La Princesa Ingrid Alexandra recibe un bunad tradicional del Norte de Noruega
Concluye su servicio militar con la visita de su padre, el príncipe Hakoon
En una ceremonia celebrada en el edificio municipal de Målselv, la Princesa Ingrid Alexandra, futura reina de Noruega, recibió un regalo único y significativo del Ayuntamiento de Bardu y Målselv: su propio bunad, el traje tradicional del municipio. Este gesto marca una primicia para la Familia Real noruega, ya que es la primera vez que un miembro de la realeza recibe un bunad del norte del país.
La Princesa Ingrid Alexandra ha pasado los últimos 15 meses en el Batallón de Ingenieros de Skjold, cumpliendo con su servicio militar, y este regalo llega justo cuando concluye su tiempo en el ejército. Durante este periodo, la princesa ha tenido la oportunidad de explorar y conectar profundamente con la región, lo que hace aún más especial este obsequio.
En sus palabras de agradecimiento, la Princesa expresó su aprecio por su estancia en Bardu y Målselv: "Después de muchos meses maravillosos aquí, he llegado a amar Bardu y Målselv", dijo. "He conocido a tanta gente maravillosa y he disfrutado mucho de la naturaleza de aquí, a través de excursiones por las montañas, tanto esquiando como en ejercicios militares".
La princesa también destacó el simbolismo del bunad, que representa la pertenencia a una comunidad. "Los bunads simbolizan la pertenencia, y me alegro de pertenecer un poco a este lugar, ya que vivo aquí desde enero del año pasado. Tengo muchas ganas de ponérmelo", agregó con una sonrisa.
Este bunad, que fue elaborado con el diseño tradicional de la región, se caracteriza por sus colores vibrantes. La princesa pudo elegir el tono que más le gustaba, entre los cuatro colores disponibles: negro, azul, azul marino y verde. Según se ha informado, la vestimenta se inspira en los trajes que llevaban los primeros colonos de la zona a finales del siglo XVIII, lo que refuerza su conexión con la historia y las tradiciones locales.
La ceremonia continuó con una presentación cultural que incluyó una emotiva canción y una interpretación del vals nupcial, una pieza especial que el municipio de Målselv regaló al príncipe heredero Haakon y a la princesa heredera Mette-Marit con motivo de su boda en 2001. Un gesto que refleja la importancia de la tradición y el respeto por la historia en la vida de la Familia Real noruega.
Este bunad es el cuarto que la Princesa Ingrid Alexandra recibe a lo largo de su vida. En 2019, su abuela, la reina Sonja, diseñó un bunad especial para ella con motivo de su confirmación, basado en el de Aust-Telemark. En su 18 cumpleaños, en 2022, la princesa recibió un bunad basado en el de Rogaland, creado por su abuela materna, y también posee uno del municipio de Nore og Uvdal.
A medida que la princesa concluye su servicio militar, sus planes futuros aún no han sido anunciados. Sin embargo, la próxima semana participará en su primera visita de Estado, cuando el Presidente de Finlandia llegue a Oslo, marcando otro importante hito en su camino hacia su futuro como figura central en la realeza noruega.
Este gesto del Ayuntamiento de Bardu y Målselv no solo ha sido un acto de cariño y reconocimiento hacia la princesa, sino también una oportunidad para reforzar los lazos entre la Familia Real y las regiones más al norte del país, destacando la riqueza cultural y tradicional que define a Noruega.