Elena y Cristina no apoyan la decisión de Juan Carlos I de demandar a Revilla

Fuentes cercanas a las infantas, especialmente a doña Cristina, aseguran a Monarquía Confidencial que consideran desproporcionada la reacción del emérito

Elena y Cristina en una imagen de archivo.
Elena y Cristina en una imagen de archivo.
  1. Impacto público
  2. Demasiada tensión mediática
  3. El legado
La Infanta Cristina y el Rey emérito Juan Carlos I en una imagen de archivo.
La Infanta Cristina y el Rey emérito Juan Carlos I en una imagen de archivo.

La decisión del rey Juan Carlos de emprender acciones legales contra Miguel Ángel Revilla ha generado malestar en el seno de su propia familia, en especial entre sus hijas, las infantas Elena y Cristina.

Según ha podido saber Monarquía Confidencial, por fuentes próximas al entorno de las infantas, ambas consideran que su padre “se ha extralimitado” al recurrir a la vía judicial por unas declaraciones que, aunque críticas, no revestían gravedad suficiente como para justificar una demanda.

Las declaraciones del expresidente de Cantabria fueron calificadas por el emérito como “rotundamente falsas” y lesivas para su honor. De ahí la decisión de interponer una demanda por intromisión ilegítima en su derecho al honor, que fue formalizada esta semana en los juzgados de Madrid.

Impacto público

Según fuentes cercanas a doña Cristina, la infanta ha manifestado en privado su inquietud por el impacto público que puede tener esta ofensiva judicial, especialmente en un momento en que la figura de su padre continúa siendo objeto de debate y escrutinio.

“Cristina cree que judicializar este tipo de declaraciones solo alarga el foco sobre temas que la Casa Real quiere dar por cerrados. Para ella, esto es un paso atrás”, explica una fuente próxima a la familia Borbón.

Demasiada tensión mediática

Por su parte, la infanta Elena, que suele mostrarse más alineada con la postura de su padre, tampoco ve con buenos ojos la estrategia legal adoptada.

En su entorno aseguran que le ha trasladado su opinión de forma “respetuosa pero clara”, insistiendo en que el revuelo mediático puede terminar siendo más perjudicial que las palabras de Revilla.

“Elena considera que ya hay demasiada tensión mediática en torno a su padre, y que entrar en guerras públicas, en este caso con una figura política, solo alimenta la polémica”, sostiene otra fuente con acceso al círculo familiar.

El legado

El desacuerdo no implica una ruptura entre padre e hijas, pero sí evidencia una división interna sobre cómo gestionar el legado del ex monarca y el tipo de exposición pública que desea mantener.

Mientras don Juan Carlos se ha mostrado determinado a defender su reputación “cueste lo que cueste”, sus hijas apuestan por una vía más discreta y, en palabras de una persona próxima a doña Cristina, “centrada en reconstruir puentes, no en levantar muros”.

Este episodio vuelve a poner de manifiesto las diferencias internas dentro de la familia Borbón respecto a cómo debe gestionarse la figura del rey emérito en su etapa posterior al reinado. Para muchos observadores, el caso Revilla reabre un debate que en Zarzuela preferirían mantener cerrado.

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