Madrid, en alerta por abejas: el servicio de emergencias ha atendido más de 500 avisos
La primavera más lluviosa que se recuerda en años ha traído un fenómeno inesperado: récord de enjambres retirados por los bomberos
- ¿Por qué hay tantas abejas?
- Así actúan los bomberos
- “No cobramos por intervenir, aunque muchos lo creen”
- ¿Qué ocurre si ya han formado colmena?
- ¿Y qué pasa con las avispas?
- La avispa asiática
- Recomendación final: no tocar, solo llamar al 112
La primavera más lluviosa que se recuerda en años ha traído un fenómeno inesperado: un gran aumento de la población de abejas en la Comunidad de Madrid. Según los datos del Cuerpo de Bomberos de Emergencias de la Comunidad proporcionados a Confidencial Digital, este 2025 esperan retirar más de 600 enjambres, una cifra récord que duplica la media habitual que oscila entre 250 y 550 intervenciones.
"Esta es, con diferencia, la primavera con más enjambres que recuerdo en mi carrera", explica un veterano bombero especializado en la recogida de abejas. Solo en un día, asegura, llegaron a realizar 50 salidas relacionadas con enjambres, una cifra insólita.
¿Por qué hay tantas abejas?
La explicación está en la meteorología. Las abundantes lluvias y la floración masiva han desencadenado el proceso de enjambrazón, es decir, la multiplicación de colonias que buscan nuevos espacios donde establecerse. Los enjambres desnudos, aquellos que aún no han creado panales, son los que generan más alarmas ciudadanas y requieren la intervención inmediata de los bomberos.
“Cuando hay buen clima, con lluvias y mucha flor, hay más abejas. Y cuando hay más abejas, hay más enjambres en movimiento”, explican desde el servicio de emergencias. El problema aparece cuando esos enjambres se forman en lugares urbanos y transitados: viviendas particulares, persianas, patios interiores o incluso instalaciones hospitalarias, como ocurrió recientemente en el Hospital de Alcalá de Henares.
Así actúan los bomberos
La intervención se activa tras una llamada al 112. Desde allí, se deriva al parque de bomberos más cercano, que envía una dotación ligera equipada con herramientas específicas, trajes de apicultor, cajas caza-enjambres y carteles de aviso.
En función de la dificultad de acceso, se puede requerir una autoescala, escaleras manuales o incluso una bomba urbana pesada. La prioridad es siempre retirar a las abejas vivas, sin causarles daño, ya que la abeja (Apis mellifera) es actualmente una especie protegida y considerada ganado. “No se pueden matar abejas. Si alguien lo hace, puede ser sancionado”, alertan los bomberos. Por ello insisten: lo mejor es dejarlo en manos de los profesionales y realizar la llamada en cuanto se detecte la presencia de un enjambre.
“No cobramos por intervenir, aunque muchos lo creen”
Una de las preocupaciones del cuerpo es que algunos ciudadanos intentan eliminar los enjambres por su cuenta, pensando erróneamente que el servicio de bomberos es de pago. “No cobramos nada. Podríamos hacerlo, pero preferimos que no para que la llamada de emergencia sea más rápida”.
¿Qué ocurre si ya han formado colmena?
Una vez el enjambre se instala en una oquedad y genera panales, deja de considerarse una emergencia. En ese punto, se avisa a apicultores especializados, los que deben injertar los panales en cuadros para su traslado, un proceso laborioso que puede durar varios días. Mientras tanto, si no supone un riesgo para la población (por ejemplo, si está a más de dos metros y medio del suelo), puede mantenerse allí. El tiempo que los apicultores tarden en retirar dicho enjambre establecido dependerá del lugar en el que se encuentre y de la facilidad para acceder.
¿Y qué pasa con las avispas?
La avispa, a diferencia de la abeja, no es una especie protegida y puede ser eliminada. No forman colonias tan organizadas ni producen miel, por lo que no existen beneficios económicos ni ambientales. Aunque no es competencia directa de los bomberos, ya que de ello se encargan las empresas de desinsectación, si el nido está en un lugar con riesgo inmediato y no hay empresas disponibles, los bomberos sí intervienen.
Y, aunque la protagonista esta primavera ha sido la abeja, los expertos no pierden de vista una posible amenaza creciente: la avispa asiática (Vespa velutina). Este insecto invasor es mucho más agresivo que las avispas comunes y entró en Europa a través de Francia, en una partida de madera procedente de China. Desde allí ha ido colonizando de forma progresiva el continente, bajando por Burdeos y extendiéndose por la costa atlántica francesa hasta cruzar los Pirineos. Ya se ha asentado en comunidades del norte de España como el País Vasco, Galicia, Asturias o Cantabria, y se han detectado ejemplares incluso en el norte de Burgos.
La avispa asiática
Sin embargo, la Comunidad de Madrid todavía no ha registrado presencia de esta especie, según confirma el servicio de emergencias. La razón es meramente climatológica: la avispa asiática se asienta en climas más suaves, donde la presencia de insectos —su principal fuente de alimento— es mayor. Por ello, las zonas centrales y más secas de la península, como Madrid, serán las últimas en ser colonizadas. "Aquí hay menos insectos y el clima es más duro, así que su avance será mucho más lento, pueden pasar años", explican.
Eso sí, desde el departamento de bomberos no descartan la llegada accidental. Al igual que ocurrió en Francia, donde entró oculta en un cargamento comercial, podría llegar a Madrid mediante mercancías o transportes en los que se hayan instalado nidos que pasen desapercibidos.
Recomendación final: no tocar, solo llamar al 112
Desde el departamento de bomberos lanzan un mensaje claro: si un ciudadano ve un gran grupo de abejas en movimiento, debe llamar al 112 y no intentar manipularlas ni matarlas. La intervención es gratuita, rápida y respetuosa con el medio ambiente. Cada enjambre recogido pasa de ser un problema a convertirse en una nueva colmena útil para la producción de miel.
Con una primavera récord en intervenciones, Madrid vive una situación excepcional que obliga a recordar la advertencia de los profesionales: “las abejas no son el enemigo; son esenciales para el planeta y no deben matarse”.

