Jueves 19/10/2017. Actualizado 08:07h

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¡Ojo, que llega la Guardia Civil!

Parece que en estos tiempos no existen ya santuarios intocables. Al menos para la Guardia Civil.

Los miembros de la benemérita entran y salen, preguntan, registran, se llevan documentación, y hasta detienen, en entornos y ámbitos que, por su condición, historia, prestigio o implantación, casi podrían parecer excluidos. Y no lo están.

Acaban de protagonizar una invasión policial nada menos que en la todopoderosa Federación Española de Fútbol, incluyendo la detención de su principal representante, el eterno presidente, Ángel María Villar. ¡El fútbol, al máximo nivel, en cuestión!

Ayer, efectivos de la Benemérita llegaban a un templo de la democracia como es el Parlament de Cataluña, y a la sede del poder político regional, la Generalitat.

Un celoso ujier, quizá motivado por el fervor independentista, hasta intentó cortar el paso a los agentes. En vano, porque se personaban mandato judicial en mano. Y al consejero de presidencia se le ocurrió hacerles sentar en la sala de espera, incluyendo al fiscal anti corrupción, que acompañaba a los guardias.

Lo que los agentes investigan en tan singulares escenarios es la famosa trama del 3 por ciento, ese que durante años ha permeado la práctica totalidad de las actividades empresariales de Cataluña, contaminando directamente a diputados, consellers y cargos administrativos, es decir, a los parapetados tras instituciones como el Parlament y el gobierno autonómico.

Tal como contamos hoy en ECD, doscientos miembros del Servicio de Información de la Guardia Civil han sido enviados a Cataluña para reforzar los efectivos habituales, con la misión de enterarse, tomar nota y comprobar qué instituciones y personas están, a la chita callando, trabajando para montar el referéndum de octubre.

Si han entrado en el Parlament y en el Palau de la Generalitat, no hay que descartar que ocurra algo semejante en diputaciones y ayuntamientos catalanes, en este caso en relación con otra actividad delictiva como es la desobediencia al Tribunal Constitucional a propósito del proceso soberanista y del intento de desconexión con España.

Es famoso su grito ¡Alto a la Guardia Civil! Ahora algunos otros pueden gritar, quizá temerosos: ¡Que viene la Guardia Civil! Eso sí, actuando siempre a las órdenes de los jueces.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena


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José Apezarena

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