fundadores del partido, y sin tener cargo orgánico, una de las personas que sigue influyendo más directamente en Pablo Iglesias.

En todas las elecciones anteriores, Monedero acudió a la noche electoral del partido e incluso habló con medios de comunicación, charló con distintos dirigentes... Pero este 10-N, Monedero optó por ir como tertuliano al programa especial de Telemadrid sobre las elecciones generales.

Podemos se instaló en la ‘sede’ de Errejón

Desde 2015 Podemos había consolidado una sede para sus noches electorales. Se trataba del Teatro Goya, junto al río Manzanares, en Madrid. Allí sus dirigentes exultaron con la irrupción en las Cortes, por primera vez, con 69 escaños el 20 de diciembre de 2015, y allí vieron con decepción que el ansiado ‘sorpasso’ de 2016 se quedaba en nada.

Este 10-N la formación morada -y sus aliados dentro de Unidas Podemos- cambió de ubicación. Se trasladó al llamado Espacio Harley, en la calle de Alcalá entre la plaza de Manuela Becerra y la plaza de toros de Las Ventas.

Se da la circunstancia de que el Espacio Harley fue el lugar desde el que Más Madrid, la candidatura de Íñigo Errejón y Manuela Carmena, siguió el escrutinio de los resultados de las elecciones autonómicas y municipales del pasado 26 de mayo.

La diferencia es que Unidas Podemos distribuyó los espacios de forma distinta: al contrario que Más País, ubicó en la parte baja del edificio el espacio reservado a sus dirigentes, y arriba situó la sala de prensa para los periodistas y los cámaras.

El bebé y el carrito

Empieza a ser habitual ver a Irene Montero y a Pablo Iglesias con alguno de sus hijos en actos públicos; la portavoz parlamentaria ya acudió al debate de mujeres con su hija Aitana, de pocos meses.

En torno a las nueve menos cuarto de la noche llegaron al Espacio Harley Iglesias y Montero. El líder de Podemos entró en el edificio con Aitana colgada de su pecho, y poco después un asistente o un escolta introdujo en la zona reservada a los dirigentes de Podemos el carrito de la niña.

Desde el partido morado explicaron que los otros dos hijos de Iglesias y Montero, los mellizos Leo y Manuel, se habían quedado a cargo de una de sus abuelas.

Sin embargo, la pequeña, Aitana, tiene sólo tres meses y según se ha publicado, por ahora se alimenta del pecho de su madre, por lo que Irene Montero la lleva con ella a actos públicos y del partido.

Eso sí, cuando Iglesias subió a la sala de prensa a comparecer, acompañado de una decena de dirigentes, también fue Irene Montero, en este caso sin Aitana.

Alrededor de las once, poco después de esa rueda de prensa para valorar los resultados, Pablo Iglesias abandonó el lugar junto a Irene Montero, quien llevaba a su hija en este caso.

El líder de Podemos mostró al salir un rostro muy serio. Se ayudó de un escolta para meter en el maletero el carrito de su hija, se sentó en el asiento del copiloto y se marchó sin contestar ya a las preguntas que le dirigieron algunos periodistas.

Sin taxistas y un solo “¡Sí se puede!”

Ya en las generales de abril Unidas Podemos renunció a celebrar sus resultados en la plaza del Museo Reina Sofía, lugar ya mítico para este partido. Pero al menos tuvo un remedo de celebración en las mismas puertas del Teatro Goya.

Hasta allí se acercaron varias decenas de taxistas, con sus taxis, para apoyar a Podemos y agradecerle el respaldo en su batalla contra las VTC. El gesto sacó del Teatro Goya a Pablo Iglesias, que emocionado improvisó a viva voz, sin megáfono, un discurso en la calle de agradecimiento a los taxistas.

Este 10 de noviembre, sin embargo, ni hubo ni ese pequeño baño de masas. Al nuevo escenario elegido para celebrar la noche electoral no se acercaron militantes ni simpatizantes de Podemos, que según portavoces del partido se habían reunido en La Morada, la sede social en el distrito de Arganzuela, en Madrid.

Hubo sólo un gesto, un caso aislado de apoyo ciudadano. Ocurrió antes de que se marchara Pablo Iglesias. Estaba saliendo Alberto Garzón, que contestó brevemente a preguntas de los periodistas. Al aparcamiento del Espacio Harley dan varias fachadas de bloques de viviendas. Desde la ventana de una de esas viviendas salió un grito, de voz femenina: “¡Si se puede!”.

Fue el único grito de ánimo que se escuchó en otra noche difícil para Podemos, cuyos dirigentes apenas se dejaron ver. Pablo Echenique, por ejemplo, se marchó en coche de forma que no tuvo ya que pasar frente a las cámaras y los reporteros.

Otros líderes de Podemos se fueron marchando en solitario sin responder a preguntas, muchos cabizbajos y con aire melancólico por el resultado del 10-N que aleja de nuevo la posibilidad de que Unidas Podemos entre en el Gobierno.

Más morado

Los líderes de Unidas Podemos que acudieron a seguir el recuento a este lugar fueron los del actual núcleo duro de Pablo Iglesias. Estaba Pablo Echenique, como ya se ha mencionado; la portavoz del Consejo Ciudadano, Noelia Vera, que como en elecciones anteriores compareció la primera para valorar la participación; Rafa Mayoral; Alberto Garzón y su mujer, su hermano Eduardo y otros dirigentes de IU como Enrique Santiago, Sira Rego y el ex concejal de Madrid Carlos Sánchez Mato; así como otro de los profesores de Ciencia Política que estuvieron detrás de la fundación de Podemos, Jorge Vestrynge, que también es uno de los habituales en las noches electorales del partido morado.

Por cierto, que cabe señalar que en la escenografia de esta noche electoral respecto a las anteriores generales ganó mucha presencia el morado. Para el 28 de abril, el escenario donde compareció Iglesias tenía el fondo de color claro, casi blanco, con el corazón del logo de Unidas Podemos.

Este 10 de noviembre, sin embargo, ese fondo era morado, el color tradicional identificativo de Podemos como partido. Eso sí, se indicaban también en letras más pequeñas el nombre los aliados de Podemos: Izquierda Unida, En Comú Podem, Galicia en Común...

Empanadillas... como las de Carmena

Los líderes de Unidas Podemos siguiendo el recuento desde la planta baja del Espacio Harley, que estaba dividida en varias salas con televisores. Se sirvió un cátering, tanto para los miembros de Podemos como para los periodistas, de comida fría: tortilla, minihamburguesas, embutido, minibocadillos, sánchwiches, hasta las empanadillas que se hicieron famosas por el pacto de Manuela Carmena e Íñigo Errejón.

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