Opinión

Sargento Cospedal

Quien padecía urgencias por renovar el TC cuanto antes era el Gobierno, agobiado ante la posibilidad de que, dada su actual composición, el tribunal eche abajo la ley del aborto. Y el atasco en el Senado tenía origen en el empecinamiento del propio Gobierno de tachar a López. El embrollo lo había creado él y, de resultas, se encontraba atrapado. Por eso se comprende con dificultad la mano que le ha echado el Partido Popular en el desatasco, aceptando la transaccional de dejar a Enrique López para el turno del Congreso.

Evidentemente, el desbloqueo es resultado de una conversación directa entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, por lo mismo que el vigente pacto en materia de justicia fue negociado por ambos en solitario. Pero el abajamiento del presidente del PP se está adjudicando a la ‘número dos’ del partido, que se habría impuesto al principal factótum en asuntos judiciales, Federico Trillo.

Puso orden en Madrid

María Dolores de Cospedal, no solamente ha logrado asentarse desde el punto de vista interno, superando iniciales resistencias en la propia sede de la calle Génova, entre los veteranos del aparato nacional, sino que ha ido asumiendo el mando del partido con mano cada vez más firme. Y ahora manda. Sin demasiada aparatosidad, sin hacer alardes, pero está imponiéndose.

Cierto es que tal protagonismo viene facilitado, en gran medida, por la peculiar psicología del líder, más proclive a dejar pasar los problemas, incluso hasta pudrirse, que a tomar resoluciones inmediatas y tajantes. La pasividad de Rajoy ha propiciado que se oiga más, y se aplique más, a nivel interno, el punto de vista de la secretaria general.

En el haber de Cospedal está haber gestionado la crisis de Madrid y haberla llevado a buen término, incluyendo primero la tajante separación de los parlamentarios implicados en las acusaciones de corrupción, y después la salida ‘pacífica’ de Luis Bárcenas. Entonces empezó a merecer la consideración de sargento.

Valencia, Navarra, Asturias

Uno de los incidentes que pusieron de manifiesto que la secretaria general pisaba fuerte fue su oposición a las tejemanejes de José María Aznar, mediando a favor de Florentino Pérez para una urgente aprobación de la llamada “enmienda Florentino”, sobre los blindajes en las grandes compañías. Aquella ofensiva se paró. En la resistencia le ayudó Soraya Sáenz de Santamaría.

Se cuenta en el PP que el ‘problema’ de Valencia está siendo tutelado por Cospedal, y que las cosas se van reconduciendo. Y que también lleva la cuestión de Navarra, donde la traumática separación de UPN podría tener alguna salida a medio plazo, habida cuenta de su buena relación con la reciente presidenta, Yolanda Barcina.

Ahora afronta el reto de poner orden en el motín de Asturias, donde se asiste a la rebelión de los viejos dirigentes, plantados frente a Génova y en contra de la posibilidad de que Paco Cascos aterrice por allí para ser candidato a la presidencia regional. Una revuelta materializada en la ‘elección’ de su propia candidata, con intención de imponerla en Madrid. La respuesta que se escucha desde Génova es rotunda: los candidatos los decide Madrid. Y punto.

La rivalidad de Ana Mato

Se ha hablado no poco de la pugna soterrada entre María Dolores de Cospedal y Ana Mato, una superviviente de la anterior dirección, aliada de Javier Arenas, y que desde el principio miró a la secretaria general, si no como una rival, si al menos como una desconocida que apenas sabía nada del partido, su funcionamiento, composición y mecanismos.

 

Ahora se ha publicado que la batalla la ha ganado, definitivamente, Cospedal. Si la ha habido, la victoria se debería sobre todo a que Ana Mato ya no se plantea mayores aventuras. Conoce bien sus capacidades y hasta dónde puede llegar, y de ahí ese paso atrás, que consolida definitivamente a la secretaria general.

Un futuro nacional

María Dolores de Cospedal está, en principio, llamada a mayores desde el punto de vista político. Internamente, ha mostrado carácter y determinación, a la vez que capacidad de aguante y habilidad para navegar. Ha logrado instalarse en el ánimo de la militancia como una persona válida. Y personifica a la nueva generación de dirigentes que ahora protagoniza la vida del PP.

El desafío clave para su futuro se llama Castilla-La Mancha. Gentes de dentro comentan que el principal acierto de Cospedal “ha sido quedarse allá”. Es decir, sobreponerse a la derrota sufrida y dedicar muchas horas a recuperar terreno, a pesar del ‘cinturón sanitario’ impuesto desde los medios regionales controlados por la Junta, que son casi todos. Ahora, las encuestas pronostican una victoria, que será histórica porque caería un eterno feudo socialista.

A partir de esa victoria, María Dolores de Cospedal lo tendría todo abierto. Si en 2012 gana las generales el Partido Popular, es seguro que ella ocupará un lugar muy destacado en el nuevo esquema de poder. Y con claras expectativas de futuro.

Y, si Rajoy perdiera, muchos ojos se dirigirían a la ‘número dos’ del PP y, a la sazón, presidenta de una comunidad que hasta ahora había sido socialista. Por edad, por perfil, por carácter y preparación, por trabajo realizado, la sargento Cospedal puede llegar a capitán general.

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