Felipe VI subraya los derechos humanos en su despedida de China: "España sabe colaborar sin renunciar a sus valores"
El rey concluye su viaje de Estado visitando una fábrica de automoción y reafirma el compromiso español con la democracia y la cooperación internacional, mientras la Reina Letizia destaca la enseñanza del español en Pekín
- Diálogo y valores frente a China
- Impulso económico y tecnológico
- Cultura y lengua española en China
- Equilibrio entre comercio y principios
Diálogo y valores frente a China
Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, concluyeron su visita a China con un mensaje claro sobre los valores que España defiende internacionalmente. Ante los 5.200 españoles residentes en el país, el rey afirmó que:
"España mantiene con China un diálogo fructífero" y subrayó que seguirán defendiendo nuestros valores: los de la democracia, el derecho internacional, los Derechos Humanos y la cooperación multilateral".
Impulso económico y tecnológico
La visita combinó promoción económica y cultural. Mientras Felipe VI recorría la fábrica de Gestamp en Pekín, la reina Letizia se desplazaba a la Universidad de Estudios Extranjeros, donde más de 60.000 estudiantes chinos aprenden español.
En Gestamp, el rey destacó que China es ahora mismo el centro del automóvil a nivel global y enfatizó la necesidad de un acceso recíproco a los mercados para garantizar la competencia justa. La jornada finalizó con Felipe VI subido a un prototipo de coche eléctrico con funciones autónomas, reflejando la innovación tecnológica española en China.
Cultura y lengua española en China
La reina Letizia presidió un encuentro con estudiantes y autoridades universitarias, destacando la enseñanza del español y la colaboración cultural entre ambos países. La universidad, fundada en 1941, es conocida como "la cuna de los diplomáticos chinos", y su Departamento de Español, creado en 1952, sigue formando a profesionales clave en la relación internacional con España y América Latina.
Equilibrio entre comercio y principios
El viaje refuerza la apuesta de España por estrechar lazos con China sin sacrificar sus principios democráticos ni los derechos humanos, en un contexto internacional marcado por la preocupación ante la falta de libertades y censura en el país asiático. La agenda combinó intereses comerciales, innovación tecnológica y promoción cultural, mostrando que España puede colaborar sin renunciar a sus valores.