Goya tiende un puente entre Madrid y Bruselas: el tapiz que une a dos monarquías
En un encuentro cargado de simbolismo cultural e histórico, los Reyes Felipe VI y doña Letizia recibieron este martes a sus homólogos, los Reyes Felipe y Matilde de Bélgica, bajo la mirada inmortal del tapiz El baile de San Antonio de la Florida, una de las obras más representativas del joven Francisco de Goya.
El tapiz, ambientado a orillas del río Manzanares de Madrid, fue un encargo de la Real Fábrica de Tapices en 1776 y pertenece a la célebre serie de cartones que el pintor aragonés realizó para decorar el comedor de los Príncipes de Asturias en el Palacio del Pardo. En la escena se representan dos majos y dos majas bailando, acompañados por músicos, en una estampa que captura la alegría y el carácter castizo del Madrid del siglo XVIII.
El encuentro, enmarcado dentro de la visita oficial de los Reyes de España a Bruselas, se desarrolló en un ambiente de cordialidad y admiración mutua. Con este gesto, Felipe y Matilde de Bélgica refuerzan su vinculación cultural con Madrid, una ciudad que ha sido punto de referencia en la historia del arte europeo y en los lazos entre ambas monarquías.
Un detalle histórico añade un matiz especial a la cita: según los registros de la Corte Real de Bélgica, los tapices de Goya llegaron al país gracias a una donación realizada por la reina Isabel II de España. En un documento de época puede leerse la anotación: «Una copia del tapiz ha sido presentada ante el rey Leopoldo por Su Majestad, la reina Isabel II».
Así, bajo la mirada del genio de Goya, el encuentro entre Felipe VI y Felipe de Bélgica trascendió lo diplomático para convertirse en un homenaje compartido al arte y la historia, recordando que las telas del pasado aún pueden tejer los lazos del presente.